Tras la reunión con el detective peña. Julián se fue otra vez a la oficina allí le estaba esperando su hermano. Nada más entrar por la puerta le interpelo José.
—Ha estado por aquí una mujer preguntando por ti —le sonó todo raro acaso esa mujer sabía donde trabajaba o es que vivía en pueblo.
—Está bien si viene otra vez la dices que pase a mí despacho —le respondió Julian con el tono muy serio.
El patriarca se dirigió a su despacho donde estaba esperándolo en la puerta su hermano Carlos. Estaba con una sonrisita y a la vez pensando “ahí viene mi cajero que va a dar mucho dinero y a la vez la mitad de la empresa” “vas a tener que ceder o desmonto todo en un minuto” “y sabe de sobra que tú familia no te lo perdonaría”.
Según se acercó Julian con cara muy seria Carlos le dijo:
—Hola hermanito, tenemos que hablar de algo muy importante —mientras le decía estás palabras Julián no paraba de pensar en la mujer misteriosa que había estado allí.
—Pasa y hablamos —le respondió.Entraron los dos al despacho. Una vez dentro, el ambiente se volvió denso; se respiraba el agobio de Julián y los pensamientos malvados de Carlos.
—Tú dirás, hermano, qué quieres decirme—soltó Julián. No le gustaba andar con rodeos y fue directo al grano.
—Como sabes, esta mañana te he escuchado hablar, pero hay algo que me gustaría que supieras…Al patriarca ya le sonaron raras las palabras de su hermano.
—Di lo que tengas que decir, pero no andes con rodeos—sentenció Julián, con voz de estar ya bastante harto del día que llevaba.
Carlos estaba viendo el agobio de su hermano lo cual para él era una buena noticia. Con ese agobio su hermano aceptaría cualquier cosa con tal de que no saliera todo a la luz.—Sabes que no estoy pasando una buena época
—Sabes que no estoy pasando una buena época—le dijo Carlos aunque era una mentira para dar pena.
—No me creo mucho que estés pasando una mala época aquí cobras bastante—al hermano no le gustó nada la respuesta de Julián.
—Mira hermanito aunque sea mentira la mala época en realidad te conviene lo que te voy a pedir o lo que escuché cuando estabas hablando se lo cuento a tu familia.
—Julian no se creía lo que estaba escuchando su propio hermano le estaba chantajeando.
Ese hombre tan reservado siempre como era Julián en el fondo le daba la razón para ser así. No tenía familia, eran auténticas pirañas esperando un momento de debilidad para aprovecharse de la situación.
—Esta bien que quieres a cambio de tu silencio, pero me parece un chantaje lo que me estás haciendo. —Carlos que siempre había tenido un poco de envidia a su hermano en el fondo se alegraba. Siempre le comparaban con Julián porque era el hijo perfecto. Y está era la manera de vengarse.
—Lo que quiero es muy sencillo, la mitad de esta empresa. Que siempre me has tenido en un puesto de mierda… además que creo que es lo menos por el silencio—mientras que Julián escuchaba estás palabras no daba crédito.
—Mira lo que me pides es imposible sabes de sobra que mi hija se enteraría y no tendría manera de justificarlo.—Seguro que sabes cómo justificarlo llevas mucho tiempo, tampoco algo más gordo.
Julián aparte de pensar que si hermano solo le movía el interés. Tendría que pensar la manera de hacerlo sin que se enterara su hija Patricia.
—Dame unos días que lo mire como hacerlo pero una vez que se haga no quiero que pidas nada más. Y a partir de aquí la relación va ser profesional.
—Carlos mientras escuchaba estás palabras le salió un sonrisilla de maldad.—Mira hermanito me das a dar tos lo que te pida o te arruino la familia y tú prestigio de buen hijo ejemplar.
—Nunca llegué a pensar que me tuvieras tanta envidia—le dijo Julián.