Capítulo 38: La belleza blanca y el guardián de piedra
La mujer de la boca rasgada, con tranquilidad, volvió a ocultar su rostro con su largo cabello. Sus dos cuchillas, cubiertas de sangre de Ra, empezó a limpiarlas en su vestido blanco, tiñéndolo de rojo.
Mientras caminaba hacia la salida, se miraba cómo sus heridas y quemaduras se empezaban a curar lentamente. El desgaste de energía de su pelea era evidente.
—Este torneo cada vez se pone más emocionante…
Se escuchaba desde las gradas del coliseo.
El público estaba eufórico por ver más y más de estos encuentros, hasta que el sonido de un aplauso paró todas las discusiones.
El referí, con gran calma, aplaudía desde el cielo. Cada aplauso sonaba por todo el campo, hasta que solo el sonido del aplauso era escuchado.
Y al darse cuenta, los espectadores observaron cómo el campo se había restaurado y el cuerpo destrozado de Ra había desaparecido.
—Bien, es hora de continuar con el siguiente encuentro. ¡Que pase nuestro próximo participante! —alzaba la voz el referí.
El coliseo se quedó en silencio por un breve momento, hasta que en una de las entradas se escuchaban pasos pesados y lentos que se acercaban uno tras otro. La tierra empezaba a temblar, hasta que se dejó ver.
—Para nuestro próximo participante, lo conocen como el vigilante nocturno, o por su piel dura como la piedra, o mejor dicho, una bestia de piedra dura y color negro. ¡Con ustedes, la gárgola!
Con un rugido, y mientras extendía sus grandes alas de piedra y azotaba su cola sobre la tierra, partiendo el piso, se presentaba al torneo. Una criatura humanoide, con alas y una cola, caminaba con sus dos piernas mientras dejaba ver sus garras. Una criatura completamente hecha de la piedra más dura, conocida como piedra negra, un elemento único del mundo de la oscuridad.
Desde las gradas se escuchaba sobre la gran resistencia que poseía la gárgola y quién podría ser capaz de atravesar esa defensa. Al menos, se necesitaría el poder de un dios falso.
Mientras discutían, un frío gélido empezó a recubrir todo el coliseo. La temperatura descendía cada vez más.
—Para nuestro próximo participante, una belleza capaz de congelar los corazones de quien se propone: la dama de blanco, conocida como Yuki-onna, la mujer de las nieves.
Una mujer blanca como la nieve salió de la entrada con una apariencia delicada. Su cabello blanco y largo, una mirada fría como el hielo y sus labios azules anunciaban su entrada al coliseo.
Al dar un paso, la tierra bajo sus pies se congelaba, dejando un camino de hielo por donde pasaba. El frío que emanaba de su cuerpo empezaba a congelar a su oponente incluso antes de la pelea.
Pero a la gárgola no parecía importarle. Con un leve movimiento de sus alas dispersó el hielo que rodeaba su cuerpo.
—Esto es molesto —decía la gárgola, mientras miraba a la mujer de las nieves con desprecio en sus ojos.
Mientras que la mujer de las nieves solo lo observaba con una mirada gélida.
Dos demonios discutían cómo la mujer de las nieves sería capaz de atravesar la defensa de piedra negra.
—Su fuerza ciertamente está encima del rango de la gárgola, pero no llega al rango de dios falso. Solo llega al rango S. Esta pelea ciertamente tiene un resultado muy incierto para mí.
Mientras los demonios discutían, el referí anunciaba el inicio de la pelea.
—¡Que la pelea comience!
La gárgola, con sus grandes garras, intentó cortar a la mujer de las nieves. Pero antes de que pudiera golpearla, un gran muro de hielo se levantó ante la gárgola, deteniendo su ataque.
La gárgola, sin perder el tiempo, volvió a atacar, esta vez con más fuerza, destruyendo el muro de hielo y haciéndolo pedazos. Pero, al percatarse, la mujer de las nieves ya no se encontraba detrás del muro.
La mujer de las nieves comenzó su ataque desde la espalda de la gárgola, lanzándole picos de hielo. Estos impactaron en la espalda de la gárgola, pero apenas lo desestabilizaron, sin recibir daño alguno. Su defensa era muy grande.
A la gárgola no parecía importarle; lo veía como un juego.
Al ver que su ataque no tenía efecto, la mujer de las nieves, con un gran soplido, empezó a congelar todo a su paso, creando una tormenta de nieve, intentando congelar por completo a la gárgola.
Pero la gárgola solo se protegía con sus alas, cubriéndose de la tormenta de nieve.
Al verse indefenso, batiendo sus alas despegó del suelo hacia el cielo, tratando de evitar la tormenta de nieve.
Desde el cielo observaba fijamente a su oponente, bajando en picada e intentando tacclear a la mujer de las nieves, poniendo todo su peso en ese ataque.
Con gran velocidad, taccleó a la mujer de las nieves, pero al golpearla el cuerpo de la mujer de las nieves se deshizo en pedazos.
Nuevamente, desde la espalda, aparecía otra vez la mujer de las nieves.
Había usado un señuelo de nieve para traer a la gárgola.
Con toda la nieve esparcida por todo el campo, empezó a tomar forma de múltiples mujeres de las nieves alrededor de la gárgola.
Cada copia empezaba a formar una espada de hielo en su mano, y con movimientos rápidos la mujer de las nieves original se mezcló con las copias, perdiéndose de la vista de la gárgola.
—Solo son muñecos de nieve… nunca podrán atravesar mi defensa —rugía la gárgola.
—Eso ya lo veremos —respondían todas las mujeres de las nieves al unísono.
Empezó el ataque.
Dos de ellas formaron cadenas de hielo, tomando ambas manos de la gárgola y aprisionándola, mientras que las demás copias empezaban el ataque con sus espadas de hielo.
Los golpes eran rápidos y poderosos, tanto que cada golpe destrozaba por completo la espada de hielo contra la gárgola.
La mujer de las nieves golpeaba el cuerpo de la gárgola una y otra vez, sin dejar que su oponente respondiera.
—¡Eso es todo lo que tienes! —gritaba la gárgola—. No importa cuántas veces lo hagas, no podrás vencerme.
Editado: 04.05.2026