No dejamos de correr hasta estar lejos.
Nadie hablaba.
Solo se escuchaban nuestras respiraciones agitadas y los pasos desordenados sobre la calle. Sentía el corazón golpeando fuerte en el pecho, como si quisiera salirse.
—Tenemos que ir a algún lugar —dijo Luis, mirando hacia atrás como si alguien nos estuviera siguiendo.
—A mi casa —respondió Jared—. Está cerca.
Nadie discutió.
Caminamos más rápido, casi en silencio. Algo ya no estaba bien. No era solo lo que habíamos visto… era la sensación de que algo nos había seguido desde esa cancha.
Cuando llegamos a la casa de Jared, todo parecía normal.
Demasiado normal.
Su mamá no estaba. No había ruido. No había nadie.
Entramos.
—Siéntense —dijo él, como si nada hubiera pasado—. Tranquilos.
Pero nadie estaba tranquilo.
Marcos no dejaba de moverse. Diego caminaba de un lado a otro. Luis miraba su teléfono sin realmente ver nada.
Yo solo pensaba en la foto.
En esa figura saltando el muro.
En la máscara.
—Voy al baño —dije.
Jared asintió.
El pasillo era estrecho. Las luces eran débiles. Cada paso se sentía más pesado que el anterior.
Entré al baño y cerré la puerta.
Por un momento, todo quedó en silencio.
Me miré en el espejo.
Todavía tenía la misma cara… pero no me sentía igual.
Bajé la mirada.
Y fue ahí cuando lo vi.
La cortina de la ducha estaba ligeramente movida, .
Como si alguien la hubiera tocado hace poco,
Tragué saliva.
—No seas tonto… —murmuré.
Aun así, me acerqué.
Lentamente.
Muy lentamente.
Extendí la mano… y corrí la cortina.
Y entonces…
la vi.
La máscara.
Blanca.
Con una expresión vacía.
Exactamente igual a la de la foto.
Sentí que el aire desaparecía.
Retrocedí de golpe.
No podía ser coincidencia.
No podía.
Esa máscara…
estaba en la casa de Jared.
Mi mente empezó a correr más rápido que mi cuerpo.
La foto.
El hombre.
La figura escapando.
Jared llegando tarde.
Y ahora esto.
Algo no encajaba.
O tal vez…
todo encajaba demasiado bien.
Salí del baño intentando actuar normal.
Pero por dentro ya lo sabía.
Desde ese momento…
Jared dejó de ser solo mi amigo.
Y se convirtió en mi principal sospechoso.
Aunque todavía había algo peor.
Si él no era el Rey Demonio…
entonces significaba que alguien más…
estaba mucho más cerca de lo que pensábamos.