El Torneo De Lo Oculto

Capítulo 48: El gran esfuerzo, la gran victoria

Capítulo 38: El gran esfuerzo, la gran victoria

Al caer Cronos al suelo, el piso bajo él empezó a agrietarse y a romperse. El impacto que había recibido fue demasiado fuerte. Todos los espectadores miraban con atención cómo ese pequeño conejo había derribado a un gran titán, y aún mayor era la sorpresa al darse cuenta de que ese gran titán se trataba del mismísimo Cronos, el rey de los titanes.

El Conejo de Pascua, sin perder el tiempo, empezó a lanzar nuevamente sus huevos mágicos. Los lanzaba a cada extremidad del titán Cronos. Estos huevos explotaban haciendo crecer enredaderas por todo su cuerpo, envolviéndolo poco a poco.

Pero Cronos empezó a levantarse y a romper cada atadura.

Mientras el Conejo de Pascua observaba cómo su plan era un fracaso, comprendió que no había podido aturdirlo lo suficiente. Era como si una montaña se despertara.

Al levantarse, Cronos llevó una mano a su cabeza y, con gran sorpresa, encontró una herida en la parte superior, justo donde había recibido la segunda patada. Su sangre caía lentamente de aquella pequeña herida.

—Nada mal, conejito. Eres más hábil de lo que pensé. Lograste herirme... pero solo un poco.

El Conejo de Pascua solo asintió con la cabeza y empezó a dar pequeños saltos en el mismo lugar.

—Verás de lo que puede ser capaz este pequeño conejo.

Respondía con una voz gélida. La alegría que siempre lo acompañaba parecía haberlo abandonado.

—Es hora de ponerse más serio.

Lo decía Cronos, pero esta vez en su voz se notaba toda la arrogancia que lo caracterizaba.

En ese momento desapareció nuevamente de la vista del Conejo de Pascua y, al instante, las cuatro alarmas sonaron al mismo tiempo. Cronos había atacado simultáneamente a los cuatro conejos que estaban en cada esquina del coliseo con una velocidad que no había mostrado hasta ahora.

—Bien... ahora veamos qué puedes hacer sin esos juguetes.

Decía mientras mostraba las cabezas de los cuatro conejos en la palma de su mano y, al instante, las hacía pedazos frente a él antes de volver a desaparecer.

El Conejo de Pascua empezó a concentrarse, enfocándose únicamente en sus oídos, esperando detectar a Cronos.

El primer golpe llegó intentando acabar con él. Apenas logró esquivarlo.

Nuevamente, Cronos desapareció.

El segundo golpe llegó desde arriba, intentando aplastarlo con un gran salto.

Otra vez el conejo logró apartarse.

Pero en ese momento llegó el tercer golpe y, esta vez, no pudo esquivarlo.

Con un golpe de palma, Cronos lanzó al Conejo de Pascua con gran fuerza hacia el otro lado.

Pero nuevamente desapareció y apareció justo enfrente del conejo, volviéndole a dar el mismo golpe como si fuera una pelota.

Cronos empezó a golpear al Conejo de Pascua de un lado a otro, mientras este apenas podía protegerse de los devastadores ataques.

Hasta que un golpe lo mandó hacia el cielo y, desde arriba, nuevamente con gran fuerza lo lanzó contra el suelo, estrellándolo por completo en la arena.

Cronos, al tener la situación controlada, tomó de las orejas al Conejo de Pascua.

Pero en el momento en que lo levantó se dio cuenta de que solo era una réplica hecha de chocolate.

—¿¡Qué demonios!? ¿¡Dónde estás, maldito conejo!?

Refunfuñaba Cronos.

En ese momento, desde debajo del suelo salió disparado el verdadero Conejo de Pascua, lanzando una patada a su barbilla y haciéndolo caer hacia atrás, haciendo temblar el estadio.

—Ahora es mi turno de jugar contigo.

Lo decía el Conejo de Pascua con una voz juguetona mientras empezaba a moverse de un lado a otro, dando rápidas patadas por todo el cuerpo de Cronos y provocándole múltiples heridas.

Mientras Cronos intentaba recuperarse, detenía el tiempo para aparecer en una ubicación completamente nueva.

Pero el Conejo de Pascua, con su gran velocidad, lo perseguía y continuaba atacándolo.

Cada vez que Cronos desaparecía y aparecía en un nuevo lugar, el Conejo de Pascua lo alcanzaba.

Al ver que no podía tomar distancia, Cronos juntó ambas manos y dio un fuerte aplauso, generando una enorme onda de choque que alejó al Conejo de Pascua.

Al ver que esto era efectivo, levantó nuevamente las manos y soltó otro aplauso aún más devastador.

La onda de choque fue mucho más fuerte que la anterior y, esta vez, el Conejo de Pascua no pudo soportarla.

Con gran dolor intentaba taparse las orejas.

—Pobre conejito... parece que no puede soportar el ruido.

Con una sonrisa siniestra, Cronos volvió a aplaudir por tercera vez, haciendo caer de rodillas al Conejo de Pascua.

Con desesperación intentaba proteger sus orejas, pero de ellas ya escurría la sangre.

El daño que había sufrido era inmenso y el dolor en su rostro era la mayor evidencia de ello.

Cronos, al incorporarse nuevamente, también mostraba el daño recibido por parte de su adversario. Todo su cuerpo presentaba cortes que sangraban, pero parecía no importarle.

Ya veía su victoria asegurada.

—Ahora, sin tus orejas... veamos qué puedes hacer.

Pensó Cronos mientras desaparecía y aparecía enfrente del Conejo de Pascua, golpeándolo con la palma de la mano y mandándolo contra las murallas del coliseo.

—Esta vez sí pude sentir tus huesos, conejo. Parece que ahora sí no se trata de un señuelo.

El Conejo de Pascua ya no podía defenderse. Sin sus orejas era imposible predecir dónde aparecería Cronos.

Mientras intentaba recomponerse empezó a balbucear:

—¿Sabías que los conejos pueden saltar incluso hasta la Luna?

Cronos no entendió lo que quería decir con esas palabras.

Pero ya no veía al Conejo de Pascua como un verdadero oponente.

Ni siquiera se molestaba en utilizar sus poderes.

Con total tranquilidad comenzó a caminar hacia él.

Mientras tanto, el Conejo de Pascua tocaba con sus manos su pecho, sintiendo varias fracturas y huesos rotos. También comprobó que sus orejas ya no servían por completo.



#1350 en Fanfic
#6835 en Otros
#1210 en Acción

En el texto hay: fantasia, accion, sodrenatural

Editado: 28.07.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.