Pensé que todo había terminado.
Pero no fue así.
Han pasado días.
O tal vez semanas.
Ya ni siquiera estoy seguro.
Desde esa noche, no hemos vuelto a hablar como antes. El grupo… dejó de existir.
Diego desapareció.
Jared también.
Nadie sabe dónde están.
O al menos… eso dicen.
La policía vino. Hicieron preguntas. Revisaron la cancha.
Pero no encontraron nada.
Ni cuerpo.
Ni sangre.
Nada.
Como si nunca hubiera pasado.
Como si todo hubiera sido una mentira.
Excepto por una cosa.
La foto.
La sigo teniendo.
La he visto tantas veces que ya me sé cada detalle.
Pero hoy…
noté algo diferente.
Algo que no estaba antes.
O tal vez… siempre estuvo ahí.
Volví a hacer zoom.
Al fondo.
Donde estaba la figura con máscara.
Pero esta vez…
no había una.
Habían dos.
Sentí que el aire se me iba.
Porque una de ellas…
no estaba en la cancha.
Estaba más cerca.
Mucho más cerca.
Justo detrás de nosotros.
Detrás de mí.
Levanté la mirada lentamente.
Mi cuarto estaba en silencio.
Pero ya no se sentía vacío.
Tragué saliva.
Y sin querer…
miré hacia el espejo.
Y ahí entendí todo.
Porque por un segundo…
no vi solo mi reflejo.
Vi la máscara.
Justo detrás de mí.
Y entonces comprendí algo que nunca quise aceptar.
El Rey Demonio…
nunca se fue.
CONTINUARA...