El Umbral Del Olvido

Los Que Regresaron

La chaqueta de Samuel permanecía en el suelo.

Nadie se atrevía a tocarla.

Era demasiado pequeña.

Demasiado real.

Una prueba silenciosa de que, aunque todos habían intentado negarlo, algo imposible acababa de ocurrir frente a ellos.

Marta seguía de rodillas.

Sus manos temblaban mientras sostenía la chaqueta de su hijo contra el pecho.

—No puede ser...

Lucía se acercó lentamente.

—Marta...

—Yo lo vi crecer.

Su voz se quebró.

—Lo abracé. Hablé con él. Lo escuché respirar.

Elena la miró con tristeza.

—Los recuerdos también pueden ser una prisión.

Marta levantó la vista con rabia.

—No me digas que no era real.

Nadie respondió.

Porque esa era la pregunta que todos tenían miedo de hacer.

---

La puerta metálica terminó de abrirse.

Al otro lado había un pasillo largo.

Las paredes estaban cubiertas de fotografías.

Fotografías de ellos.

Daniel fue el primero en notarlo.

Se acercó.

Una imagen mostraba a Héctor saliendo de un hospital.

Otra mostraba a Lucía sentada sola en una habitación.

Otra mostraba a Iván frente a una tumba.

No eran momentos importantes.

Eran momentos privados.

Momentos que nadie más debía conocer.

—Nos han estado observando desde antes —susurró Daniel.

Elena negó.

—No.

Todos la miraron.

—Nos han estado reconstruyendo.

---

Caminaron por el pasillo.

Cada paso parecía más pesado que el anterior.

Al final encontraron una sala circular.

En el centro había una mesa con doce archivos.

Uno para cada pasajero.

El nombre de cada uno estaba escrito en la portada.

Daniel Rojas.

Lucía Ferrer.

Héctor Salas.

Iván Cruz.

Marta Vela.

Ernesto Vidal.

Elena Márquez.

Y los demás.

Pero había algo extraño.

Uno de los archivos no tenía nombre.

Solo una palabra:

**ORIGINAL.**

---

Héctor tomó su propio archivo.

—No deberíamos abrir esto.

Iván soltó una risa amarga.

—Ya estamos dentro de una pesadilla donde un niño desapareció porque supuestamente estaba muerto. Creo que la parte de "no abrir cosas extrañas" quedó atrás.

Nadie discutió.

Abrieron los archivos.

Dentro había informes.

Fechas.

Fotografías.

Registros médicos.

Y una frase repetida en todos:

**Estado: fallecido.**

---

Lucía dejó caer los papeles.

—No...

Daniel tomó uno de los documentos.

Sus manos comenzaron a temblar.

Era suyo.

**Paciente: Daniel Rojas.**

**Fecha del incidente: hace siete años.**

**Resultado: muerte confirmada.**

Debajo había una anotación escrita a mano:

**El sujeto regresó sin explicación.**

---

Daniel sintió que el mundo se inclinaba.

—Yo morí.

Nadie respondió.

Porque ya no era una teoría.

Era un hecho escrito.

Elena tomó su propio archivo.

No necesitaba abrirlo.

Ya sabía lo que decía.

—Todos nosotros morimos.

La frase cayó como una sentencia.

---

Ernesto negó con la cabeza.

—No.

Se alejó.

—Yo manejé durante años. Tengo una vida.

Daniel lo miró.

—¿Recuerdas tu última noche?

El conductor quedó inmóvil.

Su expresión cambió.

Intentó responder.

No pudo.

—Yo...

Cerró los ojos.

Y entonces recordó.

Una carretera.

Un choque.

Vidrios rotos.

El volante clavándose en su pecho.

Abrió los ojos aterrorizado.

—No.

---

La voz del sistema volvió a escucharse.

—La negación retrasa el proceso.

Las luces de la sala se encendieron.

En la pared apareció una lista.

Doce nombres.

Once permanecían.

Uno comenzó a parpadear.

**DANIEL ROJAS.**



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En el texto hay: misterio, suspense, ciencia-ficción

Editado: 28.07.2026

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