El Ultimo Film

EL ULTIMO FILM

EL ULTIMO FILM

Miguel toma un sobre del asiento de su auto, respira profundo y suspira. Luego saca unas fotos del sobre y se queda mirándolas. Cierra los ojos por un momento y se dirige a la casa.

Entra sin hacer ruido, va a la cocina y se toma un vaso de agua. Permaneció allí por unos minutos y luego subió por unas hermosas gradas de madera hacia la habitación donde estaba su esposa.

Lucrecia, asombrada de ver a su esposo, le pregunta:

—¿Qué pasó, Miguel? ¿Qué haces aquí?

Miguel le tira el sobre en la cama y se sienta en ella, muy afligido. Lucrecia toma el sobre, mira las fotografías y comenta:

—Es Ángel. Me lo encontré cuando salí del apartamento de Rocío y me invitó a cenar. No veo nada de malo en esas fotos.

Miguel la mira con rabia y exclama:

—¡Mira la fecha! Ese día llegaste a las once de la noche.

Lucrecia lo toma de la mano y lo anima:

—Se nos pasó el tiempo hablando. Perdona si no te lo dije. Llevamos veinte años de casados y nunca te he fallado.

Miguel toma las fotografías y exclama:

—¡Eso espero! Iré a trabajar.

—Pregúntale a Ángel y verás que te dice lo mismo —grita Lucrecia, mientras se levanta de la cama para observar a Miguel alejarse del lugar.

Toma su celular y hace una llamada.

—¿Qué quieres, Lucrecia?

—Ángel, Miguel tiene unas fotos de aquella noche en el restaurante. Le dije que todo fue una casualidad, que te encontré al salir del apartamento de Rocío.

—Mira, Lucrecia, ya no quiero seguir con esa relación. ¡No me busques!

—¿Crees que puedes tenerme cuando quieras y luego dejarme? Puedo decirle la verdad a Miguel y acabar con tu carrera.

—Lucrecia, no me busques.

Lucrecia cerró los ojos de tanta rabia que tenía.

—¡Maldito! —exclamó—. Me colgó.

Fue a la cocina por un vaso de agua y se sentó a pensar.

"Ángel, si supieras cuánto te amo..."

Luego empezó a llorar.

Mientras Lucrecia lloraba, Miguel se le acerca a Ángel y le reclama:

—¿Qué es esto?

—¿Qué te pasa, Miguel? ¿Por qué me tiras este sobre? —contesta Ángel, disimulando muy bien.

Miguel, lleno de enojo, exclama:

—Saca lo que hay adentro y dime qué pasa.

Ángel saca las fotos y comenta:

—Malditos paparazzi. Esto no es nada, Miguel. Sabes que me llevo bien con Lucrecia y fuimos a cenar.

—Una cena que duró hasta las once de la noche —reclama Miguel.

Ángel, con mucha tranquilidad, responde:

—Hermano, ¿crees que me voy a meter con la esposa del director de la novela?

—Espero que me digas la verdad. ¡Vete para tu casa! Hoy no grabamos —ordena Miguel mientras arregla unos papeles.

—¿Pero por qué? ¿No grabamos hoy? —pregunta Ángel, colocándose la chaqueta.

—Lucrecia no se siente bien, así que vete a tu casa —comenta Miguel.

Ángel, camino a su casa, llama a Lucrecia.

—Ángel, ¿qué pasó, mi amor?

—Lucrecia, quiero terminar con esto. Ya no volveré a verte.

—Ángel, solo dame tiempo y me divorcio de Miguel.

—Lo siento, Lucrecia, pero esta relación llegó a su final.

Y terminó la llamada.

Lucrecia se sentía utilizada. Se llenó de resentimiento y pensó:

"Maldito, te voy a destruir."

En la noche, Lucrecia y Miguel no cruzaron palabra alguna. Fue una noche larga y en silencio.

Al día siguiente, Miguel espera a Lucrecia en su auto y, al llegar ella, le abre la puerta con la misma frialdad de la noche anterior.

Al llegar al set de grabación, Lucrecia miró con tanto recelo a Ángel, y este solo evitó su mirada.

La grabación estaba a punto de comenzar. Todos ya estaban preparados.

Miguel dijo:

—¡Acción!

—¡Señora, no me mate! Yo no violé a su hija —decía un hombre tirado en el piso.

—Maldito. No solo la violaste, sino que la mataste —dice una señora, y luego empieza a llorar.

El hombre le suplica:

—¡No fui yo! Fueron mis amigos. ¡No me mate!

La señora le apunta con el arma y exclama:

—¡A cada uno de tus amigos los voy a matar!

Dicho esto, le disparó tres veces en el pecho. La sangre salpicó por todos lados.

Todos gritaban:

—¡Lo mató! ¡Lo mató!

Ahí estaba Ángel, dando su último aliento.

Lucrecia lloraba con tanto dolor y gritaba:

—¡No, Ángel! Lo siento. ¡No fue mi culpa!

Miguel le tomaba el pulso, pero ya era demasiado tarde.

¿Quién fue capaz de hacerle esa jugada a la vida?
¿Los celos de Miguel o el resentimiento de Lucrecia?

Los paramédicos llevaron a Lucrecia a su casa. Ella pidió que la dejaran sola para llorar la muerte de Ángel, mientras en el set de grabación la policía trataba de averiguar quién colocó balas de verdad en el arma de fuego.

Todos eran sospechosos.

Al caer la noche, Miguel llega a la casa, aún con sangre en su ropa. Entra al cuarto donde todavía lloraba Lucrecia. Se le acerca, le da un beso y la consuela.

Lucrecia, aún en shock, no dice ni una palabra.

Luego de un momento, Miguel se levanta, le tira unas fotos a Lucrecia y exclama:

—¿Crees que esas eran las únicas fotos? Ahí estás entrando a un motel con Ángel.

Lucrecia rompe las fotos y grita:

—¡Maldito! ¿Por qué? Me hiciste matar a Ángel. No sabes cuánto lo amo.

Miguel saca un revólver de un armario y exclama:

—Podrán amarse en el más allá… pero en este mundo no.

Y le dispara tres veces en el pecho.

Lucrecia levanta la mano intentando evitar su muerte.

Miguel le da un beso en la boca, se sienta en un rincón de la habitación y espera a que llegue la policía.

FIN




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