El entrenamiento se llevaba a cabo en el lado este del Coliseo. Un área destinada a formar resistencia, fuerza y la destreza de los esclavos. Elementos necesarios para pelear en al Arena principal y de alguna forma, lograr sobrevivir, o solo brindar un mejor entretenimiento
El pequeño Blue, solo debía participar en ellos dos veces en la semana. Así no se veían afectadas el resto de sus tareas. Incluso con el nuevo gestor al mando, muy pocas cosas habían cambiado
"Los Tres" estaban allí. Así el chico nombraba en secreto al pelinegro sonriente, a la albina medio-sádica y a la rubia gruñona. Siempre que los veía, ya fuera en los entrenamientos o las celdas de las mazmorras, estaban juntos. A Blue le costaba sacárselos de la cabeza. Especialmente lo mucho que se parecían. Desde sus características faciales, hasta sus gestos. Incluso, sí mostraban personalidades totalmente diferentes
Aquella mañana, el chico comenzó con un estiramiento básico y algunas carreras alrededor de toda la pista. Uno de los guardias más viejos llamado Tuta, supervisaba su entrenamiento.
A Tuta le agradaba el niño, a pesar de su trabajo. No era como el resto y se negaba a que el pequeño Blue se jugará la vida en la arena. Los ejercicios que le daba, solo favorecían su resistencia y lo ayudaban a mantenerse un poco sano. No para aumentar masa muscular, como se le había ordenado en un principio
Mientras el joven niño corría, intentando mantener una respiración estable. Sintió una presión sobre él. No había duda de que "los Tres" lo observaban sin ningún disimulo. Él trabajaba duro, en cambio, ellos se negaban a participar de ninguna manera. Otros esclavos los miraban con curiosidad y algunos con miedo. Apenas tenían poco tiempo allí y dos de ellos habían dado todo un espectáculo en la Arena, solo quedaba la rubia, quién con su personalidad altiva, tildaba de ser la más débil. A diferencia de la albina, que con solo verla a los ojos, sentías como si te robara el alma
Blue, apretó los puños y tragó saliva, que terminó formándose en nudo en la garganta. La curiosidad llevaba días matándolo y necesitaba encontrar un momento del día o la noche, para sacar el vinielo de la pierna del sonriente
— Hola — La palabra salió con dificultad. Apenas audible excepto para el mismo. Mientras "Los Tres" guardaron silencio, volviéndose incómodo a cada segundo que pasaba.
— Hola — le contestó la albina
— Querido Blue, ¿cómo te encuentras hoy? — preguntó el pelinegro, tan feliz como de costumbre
— ¿Por qué estás tan delgado? — preguntó la rubia, sin devolverle el saludo
Blue se quedó en shock, realmente no imaginó que le hablarían, mucho menos los tres. Estaba totalmente seguro que la chica albina lo ignoraría y la rubia le pediría que se largar
— Hola — volvió a hablar la chica albina — Soy Black y tú eres Blue, es un placer
— Yo soy Grey y ella es White — respondió el pelinegro con rapidez
—Es una coincidencia bastante interesante ¿No crees? — dijo la rubia con evidente sarcasmo
El chico apenas podía comunicarse. Abría y cerraba la boca
— Yyyo quería ... sssi es una coincidencia yyy, yyo q...
— No es una coincidencia — lo interrumpió la albina. Grey río y White, gritó al niño
— No respondiste. ¿Por qué estás tan delgado?
Blue no sabía que decir. Tampoco entendía que estaba sucediendo. En sí , ya era raro sus nombres. Tal vez, solo se divertían molestándolo y haciéndoles comentarios que el apenas entendía a donde querían llegar
— ¿Cuántos años tienes? — volvió a preguntar la rubia
— Catorce — murmuró
—¿!CC...Catorce!?¿Estas bromeando? Pero, sí ni siquiera luces de once años ¿Cómo demonios cumpliste catorce?. Espera, sí estás mintiendo sobre tu edad. Me voy a enojar mucho
Blue no podía levantar los ojos del suelo. Una vergüenza se apoderó de todo su ser. Ser bajito, no era su culpa. Los años que vivió con Alyssa, su tía adoptiva, habían sido difíciles. Días enteros con solo pan y agua o alguna frutas que recogían en los límites del bosque. Hacia trabajos sencillos a uno que otro comerciante a cambio le daban objetos cambiables por comida.
El problema residía en su tía, quién trabajo poco tiempo de camarera y la miseria que ganaba. Terminaba apostandolo en casas de juego, clandestinas. A pesar de todo el tiempo pasado y en la situación en la que murió al chico se le llevaron los ojos de lágrimas al recordarla, cuando estaba borracha se volvía cariñosa y trataba a Blue como un hijo. Su personalidad cambiaba totalmente cuando perdía dinero y esto sucedía muy seguido
Así había contraído la deuda que la había matado en primer lugar.
— ¡Joder! — exclamó Grey con visible asombro
Black por su parte, tenía el ceño fruncido y murmuraba lo que el niño creyó fueron unas cuantas palabrotas
La rubia le entregó un pedazo de tela bastante limpia, cuando iba a tomarla se la quitó y se acercó a él. Limpiando con delicadeza sus lágrimas
Tuta caminó hacia la escena inédita que sucedía. Miles de rumores existían sobre los tres esclavos con los que Blue hablaba. Algunos decían, sobre algo de ser sangre noble, provenientes del Principado de Lurcania. Estos recientemente sufrieron un golpe de estado y todas las familias alegadas al trono, terminaron muertas o en la esclavitud
Otros comentaban, por habilidades de combate, tendrían alguna relación con el Culto de Picas. El más creíble, lo escuchó directamente del antiguo gestor, quién ni siquiera él conocía verdaderamente su procedencia o, cómo terminaron en el Coliseo Eran hijos de las semibestias. Pobres idiotas que quisieron adentrarse en la civilización y fueron vendidos
Blue Swen también lucía como uno de esos mestizo. La mayor diferencia era sus escasez de habilidades físicas o su inexistencia de magia
No como el pelinegro, quien había demostrado tener habilidades de cambiantes, pero como tal, simplemente podría tener sangre de brujo cubriendo sus venas. A sus años, Tuta vió todo tipo de personss. Estás tres olían diferente, se movían diferente, incluso, su presencia alertaba a cualquiera que se acercara demasiado
Editado: 12.05.2026