Jack frunció el ceño, siempre lo habían tratado como un idiota fracasado pero nunca se habían metido con su apariencia o peso.
—¿Que parezco un cerdo? Entonces usted parece un maldito charco de lodo. —protestó Jack.
El viajero tomó su espada con rapidez, apuntó el cuello de Jack mientras lo fulminaba con la mirada.
—Perdón, no escuché… ¿Me lo podrías repetir, cabrón?—la voz del viajero salió como un gruñido.
—Nada… no dije nada —tartamudeó Jack levantando las manos en señal de rendición y bajando levemente la cabeza.
«¡Mierda! Eso me pasa por defenderme… ahora ¿me voy a morir?» pensó mientras sus manos temblaban, su corazón latía con fuerza sudando frío.
El viajero puso los ojos en blanco antes de guardar su espada; se levantó sacudiendo su ropa, cuando terminó estaba a punto de irse cuando escuchó a Jack de nuevo.
—P-perdón. —balbuceo aún sin atreverse a levantar la vista.
El viajero se voltea con brusquedad sin embargo su mirada se suaviza al ver a Jack tan vulnerable pero rápidamente mira a otro lado para ocultarlo.
—Mierda… no te disculpes. —bufó con molestia sin embargo le extiende su mano a Jack para ayudarlo a levantarse— Ya levántate, te ves patético.
Al escuchar sus palabras Jack se calma un poco, toma la mano del viajero y se levanta del suelo, pero sus piernas temblaban un poco por el susto que le dió, el viajero soltó a Jack.
—¿Qué haces por aquí? —preguntó el viajero mientras se limpiaba la mano con la que había ayudado a Jack a levantarse.
—Estoy saliendo de mi pueblo para… —baja lentamente la voz— convertirme en alguien fuerte, para obtener reconocimientos por ello…
Jack mira a su alrededor, ni siquiera sabía a dónde iba o qué era lo que haría para cumplir con las metas imposibles que él mismo se propuso.
—Además estoy sólo… no creo sobrevivir en el bosque. —dijo Jack apretando los puños por la impotencia que sentía.
El viajero miró a Jack con cierto desconcierto en su mirada, no todos los días podía encontrar a alguien con esas metas que parecen casi imposibles. La mirada del viajero brilló antes de acercarse a él con una expresión indescifrable.
—¿Tienes dinero? —preguntó el viajero con seriedad.
—S-Solo tengo 9 monedas de cobre. —respondió Jack sin saber que tramaba ese viajero.
El viajero sonrió con malicia
—Mira pendejito, para que ya dejes de dar lastima —pone una mano en el zurrón de Jack— yo me quedaré con esas 9 monedas de cobre y a cambio… te ayudaré a cumplir esas metas.
Jack sintió un escalofrío que recorrió su espalda, sentía que no debería de confiar en aquel viajero; sin embargo en el fondo sabía que sería la primera y última persona que le ofrecería ayuda.
—Está bien. —respondió Jack resignado, sin mirarlo a los ojos.
El viajero suelta el Zurrón de Jack. Jack soltó un suspiro antes de sacar sus últimas 9 monedas y entregarlas al viajero.
—Por cierto, ¿Cómo se llama? —preguntó Jack entregando las monedas.
—Soy Kael, pero me llaman ‘Kae’ —respondió el viajero tomando las monedas.
—Kae… yo me llamo Jack
Kael levanta la cabeza para mirar a Jack.
—Y eso a mi que vergas me importa, ni te pregunté.
Jack no se atrevía a responderle, Kae miró a Jack aburrido.
—Bien, si te voy a ayudar pondré algunas reglas. —dijo Kae mientras empezó a caminar fuera del sendero.
Jack se confundió pero aún así caminó detrás de Kae.
—Bien, ¿cuáles son tus reglas?
—No molestarme, no ser un marica, no hablarme de ‘Usted’, no estoy tan viejo —se detuvo por un momento, apretó los puños mientras seguía caminando sin darse cuenta que Jack se estaba atrazando— no burlarte de mi piel, no ser un pendejo… pero ya lo eres así que no cuenta.
Jack aceleró el paso para alcanzar a Kael, él lo notó y se detuvo para esperar a Jack.
—¿A dónde nos dirigimos?— preguntó Jack mientras llegaba donde estaba Kae.
—Vamos con una amiga mía, tomaré algunas cosas y… le cobraré un favor— respondió Kael mientras comenzaba a caminar a un lado de Jack.
Mientras caminaban, Jack sacó de su Zurrón una manzana y se la entregó a Kae; Kae tomó la manzana antes de volver a mirar a Jack.
—¿Por qué estás así? —preguntó Kae mientras picoteaba el estómago de Jack con el dedo índice, con una curiosidad que parecía casi inocente— nunca había conocido a alguien como tú.
—Es porque como mucho… —Murmuró derrotado por aquella pregunta aparentemente inocente de Kae.
Kae asintió con la cabeza, comenzó a comer su manzana mientras que Jack lo miraba de reojo preguntándose de dónde habría llegado Kae, pues nunca había visto a alguien cómo él.