El Trato

CAPÍTULO XXI

Emanuel derrepente apareció en un cuarto muy pequeño, el cuarto era muy oscuro, con solo una pequeña bombilla qué lo iluminaba, las paredes y el suelo eran de concreto, habían algunas marcas de sangre en el suelo,aparte de eso el cuarto tenía un colchón de metal, un reloj y un escusado. De la puerta un sobre paso por debajo, Emanuel al abrirlo tenía su uniforme de trabajo, era un uniforme mecánico que olía horrible, junto a unos guantes de latex, unas gafas de construcción y una carta que decía "horarios de trabajo, de 12am a 11:55Pm",Emanuel miro el reloj eran la 11:57PM, se coloco el traje y espero a que fueran las 12AM.

Primer día de trabajo de Emanuel:

Ya eran la 12Am, una ruidosa alarma sonó, la puerta de Emanuel se abrió, Emanuel salió del cuarto para ver que era lo que le esperaba, afuera del cuarto habían un gran mirador, donde se encontraba un señor escualido dando la siguiente informacion.

Hoy empezaremos como siempre con la primera labor del día, el desayuno, dirigansen a la cocina-dijo el señor escualido.

Emanuel salió de su cuarto junto a otras varias personas, solo que eran algo aterradoras...

Todas eran altas y muy muy delgadas, se veían prácticamente acabadas, con todo el cuerpo sucio, el pelo largo y viejo, piel muy arrugada y vieja, sus uniformes eran iguales a los de Emanuel solo que eran mucho más viejos.

Emanuel amablemente le preguntó a alguno si sabía donde quedaba la cocina, pero el señor le respondió con una cara de agotamiento y desinterés (osea que simplemente no le hable). El señor en el mirador dijo que para llegar a la cocina solo tenían que bajar por la escalera.

Emanuel al escuchar eso se formó en una larga fila de hombres para poder bajar a la cocina. Emanuel se sentía como un prisionero (porque literal lo era), las escaleras no eran muy largas pero los hombres estaban tan acabados qué caminaban extremadamente lento, algunos se llegaban a desmayar, y eran reanimados apunta de latigazos qué salían de la nada.

Luego de aproximadamente 20 minutos al fin llegaron a la cocina, era muy grande pero no se parecía en nada a una cocina, era un lugar con un plato de más o menos 45 metros de largo, que estaba justo al lado de una maquina como las de los mataderos, y también habían mesas con el nombre de cada uno de los trabajadores ordenado por apellido, Emanuel encontró muy rápido su apellido.

Cuando ya todos estuvieron en su lugar el señor volvió a hablar.

Ahora los cerdos empezaran a llegar, recuerden con el cuchillo qué ustedes tienen en su mesa sacar todos los intestinos del cerdo-dijo el señor de la Altavoz.

Emanuel no entendía nada hasta que empezaron a llegar varios cerdos muertos colgados en ganchos que caían en ls mesas de todos...

Comiencen-dijo el señor del altavoz.

Todos se pusieron sus guates y gafas, con un cuchillo le hacían un gran corte al cerdo, luego sacaban sus intestinos y tirarlos al gran plato...

Emanuel al ver eso vómito a un costado, sin saber que eso estaba prohibido, por lo cual a mérito un pequeño castigo para Emanuel 27 latigazos...Emanuel en su espalda sentía comi cada latigazo lo golpeaba con brutalidad al punto de terminar escupiendo sangre.

Un anciano que se encontraba al lado de Emanuel muy amablemente le recomendó que tratara de aguantar lo más posible el vómito y que ya luego de unos meses se va acostumbrar a olor, Emanuel le hizo caso a las palabras del anciano y trago su propio vómito para aguantar sacar los intestinos del cerdo.

Primero le abrió el estómago y con sus manos le sacó las tripas y rápido las tiro al plato... Definitivamente una experiencia muy detestable, le saco su corazón y demás partes del cuerpo, ya el cerdo estaba vacío ya por fin había acabado su labor pensó el, sin saber que por empleados son 46 cerdos qué tienen que sacarles sus intestinos... Pobre niño...



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En el texto hay: muertes sangrientas

Editado: 30.01.2026

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