El Último Sagrado

Capítulo 20; cuentas pendientes

Al día siguiente Julián volvió a llamar al detective Jaime. Y el que manejaba toda la fortuna de Ramona. Pero está vez quedaron en el despacho del detective.Estaban hablando cuando de repente.

El detective se reclinó en su silla, dejando que el silencio pesara en la estancia antes de soltar la última cifra.Julián sintió un sudor frío recorriéndole la nuca. Nada de aquello tenía sentido.¿Por qué una anciana con el aspecto de Ramona le exigiría dinero?Si lo que buscaba era venganza, el dinero carecía de valor para alguien que ya lo tenía todo.Salvo que no fuera una cuestión de dinero, sino de control.

—Ella no necesita tus euros, Julián —comentó el detective, dando un golpecito con el bolígrafo sobre el expediente—.Ramona es dueña de prácticamente la mitad del término municipal del pueblo vecino. Pero eso solo es la punta del iceberg. Su verdadera fortuna proviene de la red de préstamos y financieras privadas que montó hace tres décadas.

A Julián le vinieron los recuerdos de años atrás, cuando los números no salían y las deudas amenazaban con ahogarlo, regresaron de golpe a su cabeza. Recordó aquel crédito de condiciones opacas al que tuvo que recurrir como último recurso, concedido por una entidad sin rostro.

—No puede ser... —murmuró Julián,llevándose las manos a la cara—. El banco de la firma Cresta Alta…

—Era de ella —sentenció el detective— .Todo este tiempo has estado respirando gracias al aire que Ramona te permitía inhalar. Y me temo que ha decidido que es hora de cobrar la factura.

-Dígame, Señora-respondió Jaime-necesito verte cuanto antes, tengo un asunto que resolver y tú me puedes ayudar- le dijo Ramona con voz muy seria- y tajante.

-Si le parece bien quedamos donde siempre- ella le respondió con un Si y colgó- Julián que presenció la llamada se quedó sorprendido por el miedo que tenía Jaime. La obedecía como si fuera su ama.

-Me temo que está muy decidida de ir a por ti, no sé lo que tiene planeado pero prepárate para lo peor- Julián que nunca había tenido miedo porque se creía el hombre intocable. En ese momento estaba en manos de Ramona.

-Intenta si puedes que no lo haga lo que sea que tiene planeado. Me puedes hundir la vida- dijo Julián- no te prometo nada es una mujer de ideas fijas y cuesta mucho convencerla de lo contrario.

Jaime salió del despacho al encuentro de Ramona. Como siempre a las afueras del pueblo en la nave abandonada. Era ya casi de noche, Jaime se dirigía con su coche pero había mucha niebla. Lo cual le dificulta la visibilidad.

Al final del camino vio una silueta la cual tendría que ser Ramona. Nadie más estaba por allí.Una vez aparco el coche. Se dirigió a donde estaba Ramona. La pregunta que le hizo fue muy directa.

-¿Ese tal Julián tiene un préstamo concedido en mi banco?- Jaime se quedó helado- ahora mismo no lo se señora tendría que mirarlo.

-Pues míralo que quiero saber cuanto nos debe si es que nos debe algo, pero de todas formas si lo debe lo va a pagar. En dos días como mucho quiero una respuesta- si señora en dos días tendrá toda la información- contestó Jaime con voz temblorosa.

Jaime sabía que si Ramona se enteraba que tenía relación con Julián. Era un hombre muerto. Porque todo lo que tenía se lo había dado Ramona incluso hasta su casa.

Ramona era muy vengativa y si se enteraba que alguien la estaba traicionado, ya se podía ir del pueblo porque le iba amargar la vida. Jaime era un hombre casado y con dos hijos.

El no quería perder todo lo que tenía porque se quedaban en la calle. Pero su familia no sabía que en la casa donde vivían era de Ramona. Jaime siempre lo había ocultado. Así que solo tenía una opción: traicionar a Julián o mentirle sobre los planes de Ramona.

Jaime se encontraba en una encrucijada letal: o traicionaba a Julián o traicionaba a Ramona. Sin embargo, tenía claro que traicionar a Julián era la opción que menos consecuencias destructivas le traería.

Se dirigió al despacho a pesar de ser noche cerrada y de que la espesa niebla dificulta la visibilidad. Tomó el camino solitario que Ramona siempre le recomendaba, asegurándose de que nadie pudiera verlo llegar.

Una vez en su mesa, encendió el ordenador y accedió al registro de préstamos concedidos. En el sistema general no encontró nada que pudiera comprometer a Julián, pero aún le quedaba revisar la sección de banca privada: ese entramado exclusivo a través del cual Ramona concede financiación a la gente más poderosa.

Tras varias horas de intenso rastreo, lo encontró. Efectivamente, Julián figuraba con un préstamo concedido por valor de un millón de euros, de los cuales aún debía 800.000.

Jaime se quedó mirando la pantalla, abrumado por las preguntas:«Si Julián debe semejante fortuna, poco va a poder sacarle Ramona... A no ser que tenga otros negocios de los que nadie sabe nada. Pero ella estaba convencida de que pagaría, aunque fuera dos veces. ¿De dónde narices va a sacar Julián todo el dinero que Ramona le exija?»

Como ya sabía Jaime eran dos personas muy poderosas. Y podrían sacar el dinero de donde fuera.Tras recabar toda la información se dirigió a su casa para descansar. Se había tirado casi toda la noche trabajando.

Al día siguiente recibió la llamada de Julián. Pero como había estado toda la noche trabajando apago el móvil para poder descansar. A Julián esto le hizo sospechar. Jaime siempre le cogía el teléfono y que casualidad que tras hablar con Ramona ya no sé lo cogió porque le dio apagado.

Todo esto eran imaginaciones de Julián. Porque en realidad Jaime solo quería descansar. Pero como Julián siempre era muy desconfiado, siempre pensaba mal cuando algo no salía como él creía.

Todo esto eran imaginaciones de Julián. Porque en realidad Jaime solo quería descansar. Pero como Julián siempre era muy desconfiado, siempre pensaba mal cuando algo no salía como él creía.

Llegando ya la tarde volvió a llamar. Jaime y está vez sí le cogió el teléfono.-Hola Julián, perdona que no te lo hubiera cogido antes, pero anoche estuve trabajando hasta tarde- me dijo Jaime.




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