El Umbral Del Olvido

El Pasajero Número 12

Nadie habló.

El aire dentro del autobús se volvió tan pesado que respirar parecía un esfuerzo.

Daniel recorrió los rostros uno por uno.

Lucía.

Héctor.

Iván.

Marta.

Samuel.

Sofía.

Ernesto, el conductor.

Los demás pasajeros permanecían inmóviles, con la misma expresión de miedo.

Todos hacían exactamente lo mismo.

Contaban.

Una y otra vez.

—Uno... dos... tres...

Las cuentas nunca coincidían.

Para algunos eran once.

Para otros doce.

Un anciano juraba que había trece personas.

Una mujer insistía en que solo eran diez.

Era imposible llegar a un acuerdo.

Como si la realidad cambiara dependiendo de quién la mirara.

---

—Esto no tiene sentido —dijo Héctor, levantándose—. Vamos a decir nuestros nombres otra vez.

Nadie se opuso.

Uno a uno comenzaron a presentarse.

Cuando llegó el turno del hombre sentado al fondo, todos guardaron silencio.

Era un hombre delgado, de unos cuarenta años.

Vestía un abrigo gris empapado.

Tenía el cabello oscuro y la mirada perdida.

Nadie recordaba haberlo visto antes.

—¿Cuál es su nombre? —preguntó Héctor.

El hombre tardó varios segundos en responder.

—No... lo recuerdo.

Iván dio un paso al frente.

—¿Cómo que no recuerdas tu nombre?

El desconocido negó lentamente con la cabeza.

—No recuerdo cómo llegué aquí.

Ni de dónde vengo.

Ni quién soy.

Solo recuerdo el frío.

Un escalofrío recorrió el autobús.

Daniel estaba seguro de que ese asiento había estado vacío hacía unos minutos.

Pero ahora aquel hombre estaba allí.

Y parecía convencido de que siempre había formado parte del grupo.

---

Lucía se acercó para examinarlo.

—¿Te encuentras bien?

El desconocido levantó lentamente la mirada.

Tenía las pupilas completamente dilatadas.

—Hay alguien afuera.

Lucía se volvió hacia la ventana.

No había nadie.

Cuando volvió a mirarlo...

El hombre sonreía.

No era una sonrisa normal.

Era una expresión rígida, imposible de interpretar.

Como si alguien estuviera intentando imitar una emoción humana sin comprenderla del todo.

---

El silencio fue interrumpido por un golpe en el techo.

**¡BUM!**

Todo el autobús vibró.

Luego otro.

**¡BUM!**

Algo pesado caminaba sobre ellos.

Los pasos eran lentos.

Arrastrados.

Como si aquello buscara una forma de entrar.

Samuel comenzó a llorar.

Marta lo abrazó con fuerza.

Ernesto apagó por instinto las luces interiores, aunque apenas quedaba electricidad.

Todos miraban hacia arriba.

Los pasos se detuvieron justo sobre el centro del autobús.

Nadie respiraba.

Entonces...

Cinco golpes rápidos sacudieron el techo.

**¡BAM! ¡BAM! ¡BAM! ¡BAM! ¡BAM!**

Después...

Silencio.

---

Daniel sintió una vibración en el bolsillo.

Sacó su teléfono.

No tenía señal.

Pero la pantalla se había encendido sola.

Había una fotografía nueva.

No recordaba haberla tomado.

En la imagen aparecía el autobús visto desde arriba.

Estaba detenido en medio de un enorme bosque.

Alrededor había decenas de figuras humanas.

Quietas.

Observándolo.

Daniel amplió la imagen.

Las figuras no tenían rostro.

Solo manchas oscuras donde deberían estar los ojos y la boca.

Sintió que la sangre se le helaba.

—¿Qué pasa? —preguntó Lucía.

Sin responder, les mostró la fotografía.

Varios pasajeros sacaron sus teléfonos al mismo tiempo.

Todos tenían la misma imagen.

Pero había una diferencia.

En cada teléfono, el número de figuras alrededor del autobús era distinto.

En uno había veinte.

En otro cincuenta.

En otro cientos.

En el teléfono de Sofía...

Solo aparecía una.

Muy cerca de la puerta.

Mirándolos.

---

Un sonido metálico hizo que todos giraran.



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En el texto hay: misterio, suspense, ciencia-ficción

Editado: 28.07.2026

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