— Ya no está aquí — respondió Don
— ¡Mentira! — gritó White colérica
Grey desapareció en una nube de humo, se situó detrás de Ron, y tocó su espalda. El corpulento hombre se lanzó al suelo de rodillas y la sangre comenzó a toser. Salía de todas partes, sus ojos, oídos, nariz. Ron se ahogaba en su propia sangre
— ¡Ron! ... No ¡Malditos demonios! El niño no está aquí ¡Padre lo sacó! No podía permitirlo, iban a explotarlo hasta matarlo
Grey y White miraron a su hermana mayor y está asintió. Una de las habilidades de Black le permitía saber cuándo mentían, pero solo cuando se cumplían ciertas condiciones. En ese momento el hombre decía la verdad, Blue ya no estaba allí y habían perdido su tiempo
— ¿Dónde está? — volvió a preguntar Grey. Tocó nuevamente la espalda de Ron y la sangre comenzó a retroceder nuevamente dentro del cuerpo. Don se retorcía y su padre se encontraban al borde de la muerte
— Se los diré, a cambio curen a mi padre y dejen ir a mi hermano. Por favor, es lo único que pido
— Estás equivocado en algo — comenzó a hablar Black — esto no es una situación debatible. Mucho menos puedes decirnos que hacer, así no es como funciona. Vuestra arrogancia les permitió por un segundo creer .... Ah, eso ya no importa. Dinos dónde está el niño, tu padre ya está muerto, tu hermano no.
— Mi padre quería salvar al niño ... No, no les diré. No, sí está muerto. Lo hizo sabiendo que el niño estaría a salvo
— ¿Arriesgarías la vida de tu hermano por una persona que no conoces? — preguntó Grey
Don no habló, la rabia se contenía en su cuerpo y quería salir ¿A qué precio ? Este era su redención , sí, una prueba de "Nos", el unico dios adorado en Bastas, para redimirse por todo el daño que su familia había hecho uniéndose a este lugar
— Sabía desición — habló Black. La oscuridad cubrió los ojos de Ron y el miedo se apoderó de él
Vomitó el corpulento hombre, desechando todo el contenido de su estómago en el suelo de tierra. Sus ojos se abrieron cuando observó la tierra bajo sus pies y el cielo nocturno sobre su cabeza. Los tres intrusos seguían allí
El de cabello negro tocaba el pecho de su hermano, mientras la chica albina cortaba su mano con una cuchilla negras y dejaba caer unas gotas en la boca de su padre. La tonalidad azulada comenzaba a desvanecerse
— Sí te mueves solo un centímetro. Dejaré a tu hermano morir
Atrapó la cuchilla que la albina le lanzó. Cortó su mano y al igual que la otra dejó caer su sangre sobre la boca. Ron se levantó de golpe, aún tenía toda el rostro y parte de su camisa repleta de su sangre. Pero estaba despierto
— No les haremos más daño. Son libres de irse a esconder, sí realmente lo ayudaron a escapar tenemos una deuda con ustedes. Así que les perdonaremos la vida, porque hoy no es día de masacre, pero, ¿a dónde mierda enviaron a nuestro hermano? — dijo Grey, sin dejar de sonreír
Don se estremeció, aquella sonrisa era una amenaza. Una que estremeció cada parte de se cuerpo. La palabra "hermano" abrió sus ojos. Habían curado a su padre y a Ron, utilizando su propia sangre
— ¿Quiénes son ustedes?
— ¿Nosotros? — río la rubia con sarcasmo
— Somos los hijos de la gula y la soberbia. Nacidos de la lujuria de dos monstruos. Atrapados en cuerpos de sangre y veneno. La reencarnación del incesto y la incordura. La muerte toca nuestra puerta desde el día en que nacimos y ni una sola vez a podido atraparnos. Nadie quiere ser nuestro amigo, pero tampoco el enemigo. Somos la ira, la mentira y la desesperación — habló Black, tan calmadamente que pusó los pelos de punta de Don. Cada palabra se quedó atascada es su cabeza
— Somos Black, Grey y White Dawson. Algunos nos conocen como "Los Cerberus" ... Más te vale no olvidarlo — terminó la rubia
— Querida hermana, eso fue excesivamente tétrico. Me dió hasta vergüenza ajena — dijo Grey arruinado en ambiente se oscuro que ejercía sobre ellos
Su hermana mayor chasqueo la lengua y la rubia le dió un puñetazo
— Una vez más, voy a preguntar — Black se acercó a Don en un pestañeo, los ojos tan negros como la noche prometían dolor —¿A dónde se lo llevaron?
••••
La luna nueva se levantaba sobre el cielo, Blue podía verla, tan lejana y hermosa. Ajena a los conflictos y problemas de los seres humanos
— Vamos querido, es casi nuestro turno. Cambia ese rostro, todo saldrá bien
Se mostraba sereno, no tenía idea como o cuando había logrado salir del Coliseo. Al abrir los ojos, se encontraba en una habitación desconocido, el dolor atravesaba su pobre cuerpo y lo hacía retorcerse en el frío suelo. El hombre que le inflingía dolor, gritaba palabras que no comprendía. Después, otro hombre más anciano y dos más grandes y corpulentos lo observaban con curiosidad.
Intento huir, forcejeó. Utilizó uno de los técnicas de pelea que aprendió en el Coliseo y logró asestarle un puñetazo al rostro de uno de ellos. Recordó las tijeras que milagrosamente aún llevaba consigo, intento desesperadamente clavarlas en el pecho de uno de ellos
Falló y para colmo, uno de los corpulentos logró quitárselas. Solo para quedarse maravillado con ellas y guardarlas
— Boletos, documentos y motivos de su viaje — el rostro de la persona frente al barco que pensaban abordar. Poseía una enorme cicatriz por todo el rostro, cruzaba su cuello y se perdía en las túnicas verdes
— Soy Dortie, este es mi sobrino Cardio. Nos dirigimos a Pald, mi prometido me espera allí. Su padre, mi hermano murió en un accidente de construcción y su madre durante el parto. Sin más parientes decidí llevarlo conmigo
El hombre de la cicatriz observó al niño con cautela.
Blue estaba aterrado, aún así se mantuvo inespresivo. La mujer a su lado no tenía ni un solo rasgo en común con el. Su piel tostada y sus bonitos ojos color avellana la hacían una belleza prominente. En cambio él parecía una rama débil de árbol, apunto de quebrarse
Editado: 12.05.2026