𝑳𝒊𝒍𝒊𝒕𝒉
Esa noche no pude dormir mucho. Diría que no dormí nada.
Algo dentro de mí estaba carcomiendome. Mi cabeza decía que detrás de la muerte de Luke había muchos secretos.
¿Quién era esa Etíope? Nunca me habló de ninguna chica, pero seguro que a Zane sí. Por eso ahora mismo me encontraba irrumpiendo su cuarto. No llamé a la puerta ni pregunté si podía pasar.
Zane estaba en su cama acostado con su torso desnudo. Una manta le tapaba sus partes, lo cual agradezco. Estaba despierto así que cuando me vió entrar sin previo aviso se sorprendió y su boca se abrió para quejarse o regañarme, pero no le dejé hacerlo.
—¿Quién es Etíope?—Pregunté. Estaba siendo directa. Necesitaba saber quién era ella y que era de Luke.
—¿Etíope?¿Debería sonarme ese nombre?—Respondió extrañado. No tenía idea de quién era por lo que se ve.
—¿Luke nunca te hablo de ella?¿Te habló de alguna chica meses antes de irse o semanas antes?—Mis preguntas sonaban algo desesperadas, pero poco me importaba eso.
—¿Por qué este interrogatorio?—Estaba evadiendo mi pregunta y eso no me gustaba para nada.—No conozco a ninguna Etíope.
—¿Te habló de una chica antes de irse?
—Sabes como era él. Me hablaba de muchas chicas, pero ninguna le interesaba mas allá de lo físico. Si así fuera te lo diría.
El olor llegó rápido a mis fosas nasales. Un hechizo. Un olor dulce, demasiado dulce, y floral. Había conjurado un hechizo, pero ¿para que?
—¿Por qué el hechizo?—Pregunté aún mas confusa por su actitud. Escondía algo y me lo diría, ya fuera por las malas.
Su mirada cambió. Estaba nervioso y se notaba que no quería responder a mis preguntas, lo cuál, aumentó mi curiosidad.
—Responde.
—Hay hechizos que sirven para poder mentir.—Confesó de mala gana apartando su mirada de mi.
Eso no lo sabía. No era una apasionada de los hechizos. Aún que ese olor me sonaba, pero no sabía de donde.
Cada hechizo tiene un olor específico, algunos lo pueden camuflar pero es difícil hacerlo, también depende de la persona que lo lance. Puede ser un olor más dulce o más pestoso o incluso muchas veces huele a...hierro.
—¿Luke sabía de ese hechizo?— Tenía que salir de dudas, porque la verdad estaba frente a mí y no podía dejar que se escapara de mis dedos.
—Él me lo enseñó.
—Secretos de gemelos. Increíble. —Contesté con sarcasmo mientras asentía levemente. Me acerqué al borde de su cama y me senté ahí.—¿Que te dijo sobre esa chica?
Suspiró rendido, él sabía que no dejaría el tema de lado así que me respondió.
—Sus palabras exactas fueron "Hermano esta es la correcta, pero no le digas a nadie que hemos hablado de esto. Tienes que conocerla, su belleza te fascinará."—Imitó la voz de luke a la perfección, para luego volver a poner un tono cansado.—Habló de muchas cosas, pero no le presté mucha atención porque creí que era una más en su vida. Tuvieron varios encuentros, pero Luke decía que era misteriosa y que le cautivaba, pero que había cosas que no le contaba.
—¿Algo de que se escaparía con ella?—Mi voz sonó insegura.
—Nunca mencionó nada de eso. ¿Por qué se escaparía? —Se encogió de hombros e hizo una mueca.— Luke no huiría con nadie, menos con alguien en quién no confía del todo.
Eso ninguno lo sabíamos, pero yo quiero creer que mi hermano nos eligió a nosotros en vez de a Etíope.
—Por ahora no tengo ninguna pregunta más, pero volveré si tengo más. —Dije con algo de diversión para aligerar el ambiente.
Él solo se despidió con un gesto perezoso.
Salí de su habitación y bajé por las escaleras lentamente. Estaba debatiendo conmigo misma si empezar el día con una copa de vino dorado o algo mas fuerte como Licor del Bosque que miente.
Al final cogí la segunda y caminé al patio trasero. Cada vez que lo veía me recordaba a mi madre. Ella mismo plantó todas las flores y árboles que había, diseñó un espacio para nosotros dónde colocó cuatro sillones con almohadas blancas encima de ellos. Decía que cuanto más cómodos sean, mejor podíamos relajarnos y usar ese lugar como un escape de nuestros problemas.
Así que aquí estaba yo, yendo a mi rincón seguro. Llegué y no estaba vacío, Freya está sentada en uno de los sillones con una taza de té negro en sus manos.
Cuando la miro, siempre pienso que parece hecha de crepúsculo y calma. Tiene el cabello plateado como la luna cuando aún no decide brillar del todo, y esos ojos azules que ven más de lo que dicen.
Sus orejas élficas y su porte elegante hacen que parezca distante. Parece que lleva la magia como si fuera parte de su piel, aunque para mí sigue siendo mi hermana: silenciosa, protectora y profundamente hermosa.
Ocupo el espacio vacío del sillón que hay al lado del suyo. Sería incómodo, pero no había tenido tiempo para hablar con ella y quería una explicación, aún que fuese una breve.
—¿En qué estabas pensando?—Pregunté directamente. Nada de rodeos, voy directa al grano.
—No lo entenderías. — Respondió y en su voz noté nostalgia.
—Hazme entender entonces.— Mi voz salió más comprensiva de lo que quería.
Agachó su cabeza mirando fijamente el líquido que había en su taza. Su labio tembló haciéndome saber que esto era difícil para ella.
—Cuando padre nos dió la noticia de que Luke murió, yo pensé que sería la que mejor estaba de todos. Soy la mayor así que quería creer que estaba bien y podía ser el pilar de todos vosotros, pero para nada fue así.—Hizo una pausa y soltó su taza en la mesa que había enfrente nuestra.— Sentía un vacío dentro de mí y creí que me faltaba amor, así que lo busqué. Estaba tan desesperada por encontrarlo que cuando Tyron me lo ofreció, no pude rechazarlo. No pensé en las consecuencias, ni en mi familia, ni en mí misma, solo quería que ese vacío se fuera. No quería sentirme así. —Sus manos encima de sus piernas estaban temblando. Ella intentaba disimular jugueteando con la falda de su vestido.— Tardé, pero me dí cuenta que ese vacío era porque había perdido a mi hermano pequeño. Quise hacerme la dura delante de todos, como si no fuese pasado nada, pero pasó. Perdimos a Luke y todos nos hundimos. Si padre no hubiera...