Despierto con mucha hambre, abro mis ojos, el fuego ya no estaba, trato de ver en donde estoy, siento como los brazos de Adán me rodean, bostezo trato de levantarme, pero él no me deja.
Sin poder aguantar escucha su pansa que ruge.
Toma las cobijas, salimos de la cueva, el sol ya salió.
Cazamos solo dos pescados, pero no nos lo llevamos a la cueva, tome un poco de fruta para llevarlos a la cueva donde pintábamos.
Estamos acomodando la piel de animal, Adán trata de poner un poco de fuego, yo observo todas las pinturas que ahí en la cueva, observo a Adán, logra prender el fuego, se pone de pie y me busca, me acerco a él, lo beso sin pensarlo, Adán trata de separarse de mí.
Comimos el pescado junto con la fruta, nos reímos, pintamos un poco en la pared, sentimos que la noche ya iba a caer.
Me puse de pie veo a Adán, se acerca hacía mí, al estar cercas lo abrazo de su cuello, lo beso, el igual hace lo mismo, Adán camina hacia atrás, siento como me lleva hacia atrás, siento las piedras.
Trato de ser más rápida que él, a hora soy yo la que lo pone de lado de la pared con las piedras veo su cara de dolor.
Siento sus manos en mi cuerpo, hacen que me va bajando al suelo, deja de besarme y me mira muy feliz al igual que yo a él.
…
Observar el fuego, ver su densidad es increíble el calor que puedo sentir al quererlo tocar.
Adán besa mi hombro después sigue con mi cuello, yo solo puedo sonreír por las cosquillas qué me provoca.
Trato de que Adán quede acostado, al lograr eso sin dudarlo más, coloco mis pierdas de cada lado para estar encima de él, Adán trata de cambiar de posición, pero no se lo permito.
Al sentir otra vez como entra en mí, coloco mi cabeza hacia atrás, empiezo a moverme él pone sus manos en mis piernas, los dos nos movemos, Adán trata de acercarse a mi lo hace y me empieza a besar, al estar distraída puedo sentir como vuelvo a colocarme debajo de él.