Al día siguiente El aire en la sala de entrenamiento del Ministerio era denso.
No había risas.
No había murmullos.
Solo silencio... y tensión.
Harry Potter y Ron Weasley estaban frente a los instructores, varitas en mano.
-Siguiente ronda -dijo uno de los evaluadores-. Esta vez no habrá advertencias.
Ron frunció el ceño.
-¿Cómo que no habrá advertencias...?
No hubo respuesta.
El ataque llegó sin aviso.
-¡Stupefy!
Un rayo rojo salió disparado desde la derecha.
-¡Protego! -respondió Harry al instante.
El escudo apareció firme, desviando el hechizo con fuerza.
Ron reaccionó tarde.
-¡Protego!
Su barrera apareció... pero débil.
El siguiente hechizo impactó contra él.
-¡Expelliarmus!
Ron salió despedido hacia atrás, cayendo con fuerza contra el suelo.
-¡Ron! -gritó Harry, bloqueando otro ataque-. ¡Concéntrate!
Ron se levantó rápido, respirando agitado.
-Estoy bien...
No lo estaba.
Tres hechizos vinieron al mismo tiempo.
-¡Stupefy!
-¡Impedimenta!
-¡Petrificus Totalus!
Harry giró sobre sí mismo.
-¡Protego Maxima!
Una barrera más fuerte se expandió, deteniendo dos de los ataques.
El tercero rozó su brazo.
Ron apretó los dientes.
Esta vez no dudó.
-¡Expelliarmus!
El hechizo impactó directamente contra uno de los atacantes de práctica, desarmándolo.
Uno de los evaluadores levantó la mirada.
-Mejor...
Ron respiró hondo.
Ya no estaba pensando tanto.
Solo reaccionando.
-Clase de Transformaciones -dijo el nuevo profesor con voz firme.
El salón se quedó en silencio casi al instante.
El hombre era alto, de postura recta y mirada seria. Tenía el cabello oscuro con algunas canas en las sienes y llevaba túnicas impecables.
-Soy el profesor Alaric Rowen -añadió con calma-. Y no voy a repetir lo que ya deberían saber.
Hermione Granger tomó asiento sin perder tiempo, abriendo uno de sus libros con rapidez.
-Hoy trabajaremos con transformación avanzada -continuó Rowen mientras caminaba entre los pupitres-. No se trata solo de cambiar la forma...
Se detuvo frente a la clase.
-Se trata de cambiar la esencia.
Algunos alumnos intercambiaron miradas nerviosas.
El profesor levantó la varita y, con un movimiento preciso, transformó una simple pluma en una pequeña figura de cristal perfectamente definida.
Luego, con otro movimiento, la figura volvió a ser pluma.
-Si no entienden lo que hacen... fallarán.
Colocó un objeto sobre cada mesa: una pequeña piedra gris.
-Quiero que transformen esto en un objeto de madera.
Hizo una pausa.
-Y que se mantenga estable.
Se cruzó de brazos.
-Quiero precisión. No intentos.
Un leve murmullo recorrió el salón... que desapareció en cuanto el profesor levantó ligeramente la mirada.
-Empiecen.
El salón se llenó de actividad.
-¡Transmutare! -¡Mutatio!
Chispas saltaron en varias mesas.
Algunas piedras cambiaban de forma... pero no de material.
Otras se deformaban sin control.
Una incluso explotó con un pequeño "¡pop!", haciendo que su dueño diera un salto hacia atrás.
-Control -dijo Rowen sin elevar la voz-. Si no pueden controlar la magia... la magia los controlará a ustedes.
Hermione observó su piedra en silencio.
No levantó la varita de inmediato.
La giró ligeramente entre sus dedos, analizándola.
-No es solo la forma... -murmuró-. Es la estructura...
Respiró hondo.
Levantó la varita.
-¡Transmutare!
La transformación fue inmediata.
La piedra cambió a una pequeña figura de madera perfectamente tallada.
Sin grietas. Sin inestabilidad. Sin errores.
El objeto se mantuvo firme sobre la mesa.
Sin vibraciones. Sin fallas.
Solo... correcto.
El profesor Rowen se acercó.
Observó el resultado durante unos segundos.
No sonrió.
Pero asintió levemente.
-Correcto.
Se inclinó apenas hacia Hermione.
-Precisión sin prisa... eso es lo que marca la diferencia.
Luego se enderezó y continuó caminando.
-Los demás... observen esto -dijo, señalando el objeto de Hermione-. Esto no es talento.
Miró a toda la clase.
-Es control.
Un estudiante levantó la mano con nerviosismo.
-Profesor... ¿y si la transformación falla?
Rowen lo miró directamente.
-Entonces vuelve a intentarlo.
Hizo una pausa breve.
-Pero no repitas el mismo error.
El ambiente cambió.
Menos nervios. Más concentración.
Hermione bajó la varita con tranquilidad.
No dijo nada.
No sonrió.
Solo acomodó su libro como siempre.
En otra mesa, un alumno logró una transformación parcial.
-Bien -dijo Rowen al pasar-. Pero inestable.
El objeto tembló... y volvió a ser piedra.
-¿Lo ves? -añadió-. La magia no perdona dudas.
El sonido de hechizos continuó llenando el aula.
Pero ahora era distinto.
Más enfocado. Más serio.
Más... preciso.
No todos intentaban impresionar.
Algunos... realmente estaban intentando aprender.
Mientras tanto-Última fase -dijo el instructor en el ministerio.
Los aspirantes se tensaron.
-Simulación de combate real.
Las luces de la sala bajaron.
El ambiente cambió.
-Enemigos múltiples. Sin patrón.
Ron tragó saliva.
-Genial... eso suena peor.
Sombras comenzaron a moverse.
El primer ataque llegó desde atrás.
-¡Sectumsempra!
Harry reaccionó al instante.
-¡Protego!
El escudo bloqueó el hechizo por poco.
-¡No bajes la guardia! -dijo.
Dos figuras aparecieron al frente.
-¡Stupefy!
-¡Diffindo!
Ron levantó la varita, más rápido que antes.
-¡Protego!
El escudo resistió... apenas.
Retrocedió un paso.
-¡Expelliarmus!
Uno de los atacantes fue desarmado.
El otro avanzó.
-¡Impedimenta!
Ron fue frenado, su cuerpo se volvió pesado.
-¡Harry!
Harry giró.
-¡Finite Incantatem!
El efecto desapareció.
-Muévete -dijo con firmeza.
Ron respiró fuerte.
Esta vez no dudó.
-¡Stupefy!
Impacto directo.
El atacante cayó.
Silencio.
Los evaluadores observaban sin decir nada.
Uno de ellos anotó algo.
-Continúen.
Más rápido.
Más agresivo.
Harry y Ron comenzaron a coordinarse.
-Izquierda -dijo Harry.
Ron giró.
-¡Expelliarmus!
-¡Bien! -respondió Harry, bloqueando otro hechizo-. ¡Ahora atrás!
-¡Protego!
Los movimientos ya no eran torpes.
Eran fluidos.
Naturales.
Como antes.
Pero mejor.
Las clases continuaban.
El castillo estaba lleno de energía.
Neville Longbottom observaba a un grupo de estudiantes practicar hechizos básicos.
-Más firme la varita -dijo-. No la sostengas con miedo.
El alumno corrigió.
El hechizo funcionó.
-Así -asintió Neville.
Simple.
Directo.
-Alto.
La sala quedó en silencio.
Los ataques desaparecieron.
Ron respiraba con dificultad.
Harry bajó la varita lentamente.
Uno de los evaluadores dio un paso al frente.
Miró a ambos.
-No están listos...
Ron bajó la mirada un segundo.
Pero el evaluador continuó:
-...pero están más cerca de lo que pensaba.
Ron levantó la cabeza.
-¿Eso es bueno?
El hombre no respondió directamente.
-Mañana... siguiente fase.
Se dio la vuelta.
Ron soltó el aire.
-Mañana...
Miró a Harry.
-Creo que esto apenas empieza.
Harry asintió.
-Sí.
Y esta vez...
no parecía una suposición .
Mientras Harry Potter y Ron Weasley caminaban por los pasillos del Ministerio, el ambiente era completamente distinto al de las pruebas.
Había movimiento por todos lados.
Magos practicando hechizos. Instructores observando. Duelos en distintas áreas.
El sonido de hechizos chocando llenaba el aire.
-¡Stupefy!
-¡Protego!
-¡Expelliarmus!
Ron miraba a todos lados, impresionado.
-Hay demasiados... -murmuró-. Y todos quieren lo mismo que nosotros.
Harry no respondió de inmediato. Solo observaba.
Analizando.
Entonces algo llamó la atención de Ron.
-Harry... mira eso -dijo, señalando hacia una zona de combate.
Harry giró.
Un chico, más o menos de su edad, estaba en medio de un duelo.
-Es de nuestra edad... -dijo Ron.
-Eso parece... -respondió Harry, sin apartar la mirada.
El combate era rápido.
El chico levantó la varita.
-¡Expelliarmus!
El hechizo salió con fuerza.
Pero su oponente reaccionó al instante.
-¡Protego!
El ataque fue bloqueado sin dificultad.
-Stupefy-contraatacó el rival.
El chico apenas logró reaccionar.
-¡Protego!
El escudo apareció... pero inestable.
Retrocedió un paso.
-No está mal... -murmuró Ron-. Pero...
-Le falta control -completó Harry.
El duelo continuó.
-¡Expelliarmus!
Esta vez, el rival fue más rápido.
-¡Expelliarmus!
El hechizo impactó directamente.
La varita del chico salió volando.
Silencio.
El combate terminó.
Ron cruzó los brazos.
-Ese fue un buen duelo... -dijo-. Pero lo desarmaron fácil.
-Sí... -respondió Harry-. Pero no es malo.
El chico derrotado se quedó sentado en el suelo.
No se levantó.
Miraba al frente, frustrado.
-¿A quién quiero engañar...? -murmuró-. Soy muy malo... jamás seré auror.
Ron hizo una pequeña mueca.
-Eso sí dolió...
Harry no dijo nada.
Solo comenzó a caminar hacia él.
-¿Harry? -preguntó Ron, siguiéndolo-. ¿Qué haces?
-Vamos.
Ambos se acercaron.
El chico levantó la mirada... y se quedó completamente congelado.
-Ustedes...
Se levantó de golpe.
-¿Ustedes son Harry Potter y Ron Weasley?
Ron sonrió un poco.
-Sí... somos nosotros.
El chico abrió los ojos, sorprendido.
-No lo puedo creer... es un honor conocerlos.
Harry habló con tranquilidad.
-¿Cómo te llamas?
-Alex... Alex Antony -respondió rápido-. Tengo 17 años... ustedes también, ¿verdad?
-Sí -dijo Ron-. misma edad.
Antony no podía dejar de mirarlos.
-Ustedes son unas leyendas... derrotaron al Señor Tenebroso... salvaron el mundo mágico...
Harry negó ligeramente.
-No somos leyendas -dijo con calma-. Solo hicimos lo que teníamos que hacer.
Ron asintió.
-Sí... y créeme, no fue nada elegante.
Antony soltó una pequeña risa nerviosa... pero volvió a bajar la mirada.
-Aun así... ustedes son fuertes.
Hizo una pausa.
-Yo no.
Silencio.
Harry lo observó unos segundos.
Luego habló.
-¿Sabes qué veo yo?
Antony levantó la mirada.
-A alguien que no se rindió.
El chico frunció ligeramente el ceño.
-Pero perdí...
Ron intervino.
-Nosotros también perdimos muchas veces.
Antony lo miró, confundido.
-¿En serio?
Ron soltó una pequeña risa.
-Más de las que crees.
Harry dio un paso al frente.
-Ser auror no se trata de no fallar... se trata de seguir intentándolo cuando fallas.
Alex se quedó en silencio.
Procesando.
Harry extendió la mano.
-¿Amigos?
El chico lo miró unos segundos...
Y sonrió.
-¡Claro que sí!
Le estrechó la mano con emoción.
Ron dio una palmada ligera.
-Eso ya suena mejor.
Antony respiró más tranquilo.
-¿De verdad creen que puedo lograrlo?
Ron lo miró con una sonrisa confiada.
-Si llegaste hasta aquí... ya estás más adelante que muchos.
Harry asintió.
-Y si quieres... podemos ayudarte a entrenar.
Antony abrió los ojos, sorprendido.
-¿En serio?
-Sí -respondió Harry-. Pero tendrás que esforzarte.
-¡Lo haré! -dijo Antony sin dudar-. ¡Lo prometo!
Ron sonrió.
-Eso quería escuchar.
A lo lejos, otro combate comenzaba.
-¡Stupefy!
-¡Protego!
-¡Bombarda!
El ruido volvió a llenar el lugar.
Pero ahora...
Antony ya no miraba esas peleas con duda.
Las miraba con determinación.
No parecía alguien que quería rendirse.
Sino alguien que estaba listo para mejorar.