Hay diez cortes en el reino de Aeltharnor.
Cada una con diferentes razas de faes y diferentes lores o ladys que los gobiernan bajo las normas del Rey Thandor y la reina Elyndra, padres de Aritz. Forman la alta corte de Aeltharion. La corte más grande y por eso la corte gobernante.
Las cortes mas cercanas a nosotros son La corte Glacial de Iskaryon y La corte luna de Somnelys,prácticamente nuestras vecinas. Otras también cercanas, ls cuáles estan por debajo nuestra, son La corte ígnea de Pyrhakar, La corte umbría de Noctyer y la corte abisal de Nyxara.
Abajo de ellas se encuentran La corte verde de Tharawyn, La corte ferrúm de Khar-Zeid y La corte arcana de Velmora.
Hay otra lejos de todas las cortes. Se dice que es la corte perdida porque hay que coger portales hasta ella, no está en nuestro plano.
La corte fúnebre de Morthaelis.
Cada corte tiene a sus gobernantes, pero no son reyes absolutos como el rey Thandor.
A Iskaryon los gobierna la reina Freyja del hielo.
Somenlys se rige por el mandato de la Archioráculo Selene.
El dragón Fyranor gobierna con sabiduría en Pyrhakar.
Eldrana con su magia se encarga de Velmora.
Lord Varok, el siniestro, hace temblar a los habitantes de Noctyer.
Mientras que en Khar-Zeid, el maestro Engranox imparte la paz.
Los salvajes de Tharawyn no pueden ser gobernados por otro que no sea el señor Garlok Cuerno salvaje.
Morthaelis se arrodilla ante el rey Itharos el sepulcral.
Y Nyxara. Gobernado por la madre de Etíope. La reina Syldris, la abisal.
Antes de ser un reino gobernado por los reyes supremos, éramos un reino dividido por la lucha del poder supremo.
Hay diferentes templos de dioses en cada corte. Son sagrados. Por eso la leyenda cuenta que en la gran lucha por el trono, los dioses se unieron para elegir al rey supremo y así no iniciar una matanza entre cortes. Fue hace mil años, pero siguen siendo igual de adulados y venerados como en aquellos tiempos.
Que arda el mundo si tengo que luchar contra todas esas cortes por mantener a Aritz vivo. Porque estoy segura de que mataran a toda la familia real para ocupar el trono.
Mi familia será exterminada también por ser hijos del coronel. No voy a permitir eso. Yo misma haré arder el mundo si tocan un pelo de mis hermanos o incluso de Aritz.
Tengo claro quiénes son mis enemigos. Mataré a la reina Syldris junto a su hija con mis manos, pero antes me tocará buscar a mis aliados. Tengo que averiguar si mi padre sería uno de esos aliados, aún que antes necesito explicaciones de su parte.
—Cartas donde Luke y su cerebro de genio loco planeaban un golpe para proclamar a su estúpida nyx como reina.—Hablé hacía él con rabia.
Mi hermano mayor y mi favorito, al que yo creía conocer, había perdido la cabeza. No era el pilar que nos sostenía, era la bola de demolición que nos separaría.
《 Hace 2 semanas
—Entonces, cuéntame, Aritz.—Mis ojos le miraron suplicantes. Necesitaba saber quién era esa chica y que papel tenía en la vida de mi hermano.—Por favor...
Su mirada se suavizó al ver la mía suplicando.
Entonces se acercó a mí y se sentó a mi lado, dejando un pequeño hueco entre los dos.
Me estaba dando mi espacio.
—Es complicado y nada fácil de decir, pero...tu hermano intercambió cartas con Etíope durante un año entero. He podido recuperar la mayoría . Las he leído todas y...—Hizo una pausa breve, pero para mí fue eterna. Su mirada seguía en mí, pero la apartó cuando habló otra vez.—Luke es un enemigo de la alta corte de Aeltharion . Estuvo planeando un plan con Etíope para hacerla reina.
Mi mente se nubló y mis movimientos eran automáticos. Me levanto de mi cama y camino hasta mi mesilla de noche para coger un marco con la foto que tenía junto a mi hermano. Mi cuerpo giró y tiré, con todas mis fuerza, el marco contra la pared haciendo que este estallara en mil pedazos. La foto quedo suelta. No quería ni mirarlo así que miré a Aritz con seriedad.
—¿Donde se encuentra Etíope?—Mi pregunta fue concisa. Arrancaría la cabeza de esa nyx.
—Tormenta, no puedes precipitarte.—Su voz sonó preocupada. Tendió sus manos, con las palmas hacia arriba, hacia mí.—Siéntate y hablemos. No es todo.
Ignore completamente sus manos y gruñí dándole a entender que debía hablar ya antes de que estallara por completo.
—Las cartas eran interceptadas y copiadas para alguien.—Una pausa otra vez. Estaba sopesando si era buena idea decírmelo.—Zyón vió todas las cartas de Etíope y Luke. Sabía las fechas, la hora, el lugar y sus temas de conversación.
Volví a gruñir y me acerqué a él lentamente buscando un rastro de mentira en sus ojos. Mi cuerpo estaba entre sus piernas y parecía una acosadora por cómo le estaba mirando.
El príncipe insoportable que siempre parece estar exactamente donde no lo necesito. Arrogante, calculador, demasiado seguro de sí mismo. Al menos eso es lo que me repito cada vez que lo veo con esa calma irritante, como si nada ni nadie pudiera alterarlo.
Hoy no lleva armadura, gracias a los dioses,si no ropa sencilla, digna de alguien nacido para gobernar sin necesidad de demostrarlo. Una camisa clara, abierta apenas en el cuello, y una chaqueta de tonos oscuros bordada con detalles sutiles, nada ostentoso.
Todo en él grita elegancia sin esfuerzo, y lo odio por eso. Lo odio porque incluso vestido de manera casual sigue pareciendo un príncipe sacado de los cuentos del reino humano.
Su cabello rojo cae desordenado sobre su frente, como si se negara a obedecer, y sus orejas puntiagudas eran facilmente visibles.
Su mirada puesta en mí con esos ojos intensos, verdes claros ante la luz pero oscuros ahora mismo,siento la necesidad inmediata de alzar un muro, de responder con sarcasmo, de fingir que su presencia me fastidia más de lo que debería. Porque si no lo hago, si bajo la guardia aunque sea un segundo, temo que note cómo mi corazón se acelera cuando está cerca. Así que lo empujo lejos con palabras afiladas, finjo desprecio, lo trato como si me diera igual... aunque en el fondo sé que no hay nada que me importe más de lo que jamás admitiré en voz alta.