El Torneo De Lo Oculto

Capítulo 19: Batalla contra los cielo

Mientras Baba Yaga se retiraba, un gran estruendo sacudió el coliseo.

Al lado del cuerpo de Odín apareció su hijo Thor, con una mirada triste.
Tomó a su padre en brazos y, mirando directamente a la bruja, clavó en ella una mirada afilada, cargada de respeto, pero sin un ápice de rencor. Luego, se retiró lentamente con el cuerpo de Odín en sus manos.

—Bien… nuestros próximos participantes están esperando. Que pasen ahora —anunció el referi

Mientras Thor se alejaba, una figura surgió desde las puertas del coliseo, cruzando su mirada con la del dios del trueno.

—Nos vemos de nuevo, chico —dijo con una voz imponente.

—Así que es tu turno, viejo… buena suerte —respondió Thor mientras continuaba su marcha fuera del estadio.

Una figura imponente avanzó con elegancia hasta el centro de la arena. El público contuvo la respiración. No traía consigo su entrada dramática habitual, pero aun así, su presencia imponía.

Nuestro siguiente participante: el padre de los dioses olímpicos, el gobernante del Olimpo… Zeus.

Al alzar su mano, un gran relámpago descendió del cielo y cayó en su palma, imponiendo su dominio sobre el campo. Los espectadores quedaron impresionados.

A lo lejos, comenzó a escucharse un aplauso, que poco a poco se hizo más fuerte, acompañado de una voz cargada de sarcasmo:

—Bravo, bravo… así es como se hace una entrada.

La multitud enloqueció al ver revelada la identidad del siguiente contrincante: el que desafía los cielos… el Rey Mono, Sun Wukong.

Sun Wukong caminó lentamente, con pasos firmes, hasta situarse frente a Zeus, que permanecía con los brazos cruzados, sin apartar la vista de él. La multitud rugía: el dios del Olimpo que gobernaba el cielo contra aquel que lo desafiaba. Un duelo de enemigos naturales que por fin determinaría quién era el más fuerte: ¿el cielo… o quien buscaba destruirlo?

Ambos se encontraban frente a frente, sin parpadear. En el rostro del Rey Mono no había señales de su habitual picardía; en el de Zeus, su arrogancia era más intensa que nunca.

—Que comience la batalla —anunció el albitro

Pero ninguno se movió. Solo se observaban. El silencio en el coliseo era absoluto, roto únicamente por la respiración contenida de los espectadores.

—Así que tú eres el Rey Mono. Escuché de ti por algunos conocidos… dicen que desafías a los cielos, ¿no es así? —preguntó Zeus con voz grave.

—Ese mismo —respondió Wukong—. Aunque yo diría que no es “desafiar los cielos”, sino destruirlos. También he oído hablar de ti… el gran Zeus, el que destronó a su padre y subió al trono de los cielos. Es un gusto conocerte.

Levantó su mano, como saludando. Zeus, con media sonrisa, hizo lo mismo. Se estrecharon la mano.

El público quedó sorprendido por el gesto… pero solo duró un instante. Una gran presión comenzó a emanar de ambos, sus auras chocando con violencia, sin que ninguno soltara el apretón.

La arena comenzó a resquebrajarse bajo sus pies. El viento, generado por el choque de energías, llegó hasta las gradas. Zeus dejó que la electricidad recorriera todo su cuerpo, reforzando su fuerza, mientras que el aura del Rey Mono crecía sin cesar para igualarlo.

El juez, preocupado por la magnitud del enfrentamiento, levantó una barrera protectora.

—Esto será más interesante de lo que pensé… —dijo Zeus con una leve risa burlona.

Sin soltar el saludo, Zeus levantó su otra mano y comenzó a canalizar relámpagos, mientras que Wukong invocaba su bastón mágico.

En un movimiento sincronizado, ambos atacaron al mismo tiempo con sus manos libres. El impacto generó una ola de viento que golpeó con fuerza la barrera del albitro

La batalla apenas comenzaba

Ambos comenzaron la pelea mientras seguían estrechando sus manos sin soltarse, cruzando golpes uno tras otro.
Un golpe de Zeus, envuelto en relámpagos, se encontraba con el impacto del báculo mágico del Rey Mono. Cada choque provocaba una reacción catastrófica.

—Vaya… eres fuerte, Zeus. No está nada mal, lo reconozco —dijo Sun Wukong.

—También debo reconocer que tu fuerza no es común, mono —respondió Zeus, sin detenerse.

Los golpes seguían, pero finalmente el Rey Mono habló con una sonrisa:

—Creo que deberíamos acabar con este juego, Zeus.

En ese momento, Wukong apuntó con su báculo al pecho del dios olímpico, haciéndolo crecer de tamaño de forma repentina. El golpe fue tan brutal que Zeus salió volando, impactando contra la barrera del árbitro y rompiendo por fin el apretón de manos.

Zeus se recompuso rápidamente del impacto. Tenía algunos rasguños, pero nada grave.

—Ya veo… así serán las cosas, pequeño mono.

Zeus se elevó hacia el cielo. Sus ojos se tornaron blancos y nubes negras comenzaron a reunirse sobre el coliseo. De ellas, rayos comenzaron a brotar en todas direcciones.

—Ahora veamos cómo te va con esto, mono —rugió Zeus.

Rayos cayeron por todas partes, intentando impactar a Sun Wukong, pero el Rey Mono, con su increíble agilidad, esquivaba cada golpe mientras sacaba la lengua, burlándose de los ataques de Zeus.

Al ver que esto no funcionaba, Zeus tomó un rayo entre sus manos y se abalanzó a toda velocidad hacia su oponente. Wukong, al verlo, adoptó una postura de combate y, en el momento justo, hizo crecer su báculo nuevamente para detenerlo. Sin embargo, Zeus esquivó la maniobra y logró impactar uno de sus rayos en el cuerpo del Rey Mono.

Herido, Wukong contraatacó, balanceando su báculo con gran fuerza y golpeando a Zeus por el costado, enviándolo por los aires. Ambos combatientes quedaron momentáneamente en el suelo, intentando recuperar el aliento



#647 en Fanfic
#2906 en Otros
#523 en Acción

En el texto hay: fantasia, accion, sodrenatural

Editado: 27.08.2025

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.