El Tigre y el Dragón

Capitulo 16. Pasado Doloroso

Rurouni Kenshin

El Tigre y El Dragón

Wingzemon X

Capitulo 16
Pasado Doloroso

Shanghái, China
21 de Octubre de 1877 (4574 del Calendario Chino)

- ¿Hitten Mitsurugi Ryu? – Murmuró muy despacio la cristiana, repitiendo las últimas palabras que el mafioso acababa de pronunciar.

Toda esa situación carecía de sentido para ella; de hecho, todo el día en general pareciera estar lleno de inconsistencias, sorpresas, y de cosaaas que no terminaba de comprender. Primero fue la extraña aparición de Yukishiro Enishi en el barrio cristiano, como se le acercó y empezó a hablarle. El por qué había ido hasta ahí y qué era lo que quería decirle exactamente, ya era de por sí confuso; pero luego aparecieron esos hombres en la iglesia, hombres con malas, aunque no muy claras, intenciones. Pero lo más extraño había sido cómo había terminado dicho suceso, con el mismo Enishi reapareciendo, ahora como un completo loco, y golpeando a uno de los atacantes, que pertenecía a su propia mafia, hasta casi matarlo, para luego irse sin dar menor explicación. Su hermano estaba ya por sí furioso por lo ocurrido en la iglesia, y tras enterarse del incidente del disparo; pero no podía ni imaginarse cómo se pondría ante el último acto extraño por parte de este sujeto: atacarla en su posada, dormirla, y traerla contra su voluntad a quien sabe dónde... ¿Y para qué exactamente? La respuesta a esa pregunta no haría más que enredar aún más todo ese extraño asunto...

Enishi estaba sentado con tranquilidad frente a ella, sosteniendo esa extraña espada frente a él, luego de haber pronunciado esas extrañas palabras: "Quiero ver el poder tan increíble del Hiten Mitsurugi Ryu..."

- ¿Cómo es que conoces el estilo de pelea de mi hermano? – Preguntó luego de un rato de silencio, en el que pareció estar asimilando todo.

Hiten Mitsurugi Ryu, era un nombre que había estado escuchando constantemente durante su niñez en Hong Kong. El nombre del estilo de la espada de su hermano, el mismo que le había enseñado su propio tío Hyouei, luego de haber escapado de Shimabara. Era la primera vez que escuchaba a otra persona mencionarlo; daba por hecho que era un estilo casi desconocido, especialmente en el continente. Pero Enishi lo conocía, o al menos sabía que era el estilo de su hermano, y por su afirmación podía intuir que también conocía lo letal y peligroso que era. ¿Pero cómo?

Enishi simplemente sonrió divertido por su pregunta. Bajó su arma apoyando la punta de la vaina en el piso, a su costado derecho, y su mano derecha contra el pomo. Cruzó sus piernas, colocando la izquierda sobre la derecha, y se apoyó por completo contra su silla, todo eso sin quitarle los ojos de encima ni un segundo a su "invitada".

- Pareces sorprendida de que sepa tal dato. ¿Acaso era un secreto? Pues igual lo descubrí. Sólo me bastó verlo pelear con los atacantes en la iglesia para darme cuenta del origen de sus movimientos. Es un practicante del Hiten Mitsurugi, de eso no tengo la menor duda... En especial ahora que tú misma me lo acabas de confirmar.

Magdalia se sobresaltó un poco al oírlo. En efecto, se le había ido la lengua y había confirmado sin darse cuenta que el Hiten Mitsurugi era el estilo de combate de su hermano, y él ni siquiera tuvo que preguntárselo. Aunque poco importaba realmente; Enishi no se hubiera tomado tantas molestias si no hubiera estado casi seguro de sus sospechas.

- ¿Acaso... lo que buscas es una pelea con mi hermano?

Enishi volvió a sonreír complacido como respuesta.

- Vaya, hasta que lo entendiste.

- ¡Estás demente! – Le gritó con fuerza; había oído esa frase muchas veces, pero nunca con tanto ímpetu. – No sé qué tienes pensado hacer o porque quieres tal cosa, pero ya te has pasado de la raya. Si sigues con esto, él no te tendrá misericordia alguna, y el único resultado es que morirás. Así que deja esto de una vez y déjanos ir a los dos.

- ¿Realmente te quieres ir? ¿Tan desagradable es mi compañía?

Magdalia ya no sabía ni cómo reaccionar; este individuo era tan volátil, e impredecible. Ahora actuaba como si todo fuera una broma, ¿tal vez lo era? Si era así, era de pésimo gusto. Intentó mantener la cabeza fría antes de volver a hablar. Su próximo intento sería hablar de manera racional, esperando que pudiera hacerlo reaccionar como un adulto por primera vez en toda esa horrible semana. Pero Enishi no le dio tal oportunidad, pues al parecer tomó su silencio como una invitación a tomar la iniciativa. Se paró casi de un salto de su silla, tomándola un poco por sorpresa.




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