Gotas de sangre manchaba flores blancas. Quedando estampadas como motas. El cuerpo de Blue Swen se retorcía y gemía ante el dolor. A sus heridas le costaban cicatrizar, un humo oscuro y apestoso supuraba de ellas.
Margaritte Dawson, se sentía atrapada. Se aferró a al Grimorio de La Vita con fuerza. Su grito, no de dolor, sino de guerra. Cargado de odio, llamó la atención de las bestias que se dirigían al cuerpo tendido de su hermano.
Una vez más sus páginas se iluminaron y las palabras salieron de su boca con furia
— ¡La Morte!¡Será tu destino, cuando tú cabeza ruede por el suelo, como la muerte misericordiosa que no debías tener!
Seguido a ello. Una cabeza rodó por el jardín. Aplastando algunas flores celestes. La bestia restante, grazno. Se retorció y se lanzó sobre la niña que aún en estado de trance comenzaba a hablar nuevamente.
— ¡La Morte! — no hubo necesidad de terminar. Una lanza salió de un agujero negro en el medio del cielo. Atravesando el corazón de la inmunda criatura
— ¡Arpías!¡Qué asco! — Una Black Dawson vestida con solo una camisa blanca y anchas. Larga hasta sus rodillas. El cabello despeinado, se tambaleaba como si estuviera borracha.
— ¡Hermana! — Margaritte se aferró a la albina con fuerza. Tomándola del brazo la llevó con lágrimas en los ojos a dónde el niño rubio yacía, costandole un mundo respirar.
•••
Diane revisó dos veces los signos vitales de Blue. Después de limpiar, desinfectar y vendar sus heridas. Se tomó un tiempo para observar al niño casi adolescente que reposaba inconsciente en la cama.
— Es idéntico a mi, ¿no crees? — el duque entró en la habitación de manera silenciosa.
— Exagerada y extremadamente similar — le respondió ella.
— ¿Crees qué?
— ¿Un golem de arcilla?¿Creí que habíamos descartado esa posiblidad?
— ¿Podría?
— Si fuera un ser no vivo, Latte lo hubiese rechazado enseguida. Su corazón funciona y sus órganos están colocados correctamente. Si fuera falso. Sería un trabajo increíble, digno de un prodigio — los ojos de la mujer se abrieron de par en par al decir lo último.
GG asintió.
— ¿Qué hay de su curación?
— Es extraordinaria. Las garras de la Arpía que lo atacó, poseían veneno. No es como la inmunidad de Black y Latte, tampoco como el caso de Grey y Margaritte que su sangre la rechaza o White, que lo absorbe como nutriente. Es .... — Diane suspiró largo y tendidos — No tengo idea .... Su cuerpo solo la está curando como una herida normal, aún así, le afecta y no debería.
— ¿Por qué?
— Porque se supone que ustedes producen el veneno más tóxico del mundo. El resto no debería de afectarles.
— Interesante — GG miró al niño y pasó la mano por el mentón. Una pequeña sonrisa se escapó de sus labios. Este juego sería mejor de lo esperado — Hablame del veneno.
— No era propio de la Arpía, alguien se los unto. Hice que mi asistente lo comprobara dos veces. Posiblemente fue quién las liberó.
El duque chasqueo la lengua. Era hora de tener una conversación con los trillizos. Desde el último mes, cosas raras estaban sucediendo en su casa, desde "el castigo de sus hijos". Parecía ser momento de encontrar a la pequeña plaga que había inundado su casa de juegos.
— Una última casa antes de irme.
— Está viva y bien. No tiene heridas excepto, algunos raspones. Lloró hasta dormirse en el cierto de Black. No quería que la vieras y yo no te dicho nada
— Por supuesto que sí. Pasaré a comprobarlo. Tengo algunas cosas pendientes que discutir con mis gamberros. Te encargó a Blue
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— Empecemos desde el principio. Cuéntenme todo con detalles.
— Su nombre es Romina. Metro setenta. Sus pechos eras así de grandes — Comenzó a decir Grey moviendo sus manos dando formas a un par de tetas grandes — Y ella me dijo, hola señor, y yo como. ¿Qué hay preciosa? Ahí mismo entramos en uno de los cuartos de limpieza.
— Grey, eso no es de lo que estoy hablando — gruñó su padre con el ceño fruncido.
— Ya decía yo. Soy tu hijo. Pero, nunca hemos tenido una conversación de padre e hijo de esta manera. Están doloroso. Siento que te interesa nada de mi — decia el pelinegro con voz dramática, gesticulando y fingiendo el llanto — ¿¡Acaso no me amas!? — dijo exagerando su dolor y golpeando la mesa donde su padre estaba sentado.
GG, encendió un puro, le dió una calada y en vez de expulsar el aire tóxico, se lo tragó de un bocado. Haciendo que el humo escapara por su nariz y sus ojos se tomarán oscuros.
— Déjate de gilipolleces idiota, ya cabreaste a papito — gritó White, golpeando a su hermano mayor en la cabeza. En vez de enojarse. Grey se hecho a reír, con una de sus estrafalarias carcajada.
— Papito. Yo te explico ¿Qué necesitas saber? — dijo White dándole un mordisco a su sándwich.
— Comienza desde el inicio ¿Qué sucedió cuando estaban en el Coliseo?
— En resumen. Ese lugar está más corrupto que el palacio real. Los esclavos entran y salen, otros simplemente desaparecen.
— Yo, yo, yo sé algo al respecto — interrumpió Grey, levantando la mano — Los exclavos muertos son abiertos y son órganos son vendidos al Mercado Negro. Los que vienen de Croanen o las mujeres hermosas con mala suerte, se les venden a Madam Letua, la dueña de una de las Casas de Prostitutas más conocidas de este lado de la Capital. El resto tienen que pelear en la arena. Intentaron vender a Black y a White mucho antes de llegar al Coliseo.
Grey miró satisfecho a su padre. Este solo asintió.
— Escuché, que el Gestor está muerto. ¿Alguna idea quién pudo haberlo hecho?
— Trenton — murmuró la albina. Quién se encontraba medio dormida en posición fetal sobre su silla. Con una almohada debajo de su cabeza.
— ¿Quién demonios es ese? preguntó White
— Un hombre muerto — dijo su padre dándole otra calada y llenando sus pulmones con la nicotina.
— Ya, ¿pero quién es? — volvió a preguntar la rubia.
Editado: 22.04.2026