El TrÍo De Oro La Generación de Héroes

Capítulo 1: La misma Magia

Durante los últimos cuatro meses, el mundo mágico había permanecido en silencio.
No era un silencio de miedo... sino de unión.
Cada niño, adulto y anciano había aportado algo. Desde los magos más experimentados hasta los estudiantes más jóvenes, todos habían trabajado para reconstruir lo que la guerra había destruido.
Y ahora... por fin habían terminado.
Hogwarts estaba de pie otra vez.
-Hermione, eso ya lo sé -dijo Ron Weasley con una sonrisa-. Yo también ayudé, ¿recuerdas?
Hermione lo miró, cruzándose de brazos, aunque una ligera sonrisa se escapaba en su rostro.
-Lo sé, Ron -respondió Hermione Granger-. Pero no es eso... es solo que...
Hizo una pequeña pausa, mirando hacia el castillo a lo lejos.
-Estoy muy emocionada. Hogwarts fue reconstruido por todos... y en especial por la profesora Minerva McGonagall.-Nunca pensé que volvería a verlo así -murmuró Ron, mirando las torres reconstruidas de Hogwarts-. Sin escombros... sin humo... sin...
No terminó la frase.
No hacía falta.
Hermione lo entendió. Ambos lo hacían.
Por un momento, el silencio regresó, pero esta vez no era incómodo. Era un silencio lleno de recuerdos... y de todo lo que habían dejado atrás.
-Aun así -dijo Ron, intentando aligerar el ambiente-, sigo diciendo que deberían darnos algún tipo de premio. Ya sabes... por salvar el mundo y todo eso.
Hermione rodó los ojos.
-Ron, no hicimos todo eso por reconocimiento.
-Sí, bueno... pero no estaría mal -respondió él con una pequeña sonrisa.
-De hecho -intervino una voz conocida detrás de ellos-, ya han recibido bastante reconocimiento.
Ambos se giraron.
Harry Potter caminaba hacia ellos con calma, y una expresión relajada, aunque sus ojos seguían mostrando esa misma intensidad de siempre.
-Aunque supongo que para ti nunca es suficiente, ¿verdad, Ron?
-Oye, solo digo que una estatua no estaría mal -contestó Ron-. Algo pequeño... nada exagerado.
Harry soltó una risa breve.
-Claro, una estatua tuya sosteniendo una rana de chocolate.
-Eso sería increíble.
Hermione negó con la cabeza, aunque no pudo evitar sonreír.
Por un instante... todo se sentía normal.
Como si la guerra hubiera quedado muy atrás.
Como si fueran solo tres amigos más, hablando frente a su antigua escuela.
Pero entonces, Harry desvió la mirada hacia el castillo.
Su expresión cambió ligeramente.
-Mañana reabre oficialmente -dijo-. McGonagall quiere que todo esté perfecto.
-Lo estará -respondió Hermione con seguridad-. Después de todo lo que hizo, no podría ser de otra manera.
Ron asintió, aunque luego frunció el ceño levemente.
-¿Creen que... todo volverá a ser como antes?
La pregunta quedó en el aire.
Hermione y Harry intercambiaron una mirada.
No había una respuesta fácil.
-No -dijo finalmente Hermione-. Pero eso no significa que no pueda ser mejor.
Harry asintió en silencio.
Y por primera vez en mucho tiempo, esa idea no sonaba imposible.
Harry dio unos pasos al frente, observando el paisaje desde la colina. El castillo se alzaba imponente, iluminado por la luz dorada del atardecer.
-Porque no será igual... -dijo con calma.
Ron y Hermione lo miraron.
-Pero miren a nuestro alrededor -continuó Harry-. Esta colina... la vista al castillo... este atardecer...
Hizo una pequeña pausa.
-Para mí... todo se siente igual.
El viento sopló suavemente.
-Todo sigue teniendo esa misma magia.



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Editado: 16.05.2026

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