El Torneo De Lo Oculto

Capítulo 35: El regreso del torneo

Capítulo 35: El regreso del torneo

En el principio de los tiempos solo existía la nada. Pero un día, una energía colosal irrumpió en el vacío, dando origen a dos mundos completamente opuestos: uno bañado por la luz y otro consumido por la oscuridad.

Ambos nacieron al mismo tiempo, pero no eran iguales. En el mundo oscuro habitaba una fuerza desbordante, muy superior a la que existía en el mundo de la luz, donde apenas podía percibirse.

Cada uno desarrolló su propia vida y su propio equilibrio. En la oscuridad surgieron criaturas poderosas y feroces, capaces de manipular la energía que las rodeaba. Cada una de estas criaturas desplegaba la energía de forma diferente, con efectos y poderes totalmente distintos a los de las otras.

En este mundo, al igual que en el de los humanos, existían diferentes especies y razas, así como clases de seres: fantasmas con cuerpos etéreos, demonios capaces de controlar el fuego y la oscuridad, e incluso ángeles capaces de manipular la luz. Sin embargo, esta luz era completamente distinta a la del otro mundo, pues poseía una esencia propia.

Así, las criaturas tenían distintas formas y naturalezas. Era un mundo regido por la fuerza, pero que aun así mantenía su propio equilibrio, incluso sin un líder.

En la luz, en cambio, existían los humanos, seres incapaces de percibir o controlar dicha energía.

Solo unos pocos, considerados genios, lograron sentirla… y aún menos dominarla, elevándose por encima del resto. Los humanos no eran tan fuertes como las criaturas de la oscuridad, pero sobrevivían apoyándose entre ellos y evolucionando con el tiempo.

Se dividían en grupos pequeños y grandes, eligiendo líderes que los guiaran. Había períodos de paz, así como de caos, pero sin duda era un mundo más tranquilo que el de la oscuridad.

Aquellos pocos capaces de usar esa energía, al igual que en el otro mundo, poseían habilidades distintas, aunque a menor escala, ya que la energía no era suficiente. Eran temidos por los demás y llamados de muchas formas: sabios, chamanes, magos o brujas.

Por miedo, sus poderes eran considerados incomprensibles y peligrosos. Algunos abusaron de esa fuerza, sometiendo a otros humanos, lo que generó rechazo hacia ellos. Por ello, muchos optaron por ocultarse, incluso hasta el mundo actual.

Todo cambió cuando comenzaron a aparecer pequeñas grietas que conectaban ambos mundos.

Los humanos no podían atravesarlas, pues carecían de la fuerza necesaria. Pero las criaturas del mundo oscuro sí. Y así, cruzaron hacia el mundo de la luz, revelándose ante la humanidad.

De este encuentro nacieron los mitos y las leyendas: dioses, demonios, ángeles, fantasmas y bestias entre otras mas. Todo aquello que el ser humano no podía comprender provenía de ese otro mundo… un lugar sin sol, donde reinaba únicamente la oscuridad.

Muchas de estas criaturas veían a los humanos como presas. Sin embargo, algunas decidieron protegerlos, y así comenzaron los conflictos.

Aquellas batallas transformaron el mundo de la luz. La energía liberada por las criaturas empezó a alterar su naturaleza. Donde antes no existía sombra alguna… comenzó a surgir la oscuridad.

Así nació la noche: el mundo se oscureció y una gran luna apareció en el cielo.

La noche fue el resultado de aquella invasión constante. La presencia de las criaturas hizo posible que la oscuridad existiera en un mundo que jamás la había conocido. Al principio hubo pánico, pero poco a poco ambos mundos comenzaron a aceptar estos cambios.

Las guerras se intensificaron. Las criaturas de la oscuridad veían a los humanos como comida o sirvientes, atacándolos y masacrándolos en verdaderos baños de sangre. Sin embargo, los humanos no dejaron de luchar. Aun siendo más débiles, resistieron con la ayuda de otras criaturas y de los pocos capaces de controlar la energía, logrando poco a poco repelerlos.

Pasaron años marcados por la guerra, hasta que las entidades del mundo oscuro comprendieron algo: en el mundo de la luz no podían desplegar todo su poder. Allí estaban en desventaja.

Fue entonces cuando decidieron ocultarse en la noche o simplemente dejar de aparecer ante los humanos. Claro que había algunas a las que no les importaba; eran pocas, y podían ser tanto benevolentes como peligrosas.

Poco a poco, los conflictos cesaron. Las historias sobre monstruos se convirtieron en simples leyendas, y las criaturas que alguna vez protegieron a la humanidad pasaron a ser recordadas como dioses desaparecidos o guardianes olvidados. Incluso el origen de la noche fue olvidado, como si siempre hubiera existido.

Pero en la actualidad… todo ha cambiado.

Las criaturas han abandonado por completo el mundo de la luz y han regresado al suyo.

Los pocos humanos capaces de percibirlas quedaron confundidos. La energía que una vez impregnó su mundo comenzaba a desvanecerse.

Intentaron encontrar respuestas, pero no lo lograron. Ignoraban que el destino de ambos mundos estaba en juego.

Ahora, la primera fase del Torneo del Oculto ha terminado.

Un torneo destinado a dar origen a un dios verdadero, un ser capaz de decidir el destino de la luz y la oscuridad.

Han pasado meses desde que Hades se alzó como el primer finalista. Desde entonces, las criaturas esperan, ansiosas, el inicio de la siguiente fase.

Nadie se atreve a abandonar su mundo. Todos desean presenciar al vencedor.

—Creo que es hora de comenzar con la siguiente fase del torneo...

La voz emergió desde una oscuridad profunda.

Las enormes puertas del coliseo comenzaron a abrirse. Las criaturas acudieron en masa, sabiendo lo que estaba por comenzar. La espera estaba llegando a su fin.

—¡El Torneo del Oculto debe continuar!

El eco de aquella voz se expandió por todo el mundo oscuro.

Monstruos, bestias, demonios, fantasmas, ángeles y dioses —toda clase de criaturas— siguieron el llamado. Todos reconocían esa voz.



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En el texto hay: fantasia, accion, sodrenatural

Editado: 17.04.2026

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