El Susurro Del Fin

05

Noah estaba en un pequeño salón que solo se encontraba iluminado por la débil luz de la luna de esa noche, permanecía de pie, con los brazos cruzados, cuando escuchó pasos acercándose, no tuvo que girarse para saber de quien se trataba.

—¿A dónde vas? —preguntó sin girarse.

John se detuvo en seco.

—No me gusta este lugar—su voz era firme, sonaba decidido.

—Ya lo dijiste antes —respondió Noah con calma—. Y aun así entraste.

—Fue un error.

Noah giró finalmente hacia él. Su expresión no era de enojo, más bien era como si ya hubiese predicho este giro repentino.

—Vas a dejarlas —dijo—. ¿También eso es parte del plan?

—No metas a ella en esto.

El silencio que siguió fue denso.

—No soy yo quien la metió —replicó Noah—. Tú sabías dónde la estabas trayendo.

—No soy como tú.

—No —asintió Noah lentamente—. Y por eso este lugar es peligroso para ti. El trato era dártelo y quedarte aquí para ponerte a salvo a ti también, no solo a...

John lo interrumpió.

—Basta.

Se giró hacia la puerta.

—Despídete de Nolan por mí.

El portón metálico se abrió con esfuerzo. Un segundo después, el golpe seco del cierre confirmó lo inevitable.

John se había ido.

꙰꙰꙰

La voz de Sol rompió el silencio.

Noah levantó la vista. Ella estaba apoyada en el marco de la puerta, observándolo con demasiada atención.

—Escuché voces —añadió—. Una discusión.

—Aquí no hubo ninguna discusión —respondió Noah sin alterarse.

Sol entrecerró sus ojos.

—No dije que fuese aquí.

—¿Desde cuándo escuchas detrás de las puertas, Sol?

—Desde que aprendí que nadie discute si no tiene algo que ocultar.

Noah la observó unos segundos más de lo necesario.

—Ve a dormir.

Ella solo suspiró para luego irse.

꙰꙰꙰

En la habitación, el silencio seguía siendo pesado, sólo interrumpido por el sonido de los pensamientos que rondaban en la cabeza de Mac. Ella seguía preguntándose qué estaba pasando, por qué todo cambió tan repentinamente y por qué John se había ido.

Finn, recostado contra la pared con los brazos cruzados, parecía estar en calma, como si todo lo que estaba ocurriendo a su alrededor fuera algo predecible para él.

—No lo vi volver—dijo, rompiendo el silencio.

Ella asintió lentamente. Eso, de algún modo, lo puso más nervioso.

—¿Siempre se va sin avisar? —añadió él, intentando sonar casual.

No hubo respuesta.

—A veces uno se va antes de hacer algo peor —dijo Finn, casi para sí mismo.

—¿Peor para quién?

—¿Siempre haces tantas preguntas? Es molesto.

Mac se levantó algo irritada, pasó a su lado sin tocarlo y salió de la habitación.

Finn se quedó quieto, procesando.

—Genial —murmuró—. Me cae pésimo.

Pero no sonó convencido.




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