La alarma había sonado a las cinco y media de la mañana, aunque Adryell apenas recordaba haberla apagado. Había pasado gran parte de la noche viendo una serie que prometió abandonar tres capítulos atrás y ahora caminaba hacia el instituto arrastrando los pies, con un café frío en una mano y unas ojeras que parecían formar parte del uniforme.
Cuando llegó, el edificio permanecía prácticamente vacío. Algunos profesores cruzaban los pasillos con carpetas bajo el brazo y el personal de limpieza terminaba de acomodar las aulas, pero fuera de eso reinaba una tranquilidad poco habitual.
Perfecto.
Si tenía suerte, podría dormir una hora antes de clases.
Con esa idea en mente, subió las escaleras y empujó la puerta del salón. Sin embargo, apenas cruzó el umbral, se detuvo.
Había alguien más.
Junto a la ventana, un chico escribía algo en un cuaderno sin prestar atención al resto del mundo. La luz de la mañana caía sobre su escritorio y se reflejaba en las hojas abiertas frente a él.
Adryell parpadeó varias veces antes de entrar por completo.
—¿Quién viene al colegio tan temprano voluntariamente? —preguntó mientras se quitaba la mochila de un hombro y la dejaba caer sobre una mesa con un golpe sordo.
El chico levantó la vista. Primero lo observó a él, luego la mochila y finalmente el reloj que colgaba sobre la pizarra.
—Yo podría preguntarte lo mismo —respondió cerrando el cuaderno con calma.
—No cuenta. Yo vine a dormir —replicó Adryell mientras avanzaba hacia una de las últimas filas y apoyaba la frente contra la carpeta como si estuviera a punto de desmayarse.
Por primera vez, algo parecido a la confusión cruzó el rostro del desconocido.
—¿Viniste una hora antes solo para dormir?
—Claro. ¿Para qué más sirve llegar temprano?
El silencio duró unos segundos.
—No creo que dormir en clase sea una razón válida.
—Y yo no creo que hacer tarea a las seis de la mañana sea saludable.
El chico volvió a bajar la mirada hacia su cuaderno.
—Son las seis y cuarenta y dos.
—Peor todavía.
Esta vez juraría haber visto una pequeña curva aparecer en la comisura de sus labios.
Pequeñísima.
Tan breve que incluso llegó a preguntarse si la había imaginado.
Sin embargo, algo le dijo que no.
Y aunque todavía no lo sabía, aquella mañana cambiaría muchas más cosas que su falta de sueño.
Holi, hace tiempo no publico un capitulo nuevo jeje, me esforzaré en traerles más caps yeiiii.
Editado: 31.08.2026