El último recital

La salida

          Ese sábado decidió pasar la tarde en la mansión. Al mediodía terminaban sus ocupaciones y estaba libre. Aprovechó para acomodar el resto de sus cosas y los artículos nuevos que había comprado. Era todo hermoso y de muy buena calidad. No había dudas que Mike tenía un gusto muy refinado. Eligió un cajón para guardar su ropa inteiror. Eran de ensueño, todo de encajes y transparencias...pensó que nunca nadie vería lo que llevaba bajo la ropa.

          Por la noche decidió que iría a visitar y a ayudar a Richard en el bar. No lo había visto en semanas y quería contarle todo. Preparó una muda para quedarse a dormir allí cuando cerraran y así aprovechaban el tiempo que les quedaba para actualizarse con el chisme. Se puso las mejores ropas que tenía, un jean oscuro que no había usado desde que empezó a trabajar debido a que solo vestía ropa ejecutiva para cumplir con sus obligaciones tanto en la oficina como en la casa, atendiendo a las demandas de Danny. A veces traían pendientes a la casa y continuaban trabajando un par de horas despues de la cena en el despacho que antes había sido de su padre. Era muy poco el lapso que tenía para mirarlo a la cara o para hablar de cosas personales, él jamás se lo permitía, era como un muro construido alrededor de ellos para evitar acercarse. "Es lo mejor, no quiero descontrolarme", pensó para sí misma.

          Se puso un poquín de maquillaje y se soltó el cabello que siempre llevaba recogido. Se puso un par de botas con un poco de taco y una blusa con unos adornos en el cuello y mangas, era de un verde intenso que resaltaba el de sus ojos opacando el gris. Era una noche de "chicas" y pensaba disfrutarla. Salió con su mochila cargada con una muda de ropa y abrigo por si cambiaba el tiempo hasta el domingo cuando regresara.
          Estaba a punto de abrir la puerta de entrada cuando una voz la hizo voltearse.

—¿Adónde vas? —se encontró con un Danny ceñudo.

—Sseñor, estoy en mi día libre. Volveré mañana —le dijo ella sin repara en lo molesto que él estaba.

—Ya lo sé. Sólo pregunté adonde vas.

—Voy a visitar a un amigo y paasaré la noche ahí —le dijo ella ahora molesta por la expresión adusta de él. Ya no eran sus horas como jefe, ¿podría cambiar ese rictus amargo que tenía en todo momento?, ¿es que acaso no se relajaba nunca?.

—¿Quién es tu amigo? —le preguntó con tono hosco.

—Perdón, señor, pero creo que mi vida privada no le incumbe. Leí el contrato y me lo sé de memoria. No hay ninguna cláusula en la que que se especifique lo que puedo o no hacer en mi tiempo libre, mientras conserve la "conducta adecuada" —le dijo secamente, dándose vuelta y saliendo...estaba temblando. Ese hombre siempre la dejaba así con su presencia.
          Danny se quedó paralizado unos segundos. La miró cuando salió y cerró la puerta en su propia cara. Quedó sorprendido por la actitud guerrera de ella. Nunca imaginó que esta mujer toda seria, que se vestía siempre oscuro y aburrido se iba a rebelar de tal manera. Tenía que ser muy importante para ella. Ese tal amigo tenía que ser muy importante como para que valga aquel desplante. Tomó el celular e hizo una llamada.
—Mike, necesito que averigues todo sobre Daira.

—Pero lo sabes todo, tienes el archivo en tu correo electrónico por si no lo encuentras en papel.

—Si, pero necesito saber todo acerca de su vida privada. Con quien duerme, con quien ríe, que hace cuando no esta en el trabajo.

—Sabemos lo que dice, es hija única, solo tiene a su madre y ningún otro familiar. Viene de Bajo Fondo y se abrió paso en la vida a puro pulmón y logró lo que logró gracias ante todo a su aguda inteligencia y esfuerzo.

          Al otro lado de la línea solo había silencio.

—Pero quiero, necesito saber más —finalmente expresó Danny.

—¿Algo más?¿algo más como que? Ella es como la vemos. No hay letra chica. Tímida, voluntariosa, hermosa. ¿Sabías que nunca tuvo novio? Bueno, me comentó al pasar que tuvo un noviecito de secundaria que no pasó a mayores. Con esto solo nos queda deducir, y soy muy bueno en esto, que estamos ante la presencia de la últiva virgen de la ciudad...que digo...del mundo!!! —y lanzó una risotada.
—Eso no puede ser verdad, Mike. No existen esas mujeres, al menos nunca me encontré con una.

—En verdad te digo...creo que conseguimos un especímen raro ¿eh? —dijo Mike riendo.

—Bueno, déjate de idioteces y consigue más infomración sobre ella. Dijo que iba a pasar la noche con un amigo y regresa mañana. Quiero saber todo, quien es el amigo y donde pasan las noches. Tienes hasta el lunes.—y colgó dejando a Mike con la palabra en la boca.

          Danny quedó pensativo luego de la salida de Daira. Subió las escaleras corriendo y se cambió la ropa. Se puso unos jeans azules y una camiseta de algodón, una chaqueta liviana, gafas y una gorra que encontró de su equipo favorito. Se sentía aturdido despues de una semana agotadora, necesitaba despejar su mente. Tomó las llaves del Audi y salió. Hace mucho que no conducía, siempre se manejaba con choferes. Sacó el auto y deambuló por las calles de Ciudad de Pozos como si no las conociera. Se adentró más al norte, hacia donde iniciaba Bajo Fondo, un lugar prácticamente prohibido para personas como él. Estudiaba las calles poco iluminadas, habían cambiado muy poco desde que él las recorriera a diario para ir a tocar en algún bar o pub de la zona. A los dieciocho se sentía libre yendo ahí, quería volver a la adrenalina de esa juventud que duró poco. Quería volver a sentir algo de esa emoción de la juventud, libre, sin ataduras.




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