— .... el Gremio Verde llevó a cabo el secuestro, creemos que solo por las propiedades de su sangre. No podemos asegurar que sabían con quién estaba tratando — la albina emitió un largo bostezo — Nos colamos y descubrimos que el niño ya no estaba dentro.
— ¡Anarquía, jefe!¡Anarquía! — interrumpió Grey el relato de su hermana.
— El mismo Sanador a cargo de investigar la sangre de Blue, fue quien lo liberó y lo puso en un barco con una mujer.
— Esos idiotas siguen intentando crear el ser "superior" — Black simplemente asintió — Debí matar a esa perra, cuando comenzó sus delirios. Ahora hay todo un grupo de gilipollas siguiendo sus pasos buscando crear un fantasma.
Black simplemente rascó su cabeza y miró a su padre con pereza.
Imaginó que su padre se refería al creador del Gremio Verde. Cuando tuviera un tiempo, pasaría para arreglar cuentas pendientes. Una bomba lo resolvería rápidamente, pensó.
— Enviaron al niño a salir del país en un barco y, que sucedió después.
— ¡Se creó el mayor problema! — gritó White — no teníamos ni jodida idea en cuál y ellos tampoco — Terminó de decir encogiéndose de hombros.
— ¿Llamaron entonces a los Parásitos?¿De quién fue la brillante idea?
— ¡De la rubia! — dijo Grey señalando a su hermana.
— ¡Oye! No fue así como sucedieron las cosas ... llevábamos un tiempo de diferencia desde que el barco había zarpado. Sabes que nuestro sistema de orientación no funciona bien en tierra. Imagínate en mar abierto.
— Por eso renunciamos a ser piratas — interrumpió la albina.
— Ese mismo día tres barcos salieron con anterioridad. Puede que controle el agua, pero ciertamente no me muevo bien a através de ella. Y Black no puede teletransportarse a diestra ni siniestra. Estábamos contratiempo. Los Parásitos de Mar nos debían un favor. Ya sabes que todos los mares que rodean Bastas, están infectados con esos hijos de puta. Solo tuvimos que un poco movernos fuera del puerto y llamarlos.
— ¿Hablaron con el Líder de Under Sea?
— No, con Yalish. Uno de los Consortes, fue a él quien le salvamos la vida la última vez, ¿recuerdas?
— Ciertamente, no
— Le dijimos que necesitábamos encontrar un barco. Nos dió algunos hombres y nos dividimos. Nos tomó horas darnos cuenta que algo extraño sucedía. White tuvo una visión — relataba Black
— Fue terrorífico papito ¡Se tragaban al niño!¡Realmente odio mis visiones! — chilló dando patadas en le suelo
— No tenemos idea como sabían que Blue compartía nuestra sangre. Pero cuando al fin encontramos el barco ....
— Había un magnífico dragón de mar mediano intentando comerse el barco. Fue un desperdicio tener que matarlo. Me dolió en el alma. Se negó a doblegarse y firmar un contrato conmigo. Hubiese sido más fácil para todos — habló Grey con lágrimas en los ojos. Sus hermanas le brindaron una mirada de odio y su padre solo tomó otra calada del puro.
— Rescatamos al niño, bla, bla, bla Regresamos aquí y ya sabes el esto ¿Puedo volver a mi habitación ya? ¡Necesito dormir!
Los ojos rojos de la chica se marcaban y parecían inyectados de sangre. Las bolsas negras bako sus ojos se hacían más profundas. Y su rostro se volvía demacrado y un tanto esquelético.
Su padre solo la miró.
— Antes necesito decir algo, mis niños. Tenemos una rata en casa — la voz amenazante y escalofriante del duque fue interrumpida por la risa de su hijo.
— Jefe no te ofendas, pero, el sótano y las celdas estan infectadas de ellas. Lo sé, porque a veces les hablo.
— ¡Por Nos! — gritó el duque — me refiero a un infiltrado, una porquería que esta causando problemas. Liberó a las Arpías y casi consigue dañer a Margaritte y a Blue.
— ¡Ah! — exclamó Grey — eso tiene más sentido.
— Ese será vuestro nuevo trabajo. Averigüen quién es, quién lo envío y desahaganse de él.
— ¿Por qué no lo haces tú? — chilló Black mostrándose cansada.
— Yo tengo que encargarme del Coliseo, el Emperador y su supuesto "castigo" .Ahora, desaparezcan.
— Por supuesto papi — chilló la rubia.
— Claro, Jefazo — dijo Grey con un saludo militar.
— Yep, lo que sea — murmuró la mayor de los trillizos antes de convertirse en una sombra negra y desaparecer.
°°°
Trenton de Morya, a sus solo veintiocho años. Poseía vistosas canas cubriendo gran parte de su azulado cabello. Tomar el trono, lidiar con su tío drogadicto, poner de su parte a los Consejeros Corruptos y los altos duques de la corte. Le resultaba más estresante y difícil de lo inicialmente planeado. Tiempo atrás, recibió disímiles advertencia de su Sanador, sobre las consecuencias de su estrés y como este terminaría pasando la cuenta.
No le quedó de otra que buscar una actividad o un hobbit para despejar su mente. Así terminó tomandole un mal gusto a un deporte prohibido e inhumano.
La cacería.
Un hombre acusado de violar a cuatro adolescente, dos mujeres casadas y su propia hermana. Se erguía de pie, con la cabeza cubierta con una bolsa hecha de paja, pintada específicamente de negro. A su lado dos personas más en las mismas condiciones. Una mujer, acusada de asesinar a sus cinco maridos y de estafar una propiedad valorada en varias corintias de oro. Con la bolsa estaba pintada de un blanco vistoso y pulcro. Por último con una bolsa gris, uno de los líderes actuales del Culto de Picas.
Un hombre de unos cincuenta años, al lado de Trenton dió con su voz grave la orden de iniciar. Las tres presas se lanzaron a correr porque literalmente sus vidas dependían de la puntería de Trenton con el arco.
Así como la destreza de estos criminales para huir de los perros de caza imperiales. Aquella tarde había despejado si agenda a propósito para ocupar su tiempo en su juego y no pensar en la verdadera causa de sus nuevas canas.
GG Dawson, duque de Vorshe. Un hombre que bien podría aparentar su edad o menos. Sin embargo pasaba de los cuarenta, supuestamente. Una víbora viperina y maliciosa. A diferencia de los otros duques que confabulaban en su contra. Decía directamente sus planes. Y entre ellos se encontraban, eliminar sus posibilidades de subir al trono. Lamentablemente, el bastardo estaba en su derecho. El primer Emperador poseía una característica genética que a pesar de no haberla pasado a ninguno de sus herederos. Decidió que sería buena idea escribir una ley en piedra para garantizar que su genética no se perdiera del todo. Una que ningún Emperador posterior a él, pudiera eliminar. Haciendo dormir con un ojo bien abierto los futuros Emperadores.
Editado: 22.04.2026