El TrÍo De Oro La Generación de Héroes

Capitulo 7: El Examen Imposible

Al día siguiente El ambiente en el Ministerio era extraño.
Demasiado... tranquilo.
No había hechizos.
No había gritos.
No había combate.
Solo silencio.
Un silencio pesado.
Ron Weasley miró alrededor, confundido.
-Eh... ¿y las pruebas?
Nadie respondió.
Harry Potter entrecerró los ojos, observando cada detalle.
El lugar era el mismo... pero algo había cambiado.
-Esto no es normal... -murmuró.
Alex Antony estaba de pie junto a ellos, más tenso que nunca.
Sus manos estaban ligeramente temblorosas.
-Prefiero mil veces los hechizos... -dijo en voz baja-. Esto se siente peor.
De repente-
-Tomen asiento.
La voz del instructor resonó en toda la sala.
Fría. Directa.
Filas de escritorios aparecieron frente a ellos como si siempre hubieran estado ahí.
Pergaminos perfectamente alineados.
Plumas inmóviles.
Ron parpadeó varias veces.
-¿En serio?
Nadie se rió.
El instructor dio un paso al frente.
-Examen de evaluación.
Ron levantó las manos, incrédulo.
-¿Un examen? ¿En serio? Cuando dijo que nos veíamos mañana pensé que sería como los otros días...
Un par de aspirantes soltaron una risa nerviosa.
El instructor no reaccionó.
-Si no pueden manejar presión mental... no pueden ser aurores.
Silencio total.
Ron se dejó caer en la silla.
-Genial... eso suena peor que los hechizos...
Harry ya estaba sentado.
Recto.
Concentrado.
Sin mirar a nadie.
Antony dudó un segundo... pero se sentó.
-No voy a fallar... -murmuró.
El pergamino frente a ellos se desenrolló solo.
Las letras comenzaron a aparecer lentamente.
Como si alguien las estuviera escribiendo en ese mismo momento.
Harry no dudó.
Tomó la pluma.
Ron miraba la hoja... sin escribir.
-Esto... no es un examen normal -susurró.
Primera pregunta:
"Estás en una misión. Dos civiles están en peligro. Un enemigo desconocido se aproxima. Solo puedes salvar a uno. ¿Qué haces?"
Ron abrió los ojos.
-¿Qué tipo de pregunta es esta...?
Miró a Harry.
Harry no respondió.
Ya estaba escribiendo.
Antony apretó la pluma con fuerza.
-No hay respuesta correcta... -dijo en voz baja-. Solo decisiones...
Otra pregunta apareció.
"Tu compañero ha sido herido. El enemigo sigue activo. Si te quedas, arriesgas la misión. Si te vas, lo dejas atrás."
El silencio se volvió aún más pesado.
Ron tragó saliva.
-No... esto está mal...
Levantó la mirada.
-¿Qué se supone que hagamos?
El instructor caminaba entre las filas.
Observando.
Sin ayudar.
-Decidan -dijo simplemente.
Ron bajó la mirada.
Por primera vez...
No tenía una respuesta.
Antony cerró los ojos un segundo.
Respiró hondo.
Y comenzó a escribir.
Harry seguía sin detenerse.
Seguro.
Preciso.
Pero su expresión...
No era tranquila.
Era seria.
Más que en combate.
Porque esto...
No se trataba de magia.
Se trataba de elegir.
El castillo de Hogwarts estaba lleno de vida.
Risas en los pasillos.
Conversaciones en cada rincón.
Magia... por todos lados.
Pero no todo era igual.
En el campo exterior, Ginny Weasley levantó la varita con firmeza.
-¡Reducto!
El hechizo salió disparado con fuerza, impactando una roca que se fragmentó en varios pedazos.
Seamus Finnigan silbó, impresionado.
-Nada mal...
Ginny bajó la varita lentamente.
-No es suficiente.
Seamus frunció el ceño.
-¿No es suficiente para qué?
Ginny no respondió de inmediato.
Miró los restos de la roca.
-Para lo que venga.
Seamus soltó una pequeña risa.
-Ginny... la guerra ya terminó.
Ella lo miró directo.
-Eso dijeron la última vez.
Silencio.
A unos metros, Luna Lovegood observaba el cielo con tranquilidad.
Como si nada hubiera cambiado.
-Todo está más silencioso -dijo suavemente.
Neville Longbottom, de pie junto a ella, cruzó los brazos.
-Después de la guerra... supongo que es normal.
Luna negó con la cabeza.
-No es ese tipo de silencio.
Neville la miró.
-¿Entonces cuál?
Luna sonrió levemente.
-El tipo de silencio antes de que algo empiece.
Neville no respondió.
Pero su expresión cambió.
En ese momento, Hermione Granger se acercó con varios libros en brazos.
-¿De qué hablan?
Neville suspiró.
-De lo que sigue.
Hermione miró a todos.
-Seguimos adelante. Eso es lo que sigue.
Ginny caminó hacia ellos.
-Harry y Ron ya empezaron.
Se hizo un pequeño silencio.
Hermione bajó un poco la mirada.
-Sí... lo sé.
Seamus se encogió de hombros.
-Siempre van un paso adelante...
Ginny negó.
-No.
Todos la miraron.
-Solo tomaron un camino distinto.
Luna asintió, como si eso tuviera todo el sentido del mundo.
-Los caminos no siempre se separan para siempre.
Neville miró el castillo.
-Pero sí cambian a las personas.
Hermione cerró ligeramente uno de sus libros.
-Eso no tiene que ser algo malo.
En ese momento, un grupo de estudiantes de primer año pasó corriendo cerca de ellos.
Riendo.
Intentando lanzar hechizos básicos sin mucho éxito.
Uno de ellos falló y soltó una pequeña chispa que hizo que todos rieran.
El grupo se quedó en silencio observándolos.
Ginny fue la primera en sonreír.
-Ellos no saben nada de lo que pasó.
Hermione también sonrió, apenas.
-Y eso es bueno.
Neville asintió.
-Sí... eso significa que hicimos bien las cosas.
Seamus miró a los chicos.
-Es raro...
-¿Qué cosa? -preguntó Hermione.
-Que ahora nosotros somos los que observan.
Luna sonrió.
-Y algún día... ellos harán lo mismo.
El viento sopló suavemente.
Moviendo las túnicas.
El castillo detrás de ellos permanecía firme.
Fuerte.
Como siempre.
Pero ellos...
Ya no eran los mismos.
Ginny levantó la varita una vez más.
-Otra ronda -dijo.
Seamus sonrió.
-Eso suena mejor.
Neville asintió.
-No podemos quedarnos atrás.
Hermione ajustó sus libros.
-Nunca lo hicimos.
Y por primera vez desde que comenzó el año...
No parecían solo sobrevivientes.
Parecían algo más.
Magos listos para lo que siguiera.
El silencio en la sala del ministerio era absoluto.
Demasiado.
Ron Weasley miraba su pergamino como si esperara que las palabras cambiaran solas.
-Esto no tiene sentido... -murmuró-. Ninguna respuesta está bien.
Harry Potter no levantó la mirada.
-No buscan que esté "bien" -dijo con calma-. Buscan ver qué eliges.
Ron soltó una pequeña risa nerviosa.
-Pues elijo no responder...
El pergamino cambió.
Las letras desaparecieron.
Y nuevas palabras comenzaron a escribirse.
Más rápido.
Más directas.
"Tiempo restante: 2 minutos."
Ron abrió los ojos.
-¿Qué? ¡¿Dos minutos?!
Alex Antony se tensó.
-No he terminado...
Otra pregunta apareció:
"Un sospechoso escapa. Tienes una pista... pero es arriesgada. Si fallas, lo pierdes para siempre. ¿Actúas o esperas refuerzos?"
Alex apretó la pluma.
-Esto... no es justo...
-Sí lo es -respondió Harry sin dejar de escribir-. Esto es exactamente lo que pasa allá afuera.
Ron miró su hoja.
Luego a Harry.
Luego a Antony.
Y por primera vez...
no estaba pensando en hacerlo perfecto.
Solo en elegir algo.
Respiró hondo.
-Okey... okey... piensa...
El instructor caminaba entre ellos.
Observando cada movimiento.
Cada duda.
Cada segundo perdido.
-El tiempo también es parte de la prueba -dijo sin detenerse.
Ron empezó a escribir.
Rápido.
Sin estar completamente seguro.
Antony dudó un segundo más...
pero también comenzó.
Harry ya había terminado una parte.
Pero no se veía tranquilo.
Se veía... concentrado.
Más que en cualquier combate.
Porque aquí no había hechizos que bloquear.
Solo decisiones que no se podían deshacer.
Y eso...
era mucho más difícil.
El aula estaba en silencio.
Alumnos de Gryffindor, Slytherin, Hufflepuff y Ravenclaw estaban sentados, atentos.
Pero esta no era una clase normal.
No había libros abiertos.
No había varitas en uso.
Solo expectativa.
El profesor al frente era nuevo.
-Soy el profesor Cassian Verne -dijo con voz firme-. Y esta clase no será como las demás.
Algunos estudiantes intercambiaron miradas.
-Hoy no van a aprender hechizos.
Hizo una pausa.
-Van a aprender a pensar en su vida.
El murmullo fue inevitable.
En una de las filas, Hermione Granger levantó ligeramente la mirada, interesada.
Cerca de ella, Ginny Weasley se recargó en su asiento.
Seamus Finnigan cruzó los brazos.
Y Luna Lovegood miraba el techo, tranquila.
El profesor caminó lentamente por el aula.
-Después de todo lo que ha pasado... -continuó- muchos creen que el futuro ya está decidido.
Se detuvo.
-No lo está.
Señaló a un alumno.
-¿Qué quieres ser?
-Auror -respondió el chico.
El profesor asintió.
-Respuesta común.
Siguió caminando.
-Pero quiero algo más que una palabra.
Se giró hacia toda la clase.
-Quiero saber por qué.
Silencio.
Entonces miró a los estudiantes mayores.
-Ustedes ya han vivido más que la mayoría aquí.
Hizo una pausa.
-Empiecen.
Seamus fue el primero en hablar.
-Yo no quiero algo... peligroso.
Algunos lo miraron sorprendidos.
Se encogió de hombros.
-Ya tuve suficiente caos.
Pequeñas risas.
-Quiero hacer magia... pero para crear cosas. Tal vez inventar, mejorar objetos... algo útil.
El profesor asintió.
-Construir en lugar de destruir.
Luego miró a Ginny.
-¿Y tú?
Ginny no dudó.
-Quiero competir.
El profesor alzó una ceja.
-¿Competir?
-Sí -respondió ella-. Quiero algo donde tenga que esforzarme siempre. Donde nunca sea fácil.
Hizo una pequeña pausa.
-Pero también... algo donde pueda seguir conectada con el mundo mágico de otra forma.
El profesor la observó unos segundos.
-Movimiento... y propósito.
Luego giró hacia Luna.
-¿Y tú?
Luna bajó la mirada lentamente.
-Quiero encontrar cosas que nadie más busca.
El aula quedó en silencio.
-Criaturas... secretos... cosas que la gente cree que no existen.
Miró al profesor.
-Porque si nadie las busca... desaparecen.
El profesor no respondió de inmediato.
Pero asintió.
-Explorar también es proteger.
Luego miró a Hermione.
-¿Y tú?
Hermione cerró ligeramente su libro.
-Quiero cambiar cosas.
El salón se quedó completamente en silencio.
-No todo está bien en el mundo mágico -continuó-. Hay leyes injustas, desigualdad... cosas que la gente ignora.
Miró al frente.
-Quiero corregir eso.
Hizo una pequeña pausa.
-No va a ser fácil... pero alguien tiene que hacerlo.
El profesor la observó con atención.
-Ambición con propósito.
Hermione añadió, más tranquila:
-Y mientras tanto... también quiero seguir aprendiendo. Hay demasiado conocimiento que aún no entendemos.
El profesor sonrió apenas.
-Eso nunca es un error.
Se giró hacia el resto del grupo.
-¿Ven la diferencia?
Caminó lentamente.
-No es lo que quieren ser.
Se detuvo.
-Es por qué.
Miró a todos.
-El mundo mágico no necesita más magos poderosos.
Hizo una pausa.
-Necesita magos que sepan para qué usar su poder.
El silencio llenó el aula.
Pero esta vez...
no era incómodo.
Era profundo.
Real.
Un estudiante levantó la mano.
-¿Y si no sabemos qué queremos?
El profesor lo miró con calma.
-Entonces empiecen por saber qué no quieren ser.
El alumno bajó la mano, pensativo.
El profesor caminó hacia el frente.
-No tienen que tener todas las respuestas hoy.
Miró a todos.
-Pero sí tienen que empezar a hacerse las preguntas correctas.
Afuera, el viento movía suavemente las ventanas.
Dentro del aula...
algo había cambiado.
Ya no estaban pensando en la guerra.
Ni en el pasado.
Sino en algo mucho más difícil.
Su futuro.
El silencio en la sala del ministerio comenzaba a romperse poco a poco.
Algunos aspirantes dejaban las plumas sobre la mesa.
Otros se recargaban en sus sillas, agotados.
El tiempo se había terminado.
Harry Potter dejó la pluma con calma.
No parecía relajado... pero había terminado.
Ron Weasley, en cambio, soltó la pluma como si pesara demasiado.
-Ya... ya no puedo más... -murmuró.
Se recargó hacia atrás.
-Eso fue peor que cualquier hechizo...
A su lado, Alex Antony seguía escribiendo rápido... hasta que finalmente se detuvo.
Miró el pergamino.
Luego soltó el aire de golpe.
-Por fin acabamos el examen... -dijo, dejando la pluma- pensé que nunca terminaría... sí que fue muy difícil...
Ron soltó una pequeña risa cansada.
-¿Difícil? Eso fue una tortura.
Harry giró ligeramente hacia ellos.
-Era el punto -dijo con calma-. Querían ver hasta dónde podíamos aguantar.
Ron negó con la cabeza.
-Pues casi no aguanto...
Alex los miró.
-¿Ustedes... creen que lo hicimos bien?
Se hizo un pequeño silencio.
Harry respondió primero.
-Hicimos lo que teníamos que hacer.
Ron asintió.
-Y no salimos corriendo... eso ya cuenta bastante.
Antony sonrió un poco, más tranquilo.
Por un momento...
todo se sintió más ligero.
Pero no duró mucho.
Pasos firmes resonaron en la sala.
Uno de los instructores se acercaba directamente hacia ellos.
Su expresión era seria.
Más de lo normal.
Se detuvo frente a los tres.
Los observó en silencio unos segundos.
Como si estuviera evaluándolos otra vez.
-Potter. Weasley.
Los dos se pusieron rectos casi al instante.
-Sí, señor -respondió Harry.
El instructor hizo un leve gesto con la cabeza.
-Acompáñenme.
Ron frunció el ceño.
-¿A dónde?
El instructor no respondió de inmediato.
Se giró y comenzó a caminar.
-A una oficina.
Se detuvo un segundo.
Y añadió:
-Alguien quiere verlos.
Silencio.
Ron miró a Harry.
-¿Eso suena bien... o mal?
Antes de seguirlos, Alex dio un paso atrás y dijo:
-Nos vemos luego, Harry... Ron.
Ron le hizo un gesto con la mano.
-Sí... suerte... o algo así.
Harry solo asintió ligeramente.
Luego ambos comenzaron a caminar detrás del instructor.
Dejando atrás la sala.
Harry y Ron comenzaron a seguirlo por los pasillos del Ministerio.
El ambiente era distinto en esa zona.
Más silencioso.
Más serio.
Ron miraba a su alrededor.
-Esto ya no parece zona de entrenamiento... -susurró.
Finalmente, el instructor se detuvo frente a una puerta oscura.
Tocó dos veces.
-Adelante.
Abrió la puerta.
-Aquí están.
Harry y Ron entraron.
El despacho era amplio, ordenado, lleno de pergaminos y documentos.
Y detrás del escritorio...
Había una figura conocida.
Ron se quedó quieto un segundo.
-Espera...
Harry entrecerró los ojos.
-¿Kingsley...?
El hombre levantó la mirada... y una leve sonrisa apareció en su rostro.
Era Kingsley Shacklebolt.
-Harry... Ron -dijo con calma.
Ron soltó una pequeña risa de sorpresa.
-¿Kingsley... tú eres el nuevo Ministro?
Kingsley asintió ligeramente.
-Así es.
Ron negó con la cabeza, impresionado.
-Vaya... eso sí no me lo esperaba.
Harry sonrió un poco.
-Tiene sentido.
Kingsley caminó alrededor del escritorio, acercándose a ellos.
-Después de todo lo que pasó... alguien tenía que empezar a arreglar las cosas.
Su tono se volvió un poco más serio.
-Y créanme... hay mucho que arreglar.
Ron cruzó los brazos.
-Sí... eso lo creo.
Kingsley los observó con atención.
-He estado siguiendo su progreso desde que llegaron.
Ron alzó las cejas.
-¿Desde el principio?
-Desde el primer hechizo -respondió Kingsley.
Harry no parecía sorprendido.
-Entonces sabes que no ha sido perfecto.
Kingsley asintió.
-No lo ha sido.
Hizo una pausa.
-Pero eso no es lo que me preocupa.
Ron frunció el ceño.
-¿Entonces qué?
Kingsley los miró directamente.
-Quiero saber si están listos para esto... de verdad.
El silencio llenó la oficina.
-No es como antes -continuó-. Ya no es sobrevivir. Ahora es proteger... tomar decisiones... vivir con ellas.
Harry dio un paso al frente.
-Lo sabemos.
Ron lo miró... y luego asintió.
-Sí... ya no somos los mismos.
Kingsley sostuvo la mirada unos segundos.
Luego asintió.
-Eso es justo lo que esperaba escuchar.
Se dio la vuelta y caminó hacia su escritorio.
-Las pruebas que están haciendo son importantes...
Tomó un pergamino.
-Pero no son lo único que cuenta.
Ron inclinó la cabeza.
-¿Entonces esto qué es?
Kingsley lo miró de reojo.
-Digamos... la parte que realmente importa.
Ron soltó una pequeña risa.
-Genial... otro examen.
Kingsley sonrió levemente.
-El último... si hacen bien las cosas.



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Editado: 16.05.2026

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