Conrad Higas lo supo desde el comienzo.
Habría desastre
El día del regreso de los trillizos. White había querido un sándwich de cuatro pisos basado mayormente en jamón . Sin embargo , terminó desechando los panes artesanales comprados en la mejor panadería de la ciudad que la duquesa adoraba. Incluso los recién hechos por él, temprano en la mañana. Todos a la basura, mientras ella horneada, varias hogazas de pan nuevas
Entre el queso , tomates frescos y todos los huevos perdidos . Tres sándwiches terminaron escapando de la cocina. El mayor desastre provenía de todos los trates sucios . La cantidad de harina en el suelo, incluso, restos en el techo . Por no hablar de las condiciones del horno
Ni siquiera era la primera vez. Aún recordaba el accidente del año pasado. Su preciosa cocina fue congelada por toda una semana, con tres de sus ayudantes dentro . Gracias al hielo mágico , milagrosamente no murieron, pero, sufrieron de hipotermia y fiebre durante días
Similar a esa , tenía muchos más para contar . En sus ataques de ira, la rubia de ojos azules , era una bomba destructiva andante . Una cerilla al que al mínimo roce explotaría provocando un incendio colosal a su paso
Aquel día , no podía darle crédito del desastre a la menor de los trillizos. Pero sí, a la menor de los hijos del duque .
Viola Teys. Con dos años ,y tal vez , la más sociable y razonable de todos sus hermanos. Mostraba abiertamente su cariño a todo el mundo. Después de todo, seguía siendo un infante . Incluso con los intelectos superiores que los bebés Dawson mostraba. Como todo niño , no era ajeno a las rabietas y berrinches.
Esta vez la idea de tocar o hacerle daño a su gallina . La había puesto a gritar .
Al tener los sentidos más desarrollados que los humanos . Los sonido fuertes siempre le producían incomodidad y dolores de cabeza. Tener a la pelinaranja gritando a puro pulmón , era doloroso. Ahora , utilizar sus poderes y amplificar su voz . Lo tiró a él y al resto de sus compañeros al suelo, chillando y cubriendo sus oídos , en solo segundos
White no parecía afectarle tanto . Al otro niño tampoco mostraba signos. Por no decir que no le afectaba ni poco.
Inmunidad , tal como el duque
— Mío — continuaba gritando. Pataleaba y las escamas se mostraban más pronunciadas . Creciendo por toda la piel
Blue se acercó a intentar calmarla . Su hermana por su parte , se quedó quieta con los brazos cruzados y el ceño fruncido .
De repente , la sala se iluminó. Varias plumas verdosas cayeron al suelo. Un cacareo detuvo los gritos de la niña.
— ¡Mío! — la gallina blanca , con plumas rojas en la cabezas y las alas. Algunas verdes en la cola y un poco plateado. Aleteaba un baile sobre la mesa de la cocina . Latte detuvo sus lágrimas y reía ante los movimientos imprecisos del animal. Copiando su baile extraño
La gallina levantó las alas al fin. Flexionó sus delgadas patas y puso un huevo tan verde como sus plumas . White rápidamente lo tomó y se lo mostró a la niña. Tanto el huevo de su gallina como el que le había quitado
— ¿Ves?, ¡no son iguales!
Los hombres tigres se pusieron de pie aún con dificultad. El niño corrió hacia ellos para ayudarlos. Sujetó a uno , el que parecía más viejo . Se estremeció al sentir el suave pelaje contra su piel. Fue , un sentimiento irreconocible el que recorrió todo su cuerpo. Pero no de mala manera ,todo lo contrario . Las únicas bestias que el Coliseo permitía , vivían en las catacumbas. Siendo ridículamente feas y peligrosas. Se planteó la idea de preguntar dónde vivían ellos y como habían terminado sirviendo al duque . Quería conocer , a pesar del susto inicial, un poco más sobre su especie. Las preguntas llenaron su cabeza sin cesar . Emocionandolo
— Mío mi tu evo — decía Latte mostrándole el huevo blanco
La gallina levantó su emplumado trasero , cacareo con fuerza y una metralleta de huevos fueron disparos reventando en explosiones de pintura . Manchado cada espacio que salpicaba
— Muy bien , eso es todo ¡Fuera de mi cocina? — esta vez la voz de Conrad llenó la habitación — ¡Ahora!¡He tenido suficiente!
— ¡La cocina no es tuya!¡Deja de darme órdenes!¡Tú, no eres nada , no eres nadie!
— Sí no te vas, seré yo quien abandone esta mansión ¡Esta vez para siempre! — amenazó el tigre
— ¿!Cómo te atreves!? — Las venas de la frente de White se marcaban peligrosamente. Su cabello, sus ojos , incluso , la túnica rosada y suave . Ardía en el área de los hombros — ¡A amenazarme!
El resto de los hombres tigres retrocedieron con miedo .
El fuego cambiaba de color con rapidez. Desde azul , verde , naranja y volvía a un tono rojizo. Levantó la mano y las llamas parecían lista para salir disparadas con fuerza . Una sensación de advertencia recorrió el cuerpo de Blue y no fue en vano. Una llamarada de fuego salió disparada de la mano derecha de White directamente al cuerpo de Conrad
Fue solo un segundo , estaba allí a pocos metros del jefe de cocina y en un pestañeo se encontraba frente a él. Cubriéndolo con su delgado cuerpo. Cruzando las manos sobre su cabeza esperando el inminente calor que nunca llegó
Un campo de fuerza
— ¡Blue!
— ¡A Nené!
El grito de sus hermanas llenos de pánico hizo que abriera los ojos . Los cuales había cerrado en puro pánico. El silencio reinó en la sala
Un campo de fuerza protegía a los ayudantes de cocina de la oleada de fuego que desaparecía en segundos
White miraba estupefacta. Sus ojos azules parecían querer escapar de su rostro. Y su boca no tenía intenciones de cerrarse . La más jóven chillaba tocando con golpecitos el espacio amarillo brillante medio transparente que limitaba el paso
— Luz . Tú, ¡controlas la luz!¿¡Cómo mierda controlas la luz!? Ni siquiera yo controlo la luz ¡Por Nos!
Latte pegó el rostro al campo como si fuera un cristal haciendo caras . Mientras uno de los hombres tigres se reía con ella
Editado: 18.03.2026