El último recital

La despedida

              Se bañó y se cambió apresuradamente antes que Danny llegara de su ejercicio mañanero, así podrían hablar durante el desayuno. Eran pasadas las ocho treinta cuando se dió cuenta que él no había regresado. Se quedó largo rato tratando de decidir que hacer. Revisó el celular para ver si él le había mandado un mensaje que pasara por alto...nada. Desayunó sola y decidió que hablarían en la oficina. Subió a cambiarse. Al rato apareció Charles en el umbral de la puerta para anunciarle que el jefe tuvo que salir de viaje durante la madrugada pero que dejó instrucciones a Mike.

               Iba sumida en oscuros pensamientos, como si una nube negra la persiguiera. Tenía todas las palabras abarrotadas listas para salir pero no tenía con quien descargarlas. Unas lágrimas de rabia amenazaban a salir sin su consentimiento pero no le daría el gusto. Ella era más fuerte y se lo demostraría. Él no sabría jamás del dolor de su corazón.

                  Al llegar a la oficina pasó media mañana con Mike tratando de atender lo urgente y derivar al resto de la semana aquello que requería la atención de Danny. Estaba muy callada y trató de trabajar lo más eficiente posible. Mike la observaba en silencio. Sabía que algo había pasado pero no que. Se había sorprendido como todos por el anuncio de su compromiso con esta muchacha tan especial y ahora la veía apagada, letárgica. "Maldición, Danny. Te pedí que no te metieras con ella", dijo en su mente. Él había dejado instrucciones precisas:

—Daira, tengo programada para esta fecha la firma de una documentación que quiero leas...—empezó diciéndole. "¿Por qué se fue sin resolver esto antes?" mascullaba en silencio.

            Ella lo miró sorprendida, no entendía a que se refería Mike. Hasta donde ella sabía Danny era el único autorizado a firmar todo el papelerío de la empresa. Luego, se le hizo la luz..."me va a hacer firmar la renuncia", pensó.
—De todas maneras iba a renunciar...—empezó diciendo, resignada..

—Creo que no es lo que piensas, Daira. Te los traeré ahora mismo. Espera en la oficina de Danny, por favor —le dijo mientras se retiraba.

           Al rato volvió con una carpeta con papeles ya firmados por Danny.

—Te dejaré un rato mientras atiendo otros pendientes, lee bien y a conciencia antes de firmar, te lo digo como abogado y no como amigo —le dijo y salió haciendole un guiño.

          Daira suspiró y se puso a leer. Al rato, las lágrimas comenzaron a salir silenciosamente, sin pedir permiso. Era un contrato con unas cláusulas que le parecieron peores que las firmadas para no divulgar que trabajaba con Danny West. Primeramente, se comprometía a pagarle dos millones de dólares a cambio de casarse con él, según establecía una cláusula anterior impuesta por su padre en el testamento. Luego debía continuar cumpliendo con las mismas labores de siempre, aunque podía solicitar un aumento en sus ingresos cuantas veces quisiera, no podría divulgar nada de su vida privada ni interferir en las decisiones de la familia y tampoco realizar ninguna acción que dañara la imagen pública de Danny. En la última hoja estaba el acta matrimonial con los datos de ambos. Él dejó todo firmado y con el acto de su firma en el espacio en blanco estarían oficialmente casados. 

             Se quedó con la mirada vacía. Un gran pesar se cernía en su alma. No se había percatado que abajo de todo había un sobre. Lo sacó y vio que era un cheque por la suma "acordada": dos millones de dólares...

                 Se levantó en silencio, tomó su cartera y se dirigió hacia el ascensor, en silencio, sin mirar a nadie.

               Cuando Mike terminó los pendientes, volvió a la oficina. No podía tardar tanto en firmar, se dijo a sí mismo. Entró y encontró el cheque roto y los papeles sin firmar. Él sabía que esa muchacha era diferente a las demás, se lo había advertido y no escuchó. "Danny, Danny, ahora la hemos perdido para siempre"...
 




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