Capítulo 8
Adolfo
Ada me eligió, eso me hace muy feliz tendré algo que Adán nunca va a tener, mis padres siempre nos han comparado, pero parece que mi padre quiere más Adán que a mí, mi madre me ha dicho que trate de superarme, que debo ser mejor que Adán, siempre lo intento, pero no parece suficiente para mis padres.
- Mira eso, hijo parece que Ada ya eligió quien va a ser su compañero - Habla mi mamá.
Volteo, puedo ver cómo se van los dos, no entiendo que le pasa a Ada, pensé que me avía elegido a mí.
- Ja, ja, ja le enseñará a casar.
- Que tiene de malo hijo.
- Yo, no quiero que aprenda.
- Eso es lo que te molesta o es por otra cosa.
Sigo comiendo mi carne, solo le puedo sonreír a mi madre, creo que es el momento de decirle que Ada, me ha escogido a mí yo seré el único neandertal de su vida.
- Mamá, Ada ya es mi pareja.
- ¿Qué dices?
- Lo que escuchaste madre.
- Eso no parece que te haya escogido.
- Me escogió.
- Y porque está con Adán.
- Mamá, por favor.
- Si, en verdad quieres que Ada sea tu pareja, cambia tu técnica, porque la que estás usando, parece que no está funcionando, la estás alejando incluso la vas a perder.
Veo como Adán y Ada se alejan y eso me pone ¿enojado? No claro que no.
- Ya veremos madre.
- Has hablado con tu padre.
- Para que, él solo le hace caso a Adán.
- Pero tú eres su hijo, si te acercas a él serán unidos.
- Ya basta mamá.
Decido ponerme de pie, alejarme de ella me voy más atrás de la cueva, pero sé que mi madre ésta de tras de mí.
- Adolfo, tu padre te quiere, eso no lo dudes.
- Él, solo quiere a Adán.
- Y es por eso que quieres a Ada, porque Adán la quiere…
- Solo quiero que sienta lo que yo he sentido.
- Habla con tu padre.
Me alejo de mi madre, no quiero acercarme a mi padre, porque sé que nunca me escuchara, mucho menos me hará caso, mientras Adán siga e la cueva, espero un rato solo puedo ver como se divierten esos dos neandertales, quisiera ver la cara de Adán, cuando sepa que Ada es mi pareja, observo como Adán y Ada sé alejan de la cueva, tengo que ver a mi padre, aprovechando que no está Adán, abecés he pensado matar a Adán, pero eso sería muy sospechoso, él es un experto en la casería.
- Padre.
- Adolfo, que pasa hijo.
- Quiero hablar contigo.
- Está bien hijo yo igual.
- Enserió.
- Si, ven, siéntate conmigo.
Me acerco a mi padre y me coloco frente a él.
- Ahí una situación, Adán y su familia se van a marchar de esta cueva, así que tienes que mejorar más tu casería.
- ¿Qué?
- Así es hijo se van, son los mejores cazadores así que tú como los demás tenemos que mejorar, conseguí comida, puede ser que en días no encontremos carne.
- Papá, como sabes eso.
- El padre de Adán me lo contó, dice que somos mucho en el clan, que debemos separarnos para sobrevivir.
- Que pasara con todos.
- Sobreviviremos.
- Pero.
- Y una vez decide si vas a estar con Ada, porque ella si escogió a Adán se irá con él.
- Ella, lo sabe.
- Creo que no.
Si Adán se va, eso podría ser una venganza, quitarle a Ada que se quede conmigo, ya nunca va a ver a Adán, muy bien cómo puedo apartarlos… Ya sé …