El Umbral Del Olvido

El Hombre Que No Debía Existir

La oscuridad duró apenas unos segundos.

Pero para Daniel fue suficiente.

Porque en ese instante recordó algo que había intentado borrar durante siete años.

No había escapado del edificio.

No había sobrevivido aquella noche.

Había muerto allí.

La idea apareció en su mente como una verdad que siempre había estado escondida.

Y lo peor era que no parecía sorprenderlo.

Parecía reconocerla.

---

Las luces del pasillo volvieron.

La figura seguía frente a ellos.

El otro Daniel.

La copia.

La misma cara.

La misma voz.

Pero había algo diferente.

Sus ojos.

No tenían miedo.

No tenían culpa.

Solo una calma aterradora.

—No puede ser real —dijo Héctor.

Levantó el arma.

—Aléjate de nosotros.

La copia sonrió.

—Esa es la reacción humana más común.

Miró a Daniel.

—Negar lo que no pueden explicar.

Daniel sintió rabia.

—¿Qué eres?

La respuesta llegó sin duda.

—Una consecuencia.

---

Elena dio un paso adelante.

—No le creas.

La copia la observó.

Por primera vez perdió la sonrisa.

—Sigues protegiéndolo.

—Porque él no recuerda.

—Porque sabes que si recuerda, te perderá otra vez.

Las palabras hicieron que Daniel mirara a Elena.

—¿Qué significa eso?

Ella no respondió.

Y ese silencio fue suficiente.

---

El pasillo comenzó a cambiar.

Las paredes se deformaron lentamente.

El edificio abandonado desapareció por momentos y fue reemplazado por otra versión del mismo lugar.

Una versión del pasado.

Nueva.

Limpia.

Llena de luces.

De repente, todos escucharon sonidos.

Gritos.

Alarmas.

Personas corriendo.

El grupo estaba viendo un recuerdo.

Pero no cualquiera.

Era el recuerdo de Daniel.

---

Siete años antes.

Daniel caminaba por un laboratorio con una bata blanca.

Más joven.

Más seguro.

A su lado estaba Elena.

Sonreía.

Estaban vivos.

—¿Qué es este lugar? —preguntó Lucía.

Daniel no contestó.

Porque él tampoco entendía.

Nunca había recordado ser científico.

Nunca había recordado trabajar ahí.

Pero ahora lo veía.

Había sido su vida.

---

En el recuerdo, el doctor Adrián Vega apareció frente a ellos.

—El experimento no puede continuar.

Daniel del pasado negó.

—Ya llegamos demasiado lejos.

Elena parecía preocupada.

—Daniel, tenemos que detenerlo.

El Daniel del recuerdo miró hacia una habitación cerrada.

Una puerta enorme de acero.

Detrás de ella algo golpeaba.

Algo vivo.

—Si funciona —dijo— podremos cambiarlo todo.

Elena lo miró con miedo.

—¿Y si no funciona?

Daniel respondió:

—Entonces alguien tendrá que pagar el precio.

---

La imagen cambió.

La alarma comenzó a sonar.

Luces rojas.

Personas gritando.

El laboratorio entero temblaba.

La puerta de acero empezó a abrirse.

Elena tomó a Daniel del brazo.

—¡No abras esa puerta!

Pero él lo hizo.

---

El recuerdo se detuvo.

Todos quedaron en silencio.

Daniel miraba sus propias manos.

—Yo lo liberé.

Nadie respondió.

Porque todos habían entendido.

La amenaza no había aparecido por accidente.

Él la había creado.

---

La copia de Daniel caminó lentamente hacia ellos.

—Ahora lo recuerdas.

Daniel levantó la vista.

—¿Qué salió de esa puerta?

La copia inclinó la cabeza.

—No salió nada.

Pausa.

—Entró algo.

---

Un escalofrío recorrió al grupo.

—¿Qué significa eso? —preguntó Marta.

La copia miró hacia las paredes.

—Creyeron que estaban creando una forma de vida.



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En el texto hay: misterio, suspense, ciencia-ficción

Editado: 28.07.2026

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