El Ultimo Verano

CAPÍTULO 4

2:00 pm, 18 de Mayo, Martes.
   
 


  —¡Violet! —la voz de su padre la sacó de su concentración.
  —¡Ya voy!

  Al levantarse de la silla movió un poco su escritorio lo cual hizo que su taza de café se derramará sobre todo el escritorio.

  —¡Mierda!

  Trato de quitar la mayor cantidad de cosas que pudo pero lo más importante ya estaba bañado en café, el cual a este punto ya estaba frío, miro las hojas de su carpeta y bufo, tendría que conseguir una copia más, después le pediría su carpeta a Aileen.

  —¡Violet la comida está lista!
  —¡Ya voy papá!

  Tomó todo lo que estaba mojado y lo lanzó al bote de la basura que estaba a su costado. Al salir de su habitación su naríz se inundó del aroma de los ya tradicionales nachos de todos los martes.

  —¿Está todo bien? —preguntó su padre al verla.
  —Tire mi café sobre mis cosas —respondió mientras se sentaba en la mesa.
  —Usa un termo a la próxima.
  —No me gusta, el café sabe raro en cosas de metal.
  —Pero mínimo así no lo derramarás sobre tus cosas. —Dejó un plato frente a ella y luego se sentó.
  —Prefiero correr el riesgo. —Su padre solo sonrió y comenzó a comer—. Oye papá

  —¿Qué pasa?
  —Ben Knight me pidió ser su tutora.
  —Que bien.
  —¿No te molesta?
  —¿Por qué debería? Eres buena estudiante y si la escuela está al tanto de las tutorías podrían serte útiles a futuro.
  —La escuela no me puso como su tutora, dijo que era para algo de verano y que me iba a pagar.

  —Oh okey ¿y cuando inicias?
  —El jueves.
  —Hoy es martes, tardaste mucho en decirme, ¿no?
  —Un poco, me lo pregunto el día del último juego.
  —¿No quieres dar esas tutorías?
  —No me molesta, tengo tiempo y bueno es como un trabajo.
  —Si no te molesta, a mí tampoco.
Violet solo asintió y continuó comiendo sus nachos.
    
 


 

            
4:30 pm, 18 de Mayo, Martes.

 

  —¿Papa? —Blaze llamó a su padre al salir de su habitación.
  —¡Está en el vivero! —respondió su abuelo desde la sala.
  —¡Gracias!
 


 

  Corrió al patio trasero y al llegar al vivero vio a su padre cortando las hojas secas de algunas plantas, mientras escuchaba música.
 


 

  —¿Sabes dónde está el libro que el bisabuelo escribió?
  —No lo sé, creo que en el sótano, ¿para que lo necesitas? —Dejó las tijeras por un lado y lo miro.
  —Ocupó identificar una flor.
  —Déjame verla.
  —¡No! —respondió de inmediato a lo cual su padre lo miró extrañado— Quiero hacerlo yo.
 


 

  Su padre no debía saber para que ocupaba el libro, si se enteraba que su hijo menor estaba viendo fotos de cadáveres probablemente se enojaría, digo no es algo muy común en jóvenes de su edad por lo que es comprensible a cierto punto.
 


 

  —Buscalo en el sótano junto a las cosas de tu bisabuelo.
  —Bien, gracias papá.
 


  Regresó a su habitación para tomar su teléfono, necesitaba luz, aún era de día pero no entraba mucha luz al sótano y menos ahora que su abuelo había tomado el foco de ahí para la lámpara de su cuarto.

  Al abrir la puerta del sótano sintió un escalofrío, odiaba entrar ahí, no lo hacía si no era necesario, Asher solía encerrarlo ahí cuando tenía unos 6 años. Una vez abajo comenzó a buscar entre las cajas que tenían el nombre de su bisabuelo, tuvo que abrir dos cajas para poder encontrar el libro, no recordaba que su bisabuelo tuviera tantos libros, luego de encontrar el libro lo dejo en el suelo para poder regresar los demás libros a las cajas y dejarlos en su lugar, su padre odiaba el desorden, aun si no lo veía.
  Tomó el libro y se dirigió hacia la salida mientras leía este, necesitaba encontrar esa página que había leído hace años, sí podría buscar la imagen de la flor en internet, pero le sería difícil saber exactamente cuál es, solo viendo la página del libro recordaría que flor era, o por lo menos eso creía él. Apenas subió dos escalones hacia la puerta cuando su hermano brincó desde el costado de la puerta asustandolo, Blaze casi cae al suelo, pero el libro no tuvo la misma suerte y cayó hasta el piso del sótano.

  —¿Qué te pasa Ash? —pregunto con el corazón acelerado, odiaba que él hiciera eso.
  —¿En serio te asustaste? Te asustas con eso y no con un cadáver.
  —¿De qué hablas? —Acaso Asher sabía algo del caso? ¿Entró a su habitación? Si así era estaba en serios problemas.

  —Te la pasas viendo películas de terror y documentales de asesinos ¿Y te sigue dando miedo el sótano? Ni siquiera te han servido de algo todas esas reuniones.

  —Primero que nada estoy en todo mi derecho a temerle a un sótanos, no sabes la cantidad de cosas que la gente hace ahí, es un lugar aislado y si me preguntas, perfecto para secuestrar a alguien y mantenerlo cautivo durante días o meses, e incluso desmembrarlo y segunda, esas reuniones se le llama pasar tiempo de calidad con amigos, cosa que tu no tienes.

  —Si tengo amigos tarado, la diferencia es que no son unos raritos como tu grupito, los mios son normales.

  —Como sea, tengo que regresar a mi habitación, ¿me dejas pasar? —pregunto con las cejas levantadas.
  —Mmh no —respondió para salir rápidamente del sótano y cerrar la puerta de este dejando encerrado al menor de los Mitchell.
  —¡Asher! —gritó mientras subía las escaleras hacia la puerta— ¡Déjame salir!

  Golpeó la puerta un par de veces y luego escucho unos pasos alejarse, su abuelo estaba en la sala oyendo música a todo volumen y su padre en el patio por lo que solo suspiro y se sentó en uno de los escalones para después tomar su teléfono.

“Estás ocupado” envió a Nick y este respondió casi de inmediato.
 




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