A la mañana siguiente Amelia caminaba por uno de los pasillos.
Llevaba varios libros entre los brazos.
Al doblar una esquina se encontró de frente con Chat.
Amelia: ¡Hola, Ch...!
Tropezó.
Los libros salieron volando.
Amelia cayó encima de Chat.
Los dos quedaron en el suelo.
Sus rostros quedaron muy cerca.
Los dos se pusieron completamente rojos.
Amelia: ¡Perdón!
Chat: No pasa nada.
Los dos comenzaron a reír.