Hermione Granger caminaba por los pasillos del castillo con sus libros en la mano, como siempre lo había hecho.
El ambiente en Hogwarts seguía siendo el de siempre: estudiantes corriendo, hablando, riendo... el inicio de un nuevo año escolar.
Algunos la reconocían al pasar.
-¡Hermione! -saludó una chica de segundo año con una sonrisa-. ¡Bienvenida de vuelta!
-Gracias -respondió Hermione con amabilidad.
Un par de estudiantes de primer año la miraban con curiosidad desde lejos, susurrando entre ellos.
-¿Es ella...?
-Sí, la amiga de Harry Potter...
Hermione los notó, pero no le dio demasiada importancia.
No era algo incómodo para ella... más bien era extraño, como cuando alguien te reconoce por algo grande que hiciste, pero tú sigues sintiéndote igual que siempre.
Siguió caminando con calma, ajustando los libros entre sus brazos.
"Es raro... pero supongo que todos aquí tienen su propia historia de Hogwarts."
Pensó eso simplemente, sin dramatizarlo, y continuó su camino hacia clase.
Mientras tanto, en otro lugar del mundo mágico...
Harry Potter y Ron Weasley estaban de pie frente al Ministerio esperando su turno para hacer las pruebas hasta que un señor llegó diciendo:
-Oigan ustedes, ¿por qué están aquí? ¿A qué vienen? ¿Vienen al puesto de limpieza? -preguntó el señor.
A lo que Ron contestó:
-No señor, venimos a las pruebas para ser aurores.
El señor no pudo aguantar la risa.
-Jajaja... deben estar bromeando. ¿Aurores ustedes? Son muy jóvenes.
Harry lo interrumpió diciendo:
-Señor, no estamos jugando. Vamos a ser aurores, no importa nuestra edad.
A lo que el señor dijo mientras se alejaba:
-Eso lo quiero ver...
Cuando el señor se fue, Ron le dijo a Harry en voz baja:
-¿Y si el señor tiene razón? ¿Y si somos muy inmaduros para este trabajo? ¿Qué tal que...?
Harry interrumpió a Ron diciendo:
-Oye, no dejes que te afecte lo que otras personas te digan. Ellos solo están envidiosos de que no pudieron ser aurores y nosotros sí lo seremos. Tú descuida, Ron, todo va a salir bien.
Después de decir eso, una persona alzó la voz y dijo:
-Los que van a hacer pruebas para ser aurores, vengan aquí por favor.
Harry le dijo a Ron:
-Vamos, Ron.
A lo que Ron asintió con la cabeza. Cuando fueron, se encontraron frente a un grupo de instructores del Ministerio.
La -Siguiente prueba -dijo uno de los evaluadores con voz firme-. Defensa contra ataque simultáneo.
Ron tragó saliva.
-¿Simultáneo? -susurró-. ¿Por qué siempre suena peor cuando lo explican así?
Harry no respondió. Solo observaba el campo de entrenamiento.
El ejercicio comenzó.
Hechizos de prueba volaron en su dirección desde varios lados.
Harry reaccionó con rapidez, bloqueando con calma.
Ron intentó imitarlo... pero uno de los hechizos lo hizo retroceder unos pasos.
-¡Estoy bien! -gritó Ron, aunque claramente no estaba convencido.
El evaluador anotó algo sin expresión.
Harry lo miró de reojo.
-Concéntrate -dijo en voz baja.
Ron respiró hondo.
-Es que antes era más fácil... -murmuró-. Antes solo teníamos que sobrevivir.
Harry no respondió de inmediato.
Solo siguió bloqueando hechizos.
Pero en su mirada había algo claro:
entendía exactamente lo que Ron quería decir.
En el castillo Neville Longbottom caminaba.
Ya no era el mismo chico inseguro de antes.
Pero tampoco se sentía como los demás lo veían.
-Longbottom... -dijo una voz detrás de él.
Neville se giró.
Un estudiante de primer año lo miraba con admiración.
-¿Es cierto que usted luchó en la Batalla de Hogwarts?
Neville dudó un segundo.
-Sí... estuve allí.
El niño sonrió como si acabara de ver a un héroe de cuento.
-¡Increíble!
Neville forzó una sonrisa.
Cuando el niño se fue corriendo, su expresión cambió.
Más seria.
Más cansada.
-Increíble... -repitió en voz baja.
Pero no sonaba como algo bueno.
Neville levantó la mirada hacia el castillo.
Las torres de Hogwarts se alzaban como siempre lo habían hecho... firmes, silenciosas, eternas.
Pero él ya no las veía igual.
Ahora las veía como un lugar que había sobrevivido a algo imposible.
Respiró hondo y siguió caminando.A lo lejos, Hermione salía del edificio principal con su mochila ajustada al hombro.
Se detuvo un momento en el patio.
Había estudiantes por todos lados.
Risas.
Conversaciones.
Vida normal.
Pero algo llamó su atención.
Un grupo de primer año intentaba lanzar pequeños hechizos de práctica, riendo cuando alguno salía mal.
Hermione los observó en silencio.
Y por primera vez en el día, sonrió ligeramente.
No por orgullo.
No por reconocimiento.
Sino por algo más simple.
"Esto es lo que intentábamos proteger...
en el Ministerio Harry y Ron estaban sentados en una banca de piedra dentro del área de entrenamiento.
Ron respiraba como si hubiera corrido una carrera.
-Creo que me va a doler todo mañana... -murmuró.
Harry soltó una leve sonrisa.
-No fue tan malo.
Ron lo miró incrédulo.
-¿No fue tan malo? ¡Me atacaron por todos lados!
Harry se encogió de hombros.
-Y sobreviviste.
Ron lo pensó un segundo... y luego suspiró.
-Sí... bueno... visto así suena mejor.
Se hizo un pequeño silencio entre ambos.
No incómodo.
Solo tranquilo.
Ron miró el suelo.
-A veces pienso que todo esto... no es para nosotros.
Harry no respondió de inmediato.
Luego habló con calma:
-Antes tampoco era "para nosotros".
Ron levantó la vista.
Harry continuó:
-Pero igual lo hicimos.
Ron soltó una pequeña risa.
-Tienes un talento extraño para hacer que todo suene fácil.
-No es fácil -respondió Harry-. Solo es necesario.
El cielo empezaba a teñirse de naranja.
Hermione estaba ahora en la biblioteca.
No estudiando como de costumbre.
Solo... observando.
Había libros abiertos frente a ella, pero su mente estaba en otro lugar.
En las conversaciones del día.
En los susurros.
En los nuevos estudiantes.
En todo lo que había cambiado.
Cerró un libro suavemente.
Y pensó:
"El mundo siguió adelante... incluso después de todo.
También recordó a su amigo Harry y a su novio Ron, y se preguntó cómo les estaría yendo.
Esperaba que les fuera muy bien y que pudieran convertirse en aurores.
La verdad es que estaba muy emocionada por volver a verlos.