El susurro del fin

PEDIR PERDÓN

Nuestra voluntad y el deseo de querer hacer las cosas lo mejor posible es lo que nos define. Los errores, como Descartes, somos finitamente calculadores, tomamos las decisiones que creemos son las mejores. Uno no va con la mala intención si es buena persona, por eso es fácil perdonarnos y por ello deberíamos tener esa misma disposición de perdonar con el resto. Uno nunca termina de conocer a las personas, pero si estamos seguros de algo, ellos son como nosotros mismos y con eso alcanza.

"No diré nada, él debería disculparse conmigo", se repitió Jane mentalmente mientras caminaban en silencio.

"Se va a arrepentir y terminará pidiéndome perdón en cualquier momento", pensaba Jackson, con una sonrisa de superioridad en los labios.

Diez minutos después...

—¡Oye! —rompió el silencio Jack—. ¿No tienes algo que decirme?

— ¿Eh? ¿Por qué debería? —contestó Jane, sin mirarlo.

—¡¿Hola?! Me dejaste el labio sangrando, por si no lo recuerdas.

— ¿Y? Tú fuiste el que se metió en mi camino.

—Vamos, se notaba que ese golpe era directo a mí.

—¿Quién te manda a meterse entre nosotras? Ni siquiera ibas a decir algo útil.

Jack soltó una risa sarcástica.

—Está bien... acepta tus disculpas.

—¿Perdón? Yo no te he pedido nada —Jane se cruzó de brazos, indignada.

—Es obvio... con tanta belleza al lado no eres capaz ni de empezar una conversación —Jack alzó una ceja y se acercó un poco más, apoyando el brazo contra la pared justo sobre la cabeza de Jane—. ¿Qué pasa? ¿Estás nerviosa? Tranquila, no muerdo.

Jane lo miró sin expresión. No se movió ni reaccionó. Solo dejó pasar el momento con la misma frialdad que usaba para no meterse en más problemas. Sabía que él estaba con Natasha y no pensaba añadir más leña al fuego.

Jack finalmente retrocedió con su típica sonrisa confiada.

—Así son las cosas —dijo mientras se dirigía a la entrada de la fábrica—. Vamos, ya se está haciendo tarde.— ¿Siempre eres tan callada? —preguntó Jack, girando el rostro hacia ella—. Me estoy empezando a sentir aburrido.

—Así es más fácil escuchar si algo se mueve —respondió Jane sin mirarlo—. Y también me ahorro tus comentarios.

Jack soltó una carcajada suave.

—Te hago la patrulla más interesante, admítelo. Conmigo no te aburrirás jamás.

—Prefiero aburrirme que estar metida en un escándalo con tu novia —dijo en tono seco, aunque con firmeza—. Ya bastante tengo con lo de ayer.

—Ah, sí... Natasha. Es raro... a veces pienso que ni me conoce.

Jane se detuvo.

—¿Y tú la conoces a ella? — preguntó con una ceja en alto.

—Supongo que lo justo para saber lo que quiere oír— respondió encogiéndose de hombros.

Jack se le adelantó y caminó de espaldas frente a ella.

—Me caes bien, Jane. Aunque me pegues.

—Y yo aún no he decidido si me caes bien o si solo eres molesto —respondió ella, esquivándolo para seguir adelante —¿Vienes o qué? —preguntó Jane, sin detenerse.

Jackson se incorporó de golpe y caminó hacia ella, pero justo cuando estuvo frente a frente, habló en voz baja.

—Ve tú primero... yo tengo que hacer algo rápido.

— ¿Qué cosa?

—Nada importante —respondió él, algo cortante—. Te alcanzaré en unos minutos.

—Está bien...

La noche cayó con un aire más espeso de lo habitual. La mayoría ya estaba reunida en la sala. Faltaban jane, Jackson y Natasha.

Jackson iba caminando rápido, con una venda mal puesta en la mano izquierda, Jane lo alcanzó, notando su apuro.

—¿Estás bien? —preguntó ella, entrecerrando los ojos al notar que se apretaba la mano.

—Sí, solo... perdí algo. Nada grave —respondió sin mirarla directamente.

—¿Te cortaste? —insistió.

—Un raspón buscando mi cédula. Debí dejarla caer en la salida, o no sé... —resopló frustrado—. Iré a lavarme bien antes de que se infecte.

—Nos están esperando en la reunión —dijo al fin.

—Voy en un minuto. Anda tú primero.

Ella dudó, pero terminó asintiendo, alejándose mientras Jack entraba al baño cerrando la puerta tras él.

Finn ya estaba en su posición habitual, mientras Hans se sentaba cerca de Mac y Jane tomaba asiento en una esquina, distante pero atenta. Noah llegó poco después, saludando como siempre con su sonrisa característica.

—¿Falta alguien? —preguntó mirando a su alrededor.

—Natasha —respondió Sol, cruzándose de brazos—. No ha salido desde la tarde.

La puerta se abrió con un chirrido leve. Jackson apareció, con la mano vendada de forma más torpe que antes.

—Perdón... —murmuró tomando asiento en una de las sillas cercanas al fondo.

Noah lo miró de reojo, clavando por un segundo sus ojos en la venda improvisada.

—¿Te pasó algo? —preguntó

—Nada importante. Me raspé antes, estaba lavándome.

Hans giró la cabeza hacia la puerta, impaciente.

—¿Y Natasha? Dijo que se sentía mal, pero ella nunca falta a las reuniones...

—¿Nadie la ha visto desde la tarde? —preguntó Noah ahora más serio.

—¿Seguro que no fue contigo, Jack? —preguntó Finn desde su esquina sin moverse.

Jackson bufó.

-No. Ni la vi. Estuve en mi patrulla con Jane, no me separé de ella ¿verdad? — buscó la confirmación de Jane, ella sólo bajó la cabeza, pues... no estuvieron todo el tiempo juntos—¿a qué viene esa reacción...?

—Vamos a verla —interrumpió Noah, poniéndose de pie—. Es mejor asegurarnos.

Mac intercambió una mirada con Jane. Esta vez, sin necesidad de palabras, todos entendieron que algo estaba mal.

—¿Seguro que estaba aquí? —preguntó Hans, señalando la puerta de Natasha.

—Sí —contestó Sol, bajando la voz casi a un susurro.

Noah se acercó y llamó con los nudillos, una, dos, tres veces.

—¿Natasha? Soy Noah. Vamos, abre —esperó unos segundos—. ¿está todo en orden?

Silencio.

Jane se adelantó con cierta duda, apoyando la oreja contra la puerta. No se oía nada.



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En el texto hay: darkromance, thirller, enemy to lovers

Editado: 19.08.2025

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