La tarde era tranquila en el restaurante ubicado frente a la universidad. El lugar estaba lleno de estudiantes que conversaban animadamente mientras almorzaban. El aroma de la comida recién preparada llenaba el ambiente.
La puerta del restaurante se abrió lentamente.
Entró una joven de cabello oscuro llamada Irene. Llevaba una mochila al hombro y observó todo el lugar buscando una mesa libre.
Miró una.
Ocupada.
Miró otra.
También ocupada.
Suspiró.
—No puede ser...
Entonces vio a un muchacho sentado solo en una mesa para dos.
Respiró hondo y caminó hasta él.
Irene: Hola, ¿me puedo sentar acá? Es que no hay asiento libre.
El muchacho levantó la vista de su menú.
Chat: Claro, no hay problema.
Irene: Gracias.
Irene tomó asiento.
Los dos permanecieron en silencio durante varios segundos.
El ambiente era un poco incómodo.
Finalmente, Chat decidió hablar.
Chat: ¿Vienes mucho aquí?
Irene: Pues... de vez en cuando.
Sin responder nada más, Irene levantó la mano.
Un mesero se acercó.
Mesero: Buenas tardes. ¿Qué desean ordenar?
Cada uno pidió su comida.
Mientras el mesero se alejaba, el silencio regresó.
Irene observaba por la ventana.
Chat miraba el menú aunque ya había pedido.
Después de unos minutos, Irene decidió cambiar de tema.
Irene: ¿A qué universidad vas?
Chat: A la Universidad Central.
Irene sonrió un poco.
Irene: Yo voy a la misma universidad.
Chat: ¿En serio?
Irene: Sí.
Chat: ¿Qué carrera estudias?
Irene: Derecho. Quiero ser abogada.
Chat: Qué bien. Debe ser una carrera difícil.
Irene solo asintió.
El silencio volvió.
Chat notó que ella parecía una persona reservada.
Intentó que no se sintiera incómoda.
Chat: Tranquila, no importa si no quieres hablar mucho.
Irene levantó ligeramente la mirada.
Irene: Gracias.
En ese momento llegó la comida.
Ambos comenzaron a comer.
Mientras almorzaban intercambiaron algunas conversaciones sencillas sobre la universidad, las materias y los profesores.
Cuando terminaron, Irene tomó su mochila.
Irene: Bueno... ya terminé.
Chat: Fue un gusto conocerte.
Irene: Igualmente.
Irene salió del restaurante.
Chat la siguió con la mirada.
Al salir vio un elegante automóvil negro estacionado frente al restaurante.
Un chofer abrió la puerta.
Chofer: Señorita Irene.
Irene: Gracias.
Subió al automóvil.
El vehículo se alejó lentamente.
Chat: Vaya...