El teorema del Caos

Capitulo 2

Todo estaba yendo bien. Demasiado bien para ser verdad. La calma se había instalado en mi vida, y precisamente por eso, esa paz me resultaba extraña, casi inquietante. Algo malo tenía que pasar, era inevitable.

Habían transcurrido algunas semanas desde el inicio del ciclo escolar y, contra todo pronóstico, todo marchaba sobre ruedas. Mis calificaciones eran excelentes, no había tenido el más mínimo altercado con nadie de mi curso y, lo más significativo, no había tenido que salir corriendo al ver a Mateo. Principalmente porque no se me había acercado demasiado, cosa que agradecía profundamente, ya que por más que intentaba preparar una excusa o algo coherente que decirle, mi mente se quedaba en blanco. Además, había empezado a entablar una especie de amistad con Axel, de primer grado. No éramos mejores amigos, ni tampoco nos ignorábamos; podíamos mantener conversaciones cortas. Claro, él siempre aprovechaba para soltar sus bromas y molestarme un poco, pero la verdad es que me caía bien.

En ese momento me encontraba en la clase de educación física, oficialmente mi asignatura menos favorita. ¿Qué sentido tenía? ¿De qué me servía, aparte de para sufrir y medio morir corriendo alrededor de las canchas? Esto definitivamente no era lo mío. No entendía cómo mis demás compañeras lo hacían parecer tan fácil, aunque bien mi nula condición física no me ayudaba en lo más mínimo.

—Elena, tienes una condición física pésima. Deberías hacer más ejercicio. Si quieres, yo puedo ayudarte —dijo Axel, deteniendo por un momento su carrera y… ¡caminando a mi lado! No podía ser. Yo corriendo con el último aliento y él, caminando. Dios mío.

—Ja, ja. Qué gracioso, Axel —levanté las manos en señal de rendición. Él sonrió, con una expresión que no le había visto antes, y luego continuó su camino, alejándose y pasándome en cuestión de segundos. Tengo que empezar a hacer ejercicio, yoga, pilates… lo que sea

Al terminar la clase, Samantha prácticamente me arrastró de regreso al salón, mientras Axel se reía y se burlaba de mi nula resistencia. Mis piernas temblaban como gelatina.

—Elena —una voz dulce, que conocía demasiado bien, me llamó.—Mateo —respondí a modo de saludo. No podía ser. Ya había llegado el momento. Lo sabía; tanta tranquilidad en mi vida no podía significar nada bueno. Y justo ahora, cuando no podía salir corriendo… Estúpida clase de deportes

—Me preguntaba si podríamos hablar un segundo —dijo, sonriéndome con esa sonrisa tan linda que tenía, mientras sus ojos se achinaban levemente—. ¿Elena? ¿Elena? ¿Estás bien?

—S-sí, todo bien. ¿Qué me decías? Lo siento.

—Te preguntaba si podríamos hablar un momento. Nos debemos una conversación seria, y lo sabes —insistió. Bueno, supongo que ya no puedo seguir evitándolo.

—Sí, supongo que nos debemos una conversación —solté el brazo de Samantha, que aún me sostenía y llevaba una sonrisa cómplice en el rostro.

Volvimos a las canchas, y yo fingía no querer morir con cada paso que daba. Al llegar, me ayudó a sentarme en uno de los bancos junto a la cancha y se sentó a mi lado. Permanecimos en silencio unos minutos, observando a unos chicos jugar, hasta que él decidió hablar.

—¿Recuerdas lo que me dijiste el año pasado? —preguntó, y todas mis alarmas internas empezaron a sonar. Ahí estaba. Lo sabía. Iba a decirme que no le gustaba, que era una tonta por creer que podía gustarle… Céntrate, Elena, céntrate

—Sí, lo recuerdo. Mira, no es necesario hablar de eso, tranquilo. Entiendo que no sientas lo mismo que yo y no tienes por qué preocuparte. Está bien.

—Elena, ¿me dejas terminar, por favor? —me dijo, mirándome muy serio—. El día que me lo dijiste, te fuiste demasiado rápido y no me dejaste responderte. En las vacaciones me ignoraste, igual que mis mensajes y llamadas. No hemos podido hablar hasta ahora porque parece que me estás evitando, pero en serio necesitamos hablar. —Suspiró, como preparándose para algo importante—. Me gustas. Y mucho. He desarrollado sentimientos hacia ti. Eres una chica increíble: buena persona, atenta, dulce… No hay nadie en este colegio, ni en el maldito universo, que se parezca a ti. Pero hay algo que sé: las relaciones en el colegio rara vez funcionan. Podemos terminar mal, y yo quiero algo serio contigo. Así que, si quieres esperarme, si los dos esperamos a terminar el colegio, te aseguro que haré todo lo posible para hacerte la mujer más feliz del mundo. Quiero una vida a tu lado, con todo lo que eso conlleva. Tomarte de la mano y caminar juntos. ¿Tú qué dices?

Había dejado de respirar desde su segunda palabra. ¿Escuché bien? ¿Me estoy quedando sorda? ¿Lo estoy imaginando? Lo miré fijamente, como si le hubiera salido un tercer ojo, mientras él parecía a punto de desmayarse de los nervios.

—Creo… creo que me dejaste sin aire —dije, recuperando el aliento con un hilo de voz—. En serio, ¿me estás diciendo eso? Porque si esto es una broma, Mateo, juro que… —Mi voz se quebró. Tomé un impulso y, antes de que los nervios me paralizaran, las palabras salieron solas—: Sí. Claro que sí.

Regresamos al salón y por alguna razón Axel ni siquiera regreso a verme, salió con sus amigos y no regreso hasta después de que hubo terminado el receso, ni siquiera me hablo lo que resto del día de clases, ni en esa semana, misteriosamente me hizo mucha falta sus ocurrencias a mitad de clase.

-Hey Lenis como estas como te ha ido en tu maravillosa vida? Aun que supongo que muy mal sin mi presencia en tu vida estos días, pero tranquila comprendí tu sufrimiento y he decidido volver a honrarte con mi maravillosa presencia- Hablo demasiado rápido abrazando mi cabeza en el proceso, y a este que le pico.

-Hay bobo- hable liberándome y acomodándome el cabello- primero que nada, ¿Lenis enserio? no se te ocurrió algo más lindo, segundo porque no me hablabas y tercero quieres dejar de despeinarme.

-Pues si Lenis, maravilloso apodo verdad es que yo soy increíble, pues no lo sé estaba ocupado supongo- trato de desviar el tema con un tono que no logre entender del todo. – y ¿por que no? tienes un cabello muy bonito es una pena que no te peines.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.