Luke
Hace 1 año
Etíope es la nyx más bella que haya visto.
Su porte elegante y rebelde.
Sus bromas y su carisma hicieron que cayera rendido a sus pies.
—Lucky Luke.—Su melodiosa voz llegó a mis oídos y dejé de apoyarme en el balcón de mi cuarto.
Esta tumbada en mi cama envuelta en las sábanas de seda. Tiene una belleza etérea, casi irreal.
Su piel es de un azul suave y uniforme, con matices que recuerdan al agua iluminada por la luna. Sobre su rostro y parte de su cuerpo se dibujan delicados patrones más claros, como marcas naturales que parecen hechas de magia.
Sus ojos son intensamente verdes, luminosos, y contrastan con la frialdad de su piel; transmiten profundidad y misterio. Sus facciones son finas y armoniosas: pómulos definidos, nariz recta y labios suaves y bien delineados.
Su cabello es largo y abundante, de un tono turquesa profundo, generalmente trenzado en mechones gruesos que caen sobre sus hombros y espalda. Entre el cabello asoman detalles óseos o adornos que refuerzan su aire fantástico, junto con sus orejas alargadas y estilizadas.
Su figura es esbelta y atlética, con hombros delicados pero firmes, cintura marcada y una postura elegante que mezcla fuerza y gracia. En conjunto, su físico transmite una mezcla perfecta de delicadeza, poder y misterio.
Pero Etíope no es solo delicadeza y belleza.
Ella siempre va un paso por delante de todos.
—Dime, mi amada.—Mi voz salió en un tono cariñoso.
Ni yo mismo veía venir a Etíope. Es tan impredecible.
—¿Por qué no me presentas a tu familia?
Su pregunta me tomó desprevenido.
¿Presentarle a mi familia?
Etíope podría ser lo que buscaba, pero no estaba preparado para lo que ella quería.
—Querida...
Empecé a hablar, pero su expresión cambió a una enfadada y su tono de voz ya no era amable ni cariñoso. Es irritante.
—¿No me amas,Lucky Luke?¿Es por qué tu familia estaría en contra?¿Es esa tal Lilith?
Lilith.
Mi hermana pequeña.
Mi dulce Lilith.
Y también mi rival.
Adoro a Lilith. ¿Quién no adora a Lilith?
Solo un necio no caería rendido a sus pies.
Su aterciopelada voz, su sedoso pelo negro, sus ojos grises que son iguales a los míos, sus perfectos labios y sus pecas repartidas por su rostro haciéndole ver menos letal y más inocente.
Pero Lilith era una bestia. Manipula, engaña y siempre se sale con la suya. Por eso padre la eligió a ella y no a mí.
Debería haber sido yo el que estuviera a su lado, en cambio, solo soy la imagen de lo que hace Lilith en secreto.
Todos piensan que mi padre me envía a mí, que su orgullo al hablar de los enemigos abatidos es por mí, pero no. Su orgullo es hacia Lilith.
La perfecta Lilith.
Siempre ha tenido a todos cautivados, menos a los que se osaban a llevarle la contraria o le faltaban el respeto con sus palabras.
Su carácter resalta por ser destructivo.
—¿Estas celosa?—Pregunté mirándole con incredulidad.
—Siempre hablas de esa Lilith.—Contestó claramente molesta.— Lilith hoy ha hecho esto, Lilith aquello, Lilith lo otro...¿y yo qué?
—Lilith es mi hermana menor, princesa.
—¿Qué?—Su rostro se volvió rojo de la vergüenza.— Perdóname, lucky Luke. Yo...yo...
—¿Puedes dejar de llamarme así? Suena ridículo.
Soné más rudo de lo que pretendía, pero no podía escuchar ese apodo más. Mi madre solía llamarme así.
—¿Por qué hablas tanto de Lilith?—Preguntó con curiosidad, aún que sabía que quería aligerar la tensión que había creado.
—Mi hermana es la perfección en persona. Es irresistible. Una musa.—Caminé lentamente hasta ella y me tumbé a su lado apoyándome de mi codo para tener mejor visión de su rostro.— Ella te mira y es capaz de hechizarte con solo su mirada. Es hipnótica. Creo que por eso nuestro padre la adora y por eso la eligió como su segunda. Nadie espera que un rostro angelical le apuñale.
—Suena a que es una arpía.—Respondió mientras pasaba sus manos por mi pecho desnudo.
La miré desafiante mientras alzaba una ceja.
—¿Te atreves a llamar arpía a mi hermana?
Supo que había cometido un error.
—No era mi intención...—Empezó a hablar con nerviosismo. Sus palabras tropiezan una tras otra.
—Etíope. —Hablé intentando sonar tranquilo. Por su rostro ella ya sabía que no estaba para nada tranquilo.— Eres la princesa más bella de este reino, pero tu belleza no se iguala a la de mi increíble hermana. No vuelvas a llamar arpía a mi dulce Lilith, si no, te arrancaré la lengua. Nada de cuchillos, ni algo afilado, estaré encantado de hacerlo con mis manos.¿Ha quedado claro?
—Si...
Un portal se abrió a unos pasos de mi cama, interrumpiendo nuestra encantadora conversación.
Era Naerys. La guardia personal de Etíope.
Como no, siempre interrumpiendo.
—Mi princesa es hora de irnos. Su madre la reclama. —Su tono monótono me aburría. Arruinaba todo con su voz.
Etíope no dijo nada. Se levantó de mi cama, después de dejar un beso en mi mejilla y de dejar de envolver su cuerpo con mis sábanas, y se marchó detrás de Naerys.
Padre me mataría si se enterase de que Etíope había estado aquí. Estamos en guerra con su corte.
El portal se cerró y justo por la puerta de mi habitación apareció una Lilith enfadada.
Mi expresión se suavizó al verla. Sonreí con cariño y apoye mi espalda en la cama mientras abría mis brazos esperando un abrazo suyo.
Me llamarán hipócrita, pero Lilith era una debilidad para mí. Mi egoísmo, orgullo y egocentrismo me hacen verla como una amenaza. Mi corazón la adora.
Es un amor y odio.
Ella se tiró a mis brazos correspondiendo mi abrazo. Sentí como su tensión desaparecía poco a poco bajo mis brazos que rodean su cuerpo.
—¿Que te trae por aquí, pequeña?—Mi tono de voz con ella siempre era suave.
—Aritz no deja de molestarme. Es taaaan cansino. Deberías haberlo visto.—Se separó de mis brazos para sentarse en mi cama con la espalda recta. Iba a imitar a Aritz.— "Mi dulce tormenta. Me fascina que lo primero que vea al salir de mis aposentos sea su bello rostro. ¿A usted no le alegra verme?"