— .... La Matriarca del Clan tenía una hija. Débil y enfermiza. Sobre todas sus hermanas y parientes. Poseía una belleza delicada. La reina de las brujas en ese tiempo, era una mujer soberbia y envidiosa. El día en que a sus oídos llegó sobre la apariencia de la chica. Pidió llevarla a su castillo
— Y la mató, ¿verdad hermana? — interrumpió la pelirroja..
— ¡Margaritte! — la regaño su madre
— Está no es la historia de mi madre, Mags, es cómo mi familia materna se fue a la mierda. Aunque tienen similitudes, cientos de años atrás o cuentos de años después. Las Yukinoshita no aprenden que no deben hacer contratos con bestias antiguas ... Ahora, ¿puedo continuar sin interrupciones? Blue no va a comprender nadita de nada
— Perdona, hermana. Continúa
— Veamos. La mayoría de las brujas a cierta edad son capaces de invocar un espíritu y convertirlo en su familiar. Entre más poderoso el familiar, más fuertes pueden volverse. En el Clan Yukinoshita, solo había un puñado con estas características, la matriarca también era uno de ellas. Sin embargo, su hija, no. Sabiendo el peligro que presentaba el camino a la Reina. Todas las Yukinoshita se unieron e invocaron una bestia centenaria. Una que fuera capaz de proteger y cuidar de la joven. No tenía idea que el zorro de Nueve Colas "el Kitsune", respondería a su llamado. Dicen que fue después de la peor nevada en mucho tiempo. En una noche de calma se llevó a cabo el conjuro. Y la maravillosa criatura atravesó el cielo como si escapara de la misma Luna llena. La primera vez que la hija de la matriarca vio al magnífico animal, se quedó fascinada ante la magnificencia y el afecto fue correspondido. El Kitsune se enamoró de la joven .... eso solo fue el comienzo de la desgracia y ... Es hora de la siesta de cuatro horas de su Majestad. Continuaremos la historia otro día
— Hermana, no puedes dejarnos en el suspenso. Esto es apenas un prólogo, un sabor en la boca. Es inaudito
— Margaritte, Black a dicho que va a dormir. No hay mucho que podamos hacer al respecto. Solo déjalo ir
Diane Dawson se pusó de pie. Tomó a su hija de los brazos y la ayudó a bajar de la cama. Black en cambió miró a Blue. Ambos pares de ojos se quedaron viéndose un segundo. La albina lo miró y le dijo :
— Podemos controlarnos. Pero siempre hay una luna que es más fuerte que nuestra voluntad. Normalmente, White come todo lo que se encuentra en su paso. Desde libros, hasta pasto. Incluso carne, que no debería ser comida. Gigi, nuestro padre — dijo con una mueca de dolor — Se asegura que tenga mucha comida a su disposición. Grey, tiene fuertes cambios de personalidad, pero usualmente solo tiene algunos encuentros sexuales esporádicos y es capaz de controlarse. En mi caso, mi ego se infla a niveles exorbitantes, al punto de creerme una especie de suprema emperatriz. Sintiendo que todo el mundo es basura y debe arrodillarse ante mi. Me da tanta pereza después. Tiendo a escribir mis pensamientos por muy tóxicos y sangrientos que suenen. Funciona perfectamente. Cada uno tiene su forma de mantenerse bajo control. Por esa razón, hagas lo que hagas, veas lo que veas, pienses lo que pienses. Recuerda, nunca vamos a hacerte daño, porque somos familia. Somos tú única familia, Blue. No puedes nunca olvidarlo
Apto seguido la albina bostezó mostrando dos enormes colmillos dorados que sobresalían de su boca. Restregó sus ojos y desapareció en una nube de oscuridad
— Como de costumbre, Black, es una vaga — Marguerite colocó sus manos en la cintura y le dijo a Blue — Cuando madre te dé el alta. Padre dijo que debes aprender magia. Por tu protección
Blue se quedó mudo. Con la cabeza mirando las sábanas. Tomó una respiración profunda y volvió a acomodarse el cabello frente al rostro como en mucho tiempo no habla hecho
— ¿Puedo hacer una última pregunta?
— Por supuesto — respondió la duquesa
— Los trillizos, Margaritte, Latte y yo somos hijos del Duque, ¿verdad?
— Esa es una pregunta obvia, niño.
— Esa no es la pregunta ¡Él dijo que era tan viejo cómo la tierra! No entiendo que quiso decir con eso ¿Qué clase de bestia es el duque y en qué me voy a convertirme yo?
— Esas son dos preguntas. Dos preguntas que llegan un poco tarde en esta historia, Blue. Dos preguntas que debiste hacer desde el comienzo
— Sí, las hice ¡Pero nunca es el momento de responderlas! Y sigo aquí sin respuestas y más preguntas de las que puedo entender. Solo quiero saber.... ¿voy convertirme en un monstruo?
— Depende de ti y del camino que decidas recorrer. Tú, serás quién cree al monstruo sí olvidas tu humanidad. Porque al final del día, eres mitad humano, mitad bestia
El pequeño Blue miró a Diane Dawson por última vez. Volvió a suspirar y asintió. Toda su vida había luchado por sobreponerse al destino. Por buscar el camino correcto. Pero nunca se había preguntado, a dónde quería llegar en él. Cuál era la meta Antes, escapar del Coliseo y evitar la muerte.
El Coliseo se veía tan lejano. La muerte, por otro lado. Parecía desesperada por alcanzarlo y no sabía que pensar al respecto
°°°°
La noche nunca había sido tan seca. El aire se sentía pesado. La luna no se encontraba presente.
No se veía una sola alma por las vacías calles, excepto algunos gatos maullando a coro como una desquiciante melodía.
Raven Sinclair observaba sus pies cubiertos con un par de zapatos oscuros. A su parecer, no combinaban ni siquiera con pasto seco donde se encontraba de pie. La capa lo asfixiaba. Simple y sin detalles. Para alguien que se pasaba la vida lleno de colores tanto en la ropa, el cabello y sus manos, incluso en su rostro. Se sentía como un criminal. Costándole concentrase en los sentimientos que le apresaban el pecho. Entre el miedo, el hambre y el corazón roto. Había tomado una decisión desesperada.
El crujido de una rama, lo tomó por sorpresa. Pegando un brinco y ahogando un chillido. No se calmó ni siquiera, cuando divisó la persona ante él.
Editado: 12.05.2026