PARTE I: EL DÍA DE LA CEREMONIA
El sol brillaba con una intensidad extraordinaria sobre las murallas de Zafira el día de la ceremonia de presentación de la Luna. Todo el pueblo había salido a las calles, decorando las calles con flores silvestres del desierto, telas de colores brillantes y farolillos que destellaban como estrellas bajo el sol. Los guerreros de la manada se colocaron en formación a lo largo de la avenida principal, sus armaduras relucientes y sus banderas ondeando al viento.
En los aposentos del palacio, Elara se preparaba con la ayuda de Fatima y Zohra. La tunica que llevaba era una obra maestra de la artesanía local —hecha de seda blanca tejida con hilos de oro y plata, bordada con motivos de luna, estrellas y lobos que parecían cobrar vida bajo la luz. Su cabello dorado estaba recogido en una trenza compleja adornada con flores de jazmín y pequeñas gemas que brillaban como gotas de rocío.
"Te ves radiante", dijo Zohra, colocando el último detalle en su peinado. "La manada nunca ha tenido una Luna más hermosa".
"O más fuerte", añadió Fatima, sonriendo mientras ajustaba los brazaletes de plata que llevaba en las muñecas. "Todos ya lo saben, pero hoy lo demostrarán al mundo".
Kael llegó unos minutos después, vestido con su armadura ceremonial de acero pulido, con el emblema de la manada grabado en el pecho. Al ver a Elara, se detuvo brevemente, maravillado por su belleza y su presencia.
"Mi Luna", dijo con voz llena de amor, extendiendo su mano hacia ella. "Estás más hermosa que las estrellas del cielo nocturno".
Elara tomó su mano, sintiendo el calor de su piel bajo el guante de cuero. "Y tú eres más fuerte que cualquier fuerza de la naturaleza, mi Alfa", respondió con una sonrisa. "Estoy lista".
Juntos salieron del palacio y descendieron la gran escalera de mármol que llevaba hasta la plaza principal, donde miles de personas habían congregado para presenciar el acto. El rugido de la multitud resonó por todo el lugar cuando aparecieron, y las músicas comenzaron a sonar con tambores, flautas y arpas que creaban una melodía poderosa y conmovedora.
Se colocaron en un estrado elevado que había sido construido especialmente para la ocasión, frente al altar de piedra donde los líderes de Zafira habían jurado su lealtad desde tiempos inmemoriales. El comandante Mazen se acercó primero, arrodillándose ante ellos con su mano sobre su corazón.
"¡Presentamos a Elara, Luna legítima de la manada de Zafira, compañera y esposa del Sultán Kael!" anunció con una voz que resonó por toda la plaza gracias a un cuerno de guerra amplificado por magia antigua. "¡Que la tierra la proteja, que la luna la ilumine y que la manada la siga siempre!"
La multitud respondió con un aullido unánime que hizo temblar el aire —un sonido poderoso y lleno de emoción que expresaba su aceptación y su lealtad a la nueva Luna.
PARTE II: EL COMPROMISO DE ELARA
Elara se levantó y dio un paso adelante, mirando a su alrededor y viendo rostros conocidos y desconocidos, todos ellos mirándola con esperanza y respeto. Sintió cómo la energía de la manada fluía hacia ella, cómo Lira se alzaba en su interior con orgullo y determinación.
"Mi gente", comenzó a hablar, su voz clara y fuerte a pesar de la emoción que la invadía. "Hace pocos meses, llegué a este palacio como una esclava, sin saber quién era ni cuál era mi propósito en la vida. Pero Kael me vio algo más —vio el potencial que llevaba dentro, vio la conexión que compartimos como Alfa y Luna".
Pausó por un instante, mirando a Kael con ojos llenos de amor antes de continuar:
"He enfrentado desafíos que nunca imaginé, he luchado contra fuerzas oscuras que querían destruirnos a todos, y he aprendido que el verdadero poder no reside en la autoridad ni en la riqueza, sino en el amor y la unión de quienes nos rodean. Hoy acepto con todo mi corazón mi compromiso con Kael, mi Alfa, y con cada uno de ustedes, mi manada".
Extendió sus manos hacia la multitud, y una luz dorada suave emanó de sus dedos, envolviendo a todos los presentes en un abrazo de energía cálida y reconfortante.
"Prometo defender a Zafira con mi vida, prometo cuidar de cada miembro de la manada como si fuera mi propia familia, y prometo gobernar con justicia, compasión y sabiduría. Juntos construiremos un futuro donde todos puedan vivir en paz y prosperidad, donde los antiguos conocimientos sean honrados y donde el amor sea el fundamento de todo lo que hagamos".
La multitud aulló de nuevo con más fuerza que antes, y las flores que adornaban la plaza comenzaron a abrirse con una velocidad increíble, respondiendo a la magia de la Luna. Los niños lanzaron pétalos al aire, creando una lluvia de colores que bailaba alrededor de Elara y Kael.
PARTE III: EL OBSEQUIO DE LOS MINISTROS
Después del discurso de Elara, los ministros del imperio se acercaron al estrado en formación. El primer ministro, un hombre anciano con barba blanca y ojos llenos de sabiduría, se adelantó con un pergamino adornado con sellos de cera dorada.
"Mi Sultán, mi Luna", dijo, inclinándose profundamente. "Los ministros del imperio hemos discutido mucho en estos últimos días sobre el futuro de Zafira y la forma de asegurar su prosperidad para las generaciones venideras. Hemos tomado una decisión que creemos que fortalecerá aún más el vínculo entre nuestro líder y su gente".
Desplegó el pergamino y comenzó a leer con una voz clara y solemne:
"Desde los tiempos fundadores de Zafira, ha sido costumbre que el Sultán tome concubinas para asegurar la continuidad de la dinastía y mantener las alianzas con otras tribus. Sin embargo, hemos visto cómo esta costumbre puede llevar a la discordia, a la ambición y a la traición, como hemos presenciado recientemente".
Pausó, mirando a Kael y Elara antes de continuar:
"Por ello, los ministros del imperio, con el consentimiento de los jefes de las tribus y el apoyo del pueblo, hemos decidido modificar esta antigua regla. A partir de este día, queda anulada la posibilidad de que el Sultán de Zafira tome concubinas. Elara será la única compañera y esposa de Kael, y todas las futuras generaciones de líderes seguirán este mismo camino —un solo compañero, un solo amor, un lazo indisoluble que fortalezca al imperio en lugar de dividirlo".
#1569 en Novela romántica
#304 en Fantasía
#187 en Personajes sobrenaturales
romance mate amor, lobos alfa de alfas seres sobrenaturales, marcada por el destino
Editado: 09.01.2026