El TrÍo De Oro La Generación de Héroes

Capítulo 13: Primer Día de Trabajo

La luz del sol entraba apenas por las cortinas del pequeño departamento mientras todo seguía completamente en silencio.

Demasiado silencio.

Hasta que—

—Si llegamos tarde el primer día, nos van a matar.

La voz de Antony rompió el silencio desde la sala.

No hubo respuesta.

Antony suspiró apenas y caminó unos pasos más.

Harry seguía dormido sobre el sofá con un brazo cubriéndose parcialmente la cara, mientras Ron estaba prácticamente enterrado entre mantas en el sillón de al lado.

Antony los observó unos segundos.

—Ya es tarde.

Harry apenas abrió un ojo.

—No lo es…

—Sí lo es.

Ron murmuró algo inentendible y se tapó más con la manta.

Antony terminó perdiendo un poco la paciencia.

—Levántense.

Nada.

Entonces tomó uno de los cojines del sillón y se lo lanzó a Ron.

—¡Hey! —protestó él despertando de golpe.

Harry soltó una queja cansada desde el sofá.

—¿Qué está pasando?

—Que tenemos trabajo —respondió Antony—. Y llevo intentando despertarlos desde hace diez minutos.

Ron volvió a dejarse caer hacia atrás.

—Cinco minutos más…

—Eso dijeron hace quince minutos.

Harry se pasó lentamente una mano por el cabello desordenado mientras se incorporaba apenas.

El departamento estaba mucho más ordenado que semanas atrás. Los pergaminos estaban acomodados sobre la mesa y la cocina ya no parecía un desastre permanente… aunque todavía había dos tazas vacías olvidadas cerca del sofá.

Ron abrió los ojos apenas.

—¿Ya desayunaste?

—Sí.

—Traidor.

Antony ignoró el comentario.

—Si salimos ahora todavía llegamos temprano.

Harry dejó escapar un suspiro cansado mientras finalmente se levantaba.

—Sigo pensando que entrar al Ministerio tan temprano debería ser ilegal.

—Hermione probablemente ya está despierta desde hace horas —comentó Antony.

Ron soltó una pequeña risa adormilada.

—Hermione seguramente ya organizó toda su semana antes de las nueve.

Un rato después…

Los tres caminaban por una de las calles del Londres mágico rumbo al Ministerio.

Harry llevaba las manos en los bolsillos mientras Ron todavía parecía medio dormido.

Antony, en cambio, ya se veía completamente despierto.

—Todavía no entiendo cómo tú eres el más responsable de nosotros —murmuró Ron.

—Porque alguien tiene que serlo.

Harry iba a responder algo cuando vio una figura caminando unos metros más adelante.

Hermione.

Llevaba varios pergaminos acomodados contra el pecho y el cabello moviéndose ligeramente con el viento.

Ella también los vio casi al mismo tiempo.

Y sonrió apenas.

—Vaya… milagrosamente sí despertaron.

Ron señaló a Antony inmediatamente.

—Fue culpa de él.

—Literalmente tuve que lanzarles cosas para que reaccionaran —respondió Antony.

Hermione soltó una pequeña risa mientras comenzaban a caminar juntos.

—¿Listos para su gran vida adulta en el Ministerio?

Harry hizo una mueca leve.

—Pregúntame eso después de tomar café.

—O después de sobrevivir a Ron preparando desayuno otra vez —añadió Antony.

Ron pareció ofendido.

—Una vez casi incendio una sartén y ahora nadie puede superarlo.

—Fueron dos veces —corrigió Hermione automáticamente.

Ron levantó las manos dramáticamente.

—No necesito enemigos teniendo amigos así.

Hermione negó ligeramente con la cabeza mientras seguían caminando junto al resto de personas que llenaban las calles del Londres mágico.

El Ministerio ya comenzaba a verse a la distancia entre edificios y escaparates.

—Entonces… —dijo Hermione mirando a Harry, Ron y Antony— ¿nerviosos?

Ron se encogió ligeramente de hombros.

—Un poco.

—Mucho —corrigió Harry.

Las enormes chimeneas del Ministerio de Magia aparecieron frente a ellos poco después.

Brujas y magos entraban y salían constantemente mientras varias voces llenaban el enorme vestíbulo subterráneo.

Ron levantó un poco la mirada alrededor.

—Sigue sintiéndose raro entrar aquí sin que alguien intente matarnos.

—Danos tiempo —murmuró Harry.

Hermione negó apenas con la cabeza mientras caminaban junto al resto de empleados.

El Ministerio ya estaba completamente activo. Pergaminos flotando de un lado a otro. Ascensores moviéndose constantemente. Magos caminando apresurados entre oficinas.

Y por primera vez… ellos eran parte de todo eso oficialmente.

Poco después llegaron frente a los ascensores dorados.

Las puertas se abrieron con un sonido metálico suave y los cuatro entraron junto a varios trabajadores más.

—Nivel dos —anunció la voz tranquila del ascensor—. Departamento de Seguridad Mágica.

Ron acomodó ligeramente su túnica.

—Todavía no puedo creer que ahora trabajemos aquí.

—Tú apenas puedes creer que despertaste temprano —dijo Hermione.

Ron iba a responder cuando las puertas volvieron a abrirse.

Arthur Weasley entró al ascensor sosteniendo varios pergaminos y un pequeño aparato muggle desmontado entre las manos.

Levantó la mirada.

Y sonrió inmediatamente.

—¡Ah! Justo las personas que esperaba encontrar.

—Hola, papá —dijo Ron.

Arthur observó a Harry, Hermione y Antony con una expresión claramente orgullosa.

—Primer día oficialmente en el Ministerio, ¿eh?

Harry asintió apenas.

—Sí… supongo que sí.

Arthur soltó una pequeña risa.

—Recuerdo cuando ustedes apenas podían entrar aquí sin meterse en problemas.

Ron hizo una mueca leve.

—Técnicamente eso sigue pasando a veces.

—Ron —dijo Hermione automáticamente.

Arthur sonrió todavía más.

—Bueno… mientras no destruyan nada importante el primer día, ya es una mejora.

Las puertas volvieron a abrirse un par de niveles después.

—Nivel cuatro —anunció la voz del ascensor—. Departamento para la Regulación y Control de Criaturas Mágicas.



#1409 en Fantasía
#267 en Magia
#337 en Fanfic

En el texto hay: en el texto hay magia

Editado: 17.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.