El último sobreviviente.

CAPITULO XII: La batalla comienza.

Lo miro fijamente mientras el ser sonríe, mi cuerpo tiembla y siento un frio que pasa por todo el mismo repentinamente. Observo como el demonio da un paso hacia atrás y levanta una cabeza de su mano derecha, era Paymon, sus ojos cerrados y la sangre goteando de su cuello cortado me daban gran enojo, ese maldito lo había matado y como siempre no pude hacer nada.

– Recibe este pequeño obsequio de mi parte señor Brad.

Me quiere entregar la cabeza de mi antiguo amigo asesinado, pero me niego, solo me le quedo mirando con enojo. Observo como el ser comienza a mirarme seriamente mientras levanta sus alas las cuales no tienen mucho plumaje se ven deterioradas, el color de las mismas son negro con blanco pero el color oscuro es más dominante que el claro, está totalmente trajeado de negro mientras posee un sombrero de copa.

– ¡Que recibas mi regalo! –Me dice con una voz muy grave y furiosa.

– Recibe la cabeza de Paymon, Brad.

Escucho que me dice Dogma, mientras volteo a observarlo y tiene al demonio apuntado con su espada, la situación esta tensa pero le hago caso a mi compañero, agarro la cabeza de Paymon por el cabello y la mantengo en mi mano, el demonio sonríe en ese momento y observa fijamente a Dogma.

– ¿Así que también caíste? Jamás pensé que otro serafín se revelaría ante Omnipotentis después de la gran guerra entre el cielo y el inframundo.

– No me revele ante él, simplemente no estuve de acuerdo con sus planes.

– Es lo mismo que sucedió conmigo, no estuve de acuerdo con sus planes y mírame ahora en este patético mundo intentando apoderarme de él para sentir un poco de satisfacción.

– Tu derrota en el cielo fue plena Satanás y librare este mundo de tus garras, es mas ni siquiera tienes poder, los demonios están sueltos de sus correas y ya no te hacen caso.

– Eso es lo que tú crees pequeño serafín de mierda. –Escucho que dice otra voz que se aproxima desde la cueva.

Volteo mi mirada y observo a una mujer limpiándose sus labios totalmente rojos los cuales combinan con sus ojos y un vestido que le llega hasta los talones el cual se acopla a su figura, es demasiado hermosa su cabello negro largo suelto y su cara completamente blanca me impartían un poco de deseo, pero luego eso cambia al caer en cuenta que es un demonio, así que simplemente me le quedo observando fijamente a su rostro mientras ella me ve con una expresión de sentir pena por mí.

Veo como se para frente a mí y pone su pie en mi cabeza mientras la escucho reír, no me puedo mover, estoy paralizado, su belleza me dejo así ¿Me enamore de esa mujer demonio? En ese instante escucho el látigo de Dogma golpear el piso.

– Ya basta Lucifer, quita tu sucio pie de la cabeza de Brad y sácalo de ese maldito trance en el que lo metiste. –Dice dogma mientras logro observa como la apunta con el látigo.

La mujer baja su pie de mi cabeza y me observa directamente a los ojos.

– La basura humana siempre tan débil, solo les encanta el deseo de acostarse con una mujer hermosa ¿No es así pequeño Brad? –La escucho hablar con una voz muy sensual.

De repente vuelve a poner su pie en mi cabeza y me empuja haciéndome caer fácilmente de para atrás, quizás se vea como una mujer pero su fuerza si que es como la de cien hombres, la escucho reír junto a Satanás mientras Dogma aun los apunta con sus armas, el rey y la reina de los demonios están frente a nosotros, que maldita suerte hemos tenido.

– Serafín ¿Dónde están los dos tesoros que liberaron? –Pregunta Satanás con mucha seriedad.

– Deberías irte Satanás, no responderé nada de lo que no se.

– ¿Te crees muy gracioso idiota? La mentira se te nota por toda la cara.

– Quizás le hace falta un poco de escarmiento mi querido rey. –Interrumpe Lucifer.

El ambiente se ha puesto más tenso de lo normal, yo simplemente no me puedo mover, los dos demonios le están pidiendo algo a Dogma ¿Pero qué es eso de los tesoros que no quiere entregar? Maldita sea necesito hacer algo para detener esto, o sino mi amigo puede que muera en las garras de estos desgraciados.

Intento levantarme mientras observo a los dos demonios los cuales me están viendo, desenfundo mi arma de la cintura y los apunto.

– Sera mejor que se retiren, o los matare a los dos.

– Oh, el hombre se cree un héroe ¿Qué piensas de esto mi querida Lucifer? ¿Lo matamos ahora o después?

– Tiene agallas mi rey, quizás deberíamos dejarlo por ahora.

Al terminar su conversación me les quedo observando de pies a cabeza, cuando de pronto veo que la mujer tiene la cabeza de Paymon en sus manos ¿En qué momento me la quito?

– Bien nos retiramos por ahora pero recuerda Serafín, obtendré esos tesoros cuando menos te lo esperas.

Dice Satanás mientras lo observo que se aleja caminando junto a Lucifer, en ese instante estoy furioso, quiero darle un sepulcro digno a mi amigo Paymon, así que le quito la espada a Dogma y corro tras ellos, en ese instante la mujer se voltea y con una rapidez impresionante se acerca hasta donde estoy y me da una patada en todo el estomago mandándome hasta donde esta Dogma, el cual me atrapa y se me queda observando con enojo.



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En el texto hay: apocalipsis demonios

Editado: 10.04.2018

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