Pasaron las horas, Emanuel al fin había acabado con su labor, al fin...
Emanuel luego de aver sacado por varias horas los órganos de inocentes cerdos. Del plato gigante salieron varios puntitos negros a llevar el plato al comedor, por fin ya podía descansar luego de una larga jornada de trabajo. O eso pensaba porque apenas los pequeños puntitos negros se llevaron el plato la bocina volvió a sonar, era hora de ir a la siguiente parte del trabajo. Emanuel quedo confundido, duraron casi un día destripando cerdos.
Espera pero ya es hora de nuestro 5 minutos de descanso-reclamó Emanuel.
¿Eres nuevo sierto? - pregunto un anciano
SI-respondió Emanuel.
Hay más de 48 cuartos en total, sin contar obviamente la isla-contó el anciano.
¿Isla? - pregunto confundido Emanuel.
En los cuartos las horas pasan muy distintas a la vida real, pasamos casi un día acá pero en la vida real apenas han pasado 5 minutos-contó el anciano.
Ci...cin...cinco minutos-dijo Emanuel asombrado.
Tranquilo en unos 5 o 6 años para ti ya será normal-dijo el anciano.
"Definitivamente tengo que hacer algo para salir de aquí pensó" Emanuel.
Ahorita mencionaste una isla, podrías contarme más de eso en lo que llegamos al siguiente cuarto-pregunto Emanuel.
Claro, la isla del diablo, es su lugar de diversión para el mismo, es la entrada y la salida del infierno al mundo real, la droga y la prostitución abundan por haya, apuestas parques de diversiones y mucha comida (órganos) - respondió el anciano.
¿Y como puedo llegar a esa tal isla?-preguntó Emanuel.
No hay forma especifica de llegar, el te escoge, normalmente escoge a chicas atractivas a las que les dice mis niñas (prostitutas) o también si eres... - respondió el anciano.
¿SI eres un que? - pregunto Emanuel.
Trata de no hablar, llegamos a la casa del perro-respondió el a cuan.
Emanuel volteo a mirar pero lo único que había era una muy pequeña puerta de metal que decía "Doggi". La pequeña puerta de metal se abrió, todos ingresaron muy asustados y silenciosos, Emanuel estaba atrás por lo cual no veía nada, solo escuchaba el rápido y temeroso palpito de los demás.
Ya había podido entrar al cuarto, quedo sorprendido al ver que en el cuarto no había nada más ni nada menos que un perro con 3 cabezas de 64 metros...
El perro parecia que fuera un Dogo Argentino, pelo seco y viejo, algunas cicatrices en el pecho y espalda, afilados dientes, la cabeza de la izquierda no tenía uno de sus dientes, le faltaba su oreja izquierda, le salía mucha espuma de la boca , la cabeza de enmedio tenia una cicatriz al rededor de la nariz, le salía espuma de la boca y tenía un collar rojo con puntas, y la cabeza de la derecha tenía el ojo derecho ciego, un diente partido y le salían bichos como cucarachas, pulgas etc... de la boca.
Emanuel al verlo casi se desmaya del asombro, literal un pequeño pedazo de saliva que caía era suficiente como para inundar una casa entera,cada vez que el perro respiraba Emanuel se erizava del miedo...