El último recital

Las Cañas

       Pasaron otros dos meses antes que se vieran los avances en "Las cañas". Con mucho esfuerzo y dedicación, finalmente lograron un buen afluente de renovada clientela. Daira empezó a meterse más en las redes sociales promocionando el bar y llamando a todos aquellos que quisieran presentarse a cambio de propaganda y tragos gratis. Artistas nacientes se hicieron eco entre ellos para acudir por las noches al bar que empezó tambien a recibir a personajes de mayor categoría. Ya no solo se veían borrachos y vagabundos que merodeaban por la zona de Bajo Fondo, se empezaron a ver a personas de clase media que acudían por la invitación de los mismos artistas quienes llegaban en grandes grupos y cada vez con más instrumentos.

         Con los ahorros de toda la vida, Daira compró un mejor equipo de sonido de segunda mano pero que sonaba mejor que los aparatos viejos que acompañaban al bar desde sus inicios. Adquirió un par más de micrófonos en la casa de empeño del barrio y gracias al novedoso internet, empezó a bajar algunas pistas conocidas para karaoke. Una noche en la que el letargo se hizo presente entre los clientes, nadie quería iniciar la noche de canto, dijo Richard por el altavoz:
—Y ahora señoras y señores, como bienvenida a nuestra estimada clientela, va a dar inicio a la noche de canto alguien que sube por primera vez al escenario de "Las cañas" Con uds..¡Daira Carson! —prácticamente gritando y aplaudiendo.

         Las luces se dirigieron a una sorprendida Daira que estaba en un rincón haciendo números. De repente se vio arrastrada involuntariamente por las personas allí presentes en una marea de brazos. Nunca había cantado en público. Su piel se puso como papel y sentía las piernas como gelatina. Levantó un dedo amenazador a Richard por su ocurrencia y éste, sonriente apretó el click que daba inicio a la pista. Tremula al principio, fue soltándose porque le encantaba esa canción y siempre soñó con cantarla, aunque era demasiado tímida para demostrarlo en público.

          Al ver las caras para animarla a seguir, se sintió con más confianza hasta que logró soltar todo el caudal de voz que tenía. Al finalizar, un torrente de aplausos se hizo presente y aunque gritaban todos al únisono: ¡otra, otra!, se limitó a presentar a la banda invitada esa noche y se bajó, con la cara roja de verguenza pero el corazón lleno de un nuevo estado de bienestar. "Con que eso sentía una estella cuando estaba sobre el escenario"...y en ese momento una sombra pasó por su alma. Recordó a ese astro que tanto había iluminado su vida y que ahora parecía un agujero negro en medio de la noche de canto. "Danny, ¿donde estas?" se preguntó con tristeza..."Si tan solo..."pero no había el tan solo...La realidad le cayó como un baldazo de agua fría que empañó la noche que prometía en un principio ser la más memorable de todas...
 




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