El Torneo De Lo Oculto

Capítulo 39: El desenlace

Capítulo 39: El desenlace

Con su gran poder desbordándose, la apariencia de la mujer de las nieves empezaba a tener cambios visibles.

Su vestido blanco empezaba a ocultarse en una fría armadura de hielo, como la de un caballero. No como la que había usado antes; esta era más visible y poderosa.

Y en su cabeza empezaba a formarse una corona que condensaba su gran poder helado, y de su espalda empezaban a formarse dos grandes alas de hielo.

Todos en el coliseo podían sentir y ver los cambios en el poder y apariencia de la mujer de las nieves.

La gárgola no se atrevía a atacar directamente. Podía sentir el nuevo poder de su enemiga.

—No por nada eres una criatura de rango S… pero aun así no es suficiente para vencerme.

Lo decía la gárgola mientras azotaba con fuerza su cola contra el piso.

La tensión entre ambos era palpable para todos los espectadores. No se trataba solo de una pelea, era algo más grande.

Con tranquilidad, la mujer de las nieves empezó a caminar con determinación hacia donde se encontraba la gárgola, mientras que la gárgola preparaba sus garras.

Al estar cara a cara, la gárgola, con una sonrisa, se dirigió a la mujer de las nieves.

—Veamos si estos cambios sirven para algo más que solo tu apariencia.

Y con un ataque sorpresa, la gárgola atacó con sus garras dirigidas al cuello de la mujer de las nieves, pero antes de que pudieran impactar fueron detenidas por las nuevas alas de hielo de la mujer de las nieves sin ningún esfuerzo.

—Ya veo… no solo eres distinta en apariencia. Pero ahora veamos si puedes con esto.

Con un giro dio un gran golpe de su cola sobre las alas de hielo, pero solo hizo retroceder a la mujer de las nieves sin haber recibido ningún daño.

Al percatarse de esto, la gárgola arremetió con sus garras golpe tras golpe, mientras que la mujer de las nieves se protegía con sus grandes alas.

Mientras se protegía, empezaba a formar múltiples armas de hielo, empezando su contraataque contra la gárgola.

Pero la gárgola, confiada en su defensa, no retrocedía, sino que seguía con su feroz ataque mientras recibía los ataques de la mujer de las nieves.

Un sonido de crujido se escuchó por todo el campo.

Una fisura empezaba a verse en las alas de la mujer de las nieves.

Al comprobar que sus ataques estaban siendo efectivos, la gárgola intensificó sus ataques, agrietando más y más las alas de hielo.

La mujer de las nieves, al no contenerse, desplegó sus alas dando un viento gélido que congelaba todo a su paso.

La gárgola, sin opciones, se alejó de ella evitando su ataque.

Al verse incapaz de acercarse con libertad, la gárgola voló hacia el cielo intentando dar un golpe directo y potente, embistiéndola con todo su cuerpo.

Con un ataque veloz, la gárgola se lanzó con rapidez como si fuera una flecha, intentando atravesar a su enemiga.

Pero la mujer de las nieves, esperando ese ataque, formó con rapidez columnas de hielo frente a ella para detener el impacto.

La gárgola fue atravesando las columnas una tras otra, pero cada vez que atravesaba una su velocidad descendía poco a poco.

Hasta que atravesó la última columna.

La mujer de las nieves intentó detener a la gárgola con sus dos alas.

El impacto al colisionar el cuerpo de la gárgola contra las alas resonó por todo el coliseo.

Mientras la gárgola empujaba su cuerpo, la mujer de las nieves lo retenía con sus alas, siendo empujada poco a poco.

Al mismo tiempo, exhalaba un viento gélido en el cuerpo de la gárgola intentando congelarlo, convirtiéndose en una pelea de resistencia.

Las alas empezaban a quebrarse, cayendo pedazo a pedazo, mientras que el cuerpo de la gárgola se tornaba azul por el congelamiento.

Pero ninguno de los dos cedía. Ambos luchaban con todo lo que tenían.

—¡No podrás vencerme! ¡Mi destino es ser el más fuerte, el único dios verdadero! ¡Tú no podrás detenerme!

—¡No me importan tus razones para luchar, ni la tuya ni la de los demás! ¡Solo importa la mía y nada más que la mía!

Lo decía la gárgola con una voz entrecortada por el congelamiento.

—A mí tampoco me interesa tu razón de por qué luchas. Yo lucho porque lo necesito… y si no puedo ganar, mejor muero intentándolo con todas mis fuerzas para no arrepentirme.

Respondía la mujer de las nieves con una voz cansada, pero llena de determinación.

La gárgola rugía con fuerza mientras lo daba todo.

Mientras que la mujer de las nieves soplaba con toda su fuerza, un gran estallido sacudió el campo. El intenso viento gélido permanecía en el lugar, evitando la vista de los espectadores. Pero, en medio de lo que parecía una batalla terminada, se seguían escuchando los sonidos del combate.

Al asentarse el viento gélido, se observó cómo la gárgola, de un color azulado, seguía atacando con sus garras y cola, mientras que la mujer de las nieves se protegía con solo un ala, ya que la otra estaba destruida, y seguía atacando con armas de hielo, impactando el cuerpo de la gárgola.

El cansancio en ambos participantes era evidente, pero ninguno se detenía.

La mujer de las nieves, intentando nuevamente retener a la gárgola, formó cadenas de hielo para aprisionarlo, tomando su brazo. Pero antes de que pudiera encadenar por completo su cuerpo, la gárgola, con fuerza y rapidez, se cortó el brazo aprisionado, dejándolo atrás.

El congelamiento en su cuerpo había debilitado completamente su defensa, por lo que sabía que, si lo llegaban a aprisionar nuevamente, sería su fin.

La sorpresa que le dio a la mujer de las nieves la gárgola por haberse cortado el brazo hizo que ella bajara sus defensas. Al percatarse de una apertura en ella, la gárgola arremetió velozmente, perforando el costado de la mujer de las nieves con sus garras.

—Así que tu sangre también es azul… —gruñía la gárgola con un tono burlón.



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En el texto hay: fantasia, accion, sodrenatural

Editado: 01.06.2026

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