El Último Sagrado

Capítulo 3: fortuna oculta

Julián seguía muy grave en el hospital. Allí solo se encontraban Patricia, José —el empleado de toda la vida— y Constancio.

Cuando le comunicaron que a su padre le quedaba poca vida, ella entró en la habitación. Julián estaba rodeado de cables y apenas podía articular palabra.

Patricia se acercó a la cama llorando amargamente para que los demás la vieran, pero en realidad, su mente trabajaba a toda prisa:

—¿Qué guardas con tanto celo? —se preguntaba mientras fingía un sollozo—. ¿Por qué te desmayaste con el ordenador abierto? Hay algo que se me escapa, y voy a averiguar qué es.

En ese momento entraron José y Constancio muy preocupados por el estado de salud de su jefe. Cuando llegaron, a la cama vieron a Patricia muy afectada.

Tras unos minutos de silencio José le dijo a Patricia;

-Porque no salimos fuera tendría que hablar contigo, algunos temas de tu padre-

Ella ya sospechaba algo de inmediato le dijo;

-vamos a dar una vuelta por aquí cerca y hablamos más tranquilamente- porque no quería que Constancio se enterase de lo que hablaban.

Una vez fuera del hospital Patricia no aguantan más y le preguntó directamente:

- ¿Qué sabes de mi padre que nosotros no sabemos?- José algo impactado por la pregunta respondió;

-Se algo que podría cambiarlo todo en el caso de tu padre se muera-

Ella que ya estaba desesperada por saberlo le dijo:

-Dímelo de una vez a mí padre, quizás le queden horas o días, sea lo que sea lo quiero saber para ponerle remedio si se puede-.

José que ya no aguantan más con el secreto que llevaba guardando casi toda la vida le dijo ;

Tu padre tiene otro hijo, Patricia —soltó al fin—. Se llama Óscar. Y Julián ha dejado escrito que él será quien herede la mayor parte de la fortuna.

El silencio duró unos minutos. Patricia sintió que el suelo se abría bajo sus pies.Tras esos minutos de sorpresa le dijo:

-esto no puede salir de aquí, me tienes que ayudar a encontrarlo- Ella estaba buscando algún cómplice. José sorprendido por lo que le dijo respondió:

-yo no sé nada más de él solo que se llama Óscar, no se ni donde vive ni nada- Patricia ya un poco cabreada le dijo: -me tienes que ayudar porque no estoy dispuesta a que se quede con todo, me da igual si mi padre le deja todo, estoy dispuesta a lo que sea- cuando José escuchó esto lo que la dijo a Patricia:

-no voy a participar de algo que luego me pueda arrepentir- Cuando ya estaban a punto de volver al hospital, apareció Constancio:

-señora patricia no le dije una cosa que vi en el ordenador de su padre, cuando entre estaba abierto y había una imagen de un hombre casi idéntico a tu padre- Patricia algo sorprendida porque pensaba que nadie más lo sabía le respondió:

- no sé de qué me hablas y espero que lo que me acaba de decir mos se lo digas a nadie más, porque eso es mentira- Constancio algo sorprendido no quiso decir nada más porque tampoco lo tenía seguro si ese hombre se parecía a su jefe.

O quizás prefirió callarse por no perder sus puestos de trabajo. Constancio era un hombre con muchos problemas familiares y económicos. Y cómo conocía a la hija de sus jefes que le daba igual la situación de sus empleados no dudaría en ponerle en la calle, si seguía hablando.

Y ahí terminó la conversación ella se fue a la habitación de su padre.

Cuando Patricia entró en la habitación de Julián y se sentó en el sillón junto a la cama. Miró el rostro pálido de su padre, pero no buscaba una última despedida; solo sentía el tic-tac del reloj en su cabeza.

—Lo siento, padre —susurró con una voz gélida—, pero no voy a dejar que un extraño eche a perder todo por lo que yo he trabajado. Mientras su mano derecha rozaba la mano fría de Julián para guardar las apariencias por si entraba una enfermera, con la otra enviaba un mensaje urgente.Tenía que ir a la oficina central de "Sagrado" esa misma noche. Sabía que allí, en el servidor principal que su padre manejaba desde su despacho privado,debía estar la ruta original de esa imagen que Constancio había visto.

Tenía que borrar a Óscar de los archivos de la empresa, del testamento y, si era necesario, de la faz de la tierra.Se quedó allí, inmóvil en la penumbra de la habitación del hospital, esperando a que la noche avanzara para cometer el primer movimiento de su traición, mientras su padre daba sus últimos suspiros de vida a su lado.

.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.