El templo de la luna

VII. Bestia

Aritz

—No.—Interrumpí la respuesta de Lilith.— Tomo a Lilith como recluta en mi guardia. Primero aprenderá y luego se unirá al ejército de Zyón. Solo si veo que esta preparada para unirse a él.

—Aritz...—La voz de mi hermano sonó como una advertencia, pero me daba completamente igual.

—No cambiaré de idea, hermano.

No le gustó nada mi rebeldía, pero no puso ninguna objeción. Nunca lo haría delante de las personas.

Zyón miraba la escena sin interrumpir. No podía desobedecer a ninguno de los dos. Llevarme la contraria lo llevaría a una disputa con Tyron, aún que ni a él le gustase mi idea.

—Entonces lilith irá de aprendiz a la guardia nocturna.—Sentenció de mala gana Tyron y miró a Lilith con falsa amabilidad.—Espero que los dioses guíen tu camino a la gloria.

Después de sus palabras creó un portal y se marchó sin esperarme. Yo no le iba a seguir tampoco. Tenía que hablar con mi tormenta. Me daba igual si Zyón estaba delante.

—Quince nyxes muertas.¿Estáis orgullosa?—Pregunté con rudeza y mi mirada se clavó en la suya. La cuál evitaba mirarme.

—Son solo peones en este juego.—Respondió ella con un tono neutro.

—Peones que tenían familia. Tenían una vida.

—Mi hermano también tenia familia y una vida.

Así que era eso. Todo esto era por Luke.

—Tu hermano eligió un bando y no era el nuestro.—Dije aún con mi tono rudo. Me costaba creer que ella había masacrado a tantas cambiaformas.—¿Quieres seguir matando nyxes o pensarás con tu linda cabeza de una vez? Eres mucho más lista que eso, Lilith.

Estaba tan enfadado. Había vivido engañado. Aún que Luke ya me aviso de esto.

5 años antes

Luke, Zane, Rhyven y yo estábamos tirados en el césped del jardín de la casa de los gemelos. Era un día caluroso. A lo lejos estaban Lilith y la hermana mas pequeña de ellos peleando por a saber qué.

Mi mirada no se apartaba de ella. Su pose despreocupada y superior. Como si ya supiera que todo lo que quería, lo tenía.

Vuestra hermana es una verdadera joya.—Dijo Rhyven y silbó al ver como Lilith tiró a su pequeña hermana al suelo de un solo empujón.

Luke nos miró y luego presto atención a sus hermanas. Un brillo de diversión cruzó por sus ojos.

Lilith es una bestia con hambre de sangre. Tienes que darle a la bestia un poco de adrenalina si no le das la sangre que pide.—Habló luke mientras se cruzaba de brazos mirando con atención a Lilith.—Es el ojito derecho de nuestro padre.

No digas eso, Luke. Lilith no es ninguna bestia y tampoco es el ojito derecho de padre.—Dijo con tranquilidad Zane.

Luke empezó a reír como si su gemelo hubiera contado el mejor chiste del mundo.

Tienes que ser más atento a los detalles, Zaza. Mira.—Dijo aún con su sonrisa de burla e hizo un gesto con la cabeza para que prestaramos atención a lo que pasaría. Todos desviamos nuestras miradas a Lilith. Su hermana pequeña ya no estaba.— Tres...dos...y...

Zyón apareció con la hermana pequeña de ellos detrás de él. Su semblante serio, pero no se notaba enfadado con ella. Es más, cuando la vió una pequeña sonrisa apareció en sus labios, pero la disimuló.

Empezó a hablar con Lilith. No se veía que fuera rudo, era todo lo contrario. Sus ojos la veían con adoración y amor.

La hermana menor de Lilith se quejó, estaba indignada por la postura que tenía. En cambio, la Lilith de quince años veía a su hermana con superioridad sabiendo que no sería castigada por empujarle.

La rubia empezó a llorar y se dirigió corriendo hacia nosotros bajo la atenta mirada de Lilith.

¡Luke!¡Luke!—Gritaba la pequeña rubia hasta que llegó a su hermano mayor.

Mi pequeña Eloise. ¿Que ha pasado?—La voz de Luke era dulce. Le gustaba el drama, quería llevar la razón en este caso y tenía que sacarle información a la rubia que se llamaba Eloise al parecer.—¿Lilith otra vez?

Ella me empujó, pero papá dice que fue un accidente y que Lilith no quería hacerlo queriendo, pero ella sí lo hizo queriendo. Me miró cuando estaba en el suelo y empezó a reírse.—Su dulce voz llegó a mis oídos. Sus lágrimas cubrían sus mejillas, pero se las quitó con rabia con el dorso de su pequeña mano. Se veía una chica frágil.—No la va a castigar.

—No llores, Eloise. Lilith no entiende que pegar, no es jugar.

—¡Es una salvaje!—Gritó Eloise en respuesta y corrió a su otra hermana mayor.

Una muy parecida a ella, pero con una expresión más ruda y sus cabellos rubios mezclados con mechones negros.

Luke vió como se fue y empezó a reírse mirándonos a nosotros. Zane le miraba con el ceño fruncido sin comprender a su gemelo.

—Wow. Con ese rostro yo también caería a sus pies.—Habló Rhyven.

—Ni se te ocurra, Rhy.—Avisé.

—Tranquilo, Aritz. Es muy joven para mí.-Respondió con una sonrisa ladina.

Si me permitís mi opinión, príncipe.—Dijo Luke con un tono de diversión.—Creo que en un par de años mi padre le hará una espía o la usará como su baza para no mancharse las manos de sangre. Alimentara esa insasiable hambre de masacres, sangre y lucha.

Lilith no es una bestia, Luke. Tu la vez como una amenaza en tu competición imaginaria por ser la mano derecha de tu padre. Tienes un problema de ego.—Defendí a mi tormenta porque ni su hermano tenía derecho a hablar de ella así.—Deberías mirartelo. También tus ansias de poder.

—Tranquilo, príncipito. Solo te avisaba para que gastes cuidado con ella en un futuro.

—Si se me permite hablar, príncipe Aritz.—Interrumpió Vaelis. Recordaba a ese nyx como si fuera ayer.

En el baile de máscaras estuvo bailando y hablando con Lilith. Cosa que no me gustó para nada. ¿Quién era él para creer que podía hacer reír a mi tormenta?



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En el texto hay: fantasia, amor, faes

Editado: 01.03.2026

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