Una sensación extraña recorrió el cuerpo de White Dawson, poco después de despertar. Tenía con un severo dolor de cabeza, el cabello en punta y un desagradable sabor llenándole la boca
Ella sabía que eso era mala señal, una muy mala. Estaba a punto de tener un ataque de ira, y no sabía el por qué. Black dormía en una esquina, solo un suicida intentaría despertarla. Aún así, necesitaba comprobar, sí, los tres también tenían los nervios de punta
Grey en cambio, jugueteaba con las cucarachas, tenía a cinco de ellas dando vueltas movimientos sincronizados como un baile bien elaborado. Su madre a veces tenía razón, el pequeño bastardo la mayor parte del tiempo tenía la cabeza llena de basura. Deseaba coger una piedra y romperla en la cabeza.
— En vez de hacer esa estupidez, ¿¡por qué no les ordenas que busquen información o algo útil en vez de asquearme la mañana!?
Grey le contestó con un tono molesto
— Para eso están Dolly y Colly
— ¿Quién demonios se supone que son esos dos?— le volvió a preguntar la rubia
— Mis ratones — Le respondió él sin mirar a su hermana.
White suspiró, odiaba a la mayoría de los insectos o otras alimañas pequeñas y asquerosas. Pero no le quedaba de otra que aguantarse. Después de todo eran las únicas que podían entra y salir sin ser notadas. Le hizo otra pregunta a su hermano, pero viendo este, la mala actitud de la rubia, se limitó a ignorarlo. Era lo que siempre hacia, entre más le respondiera, más ella se enojaría sin ningún motivo
Los pelos del cuerpo se volvieron a poner de punta. Una silueta conocida se asomó por las rejas de la celda, demasiado cerca de donde Black dormía. El pánico momentáneo la sacudió, pero se tranquilizó al darse cuenta quién era
Boler Tholipson ... el guardia al cual los trillizos le pagaban por vigilar a Blue
— Hay problemas ... serios problemas — se veía nervioso, las manos sudadas y las pasaba continuamente por su cabello. Miraba de reojo a Black, quién seguía dormida ajena a la situación. El hombre comenzó a divagar
— ¿¡Dilo de una vez!? — gritó White, ya bastante cabreada. El guardia le dirigió una mirada a Grey, esperando una señal que le confirmara que después de hablar, no lo matarían en el acto por hacer mal su trabajo. Este, ni siquiera lo miró desde que había llegado
— El niño .... el niño, dicen que Blue ... Blue se fugó... se escapó en la noche
— ¿!Qué hizo, qué?!— el grito de White retumbó en toda al Arena. Fue tanto el poder, que el impacto mágico del sonido empujó a Boler a la celda vacía, justo enfrente
Black se despertó en el acto. Si la rubia amanecía molesta. La albina parecía una homicida, lista para apuñalar a alguien hasta su muerte. Los ojos se habían puesto negros. Miró a su hermana con sumo odio. Fue entonces, cuando las ratas de Grey llegaron
— Dolly dice .... No se escapó ... se lo llevaron
Los ojos de Black tomaron su color original y con la voz quebrada preguntó
—¿A quién?
— A Blue .... se llevaron a Blue y tenemos un culpable — respondió Grey
— Entonces, vamos a encontrar a esa perra — rugió White arrancando los barrotes de la celda
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Markus Paterguen poseía un miedo severo a las Arañas Amorfodas de la Selva Arta, porque eran dos veces mas grande que una casa.
Se negaba a leer la sección de Criminales Buscados del Bastas News.
Odiaba a las necromancer y su necesidad de andar cubiertos de partes humanas.
Vivía aterrorizado desde niño del Hombre Azul, quién secuestraba escritores mediocres y los ahogaba en tinta
En toda su vida nunca había tenido tanto miedo como en los últimos veinte minutos. Desde el momento en que los guardia pasaron preguntando por Blue Swen. Sintió como su sangre se congelaba. El pánico y la rabia lo corcomía. A pesar de todo, no sucedió nada, ni un sola persona podría vincularlo con el niño. El único era Tuta Doy y este, se encontraban tan fuera de sí, que no podría soltar ni una sola palabra
Entonces, ¿cómo terminó en esta situación? Amarrado a una silla sin poder mover ni un músculo. Con tres posibles psicópatas mirándolo como la mayor basura del mundo. Markus los conocía, bueno, había escuchado de ellos. Los esclavos problemáticos que llegaron hacía poco tiempo. Los guardias hablaban de los y los sirvientes armaban un escándalo por singular apariencia. Eran extremadamente hermosos y jodidamente peligrosos.
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Black se encontraba a la izquierda. Evaluando lo que sucedía frente a ella. No iba a ir intervenir, seguía molesta por la intervención abrupta de su sueño. Aunque prefería volver a dormir, esto tenía prioridad número uno. Al ser la mayor, muchas veces no participaba de manera directa en los juegos de sus hermano. Solo observaba y controlaba. Sí se iba todo a la mierda, ahí, trabajaba en control de daños. Ese siempre había sido su papel
Grey seguía vigilando en la puerta. Su hermana pequeña en cambio, se encontraba sentado frente al Sanador. Las venas se su frente se mostraban visibles. Cualquier tonto se daría cuenta, que si no se lo tomaba con calma, mataría al hombre. Su hermana mayor parecía divertido, le hubiese encantado que sucediera. Black se rascó la cabeza, la rubia le lanzó una mirada de duda y ella asintió con la cabeza Brindándole la aprobación, para que comenzara
— Escúchame bien pequeña mierda. Sabemos que estás involucrado en la desaparición de Blue. Más te vale contarnos la jodida verdad o ... bueno, ¡más te vale abrir la boca! — De las uñas de la rubia salió fuego a presión, pero no uno normal, parecían garras azules. Se las colocó frente a su rostro a centímetros de los ojos. Markus palideció, sentía el calor y el miedo se apoderaba de él cada vez más
Editado: 12.05.2026