El Umbral Del Olvido

El Hombre Detrás Del Espejo

Daniel permaneció inmóvil.

Frente a él estaban dos versiones de la misma persona.

Una era él.

La otra también.

La copia lo observaba con una expresión que no había mostrado antes.

No había burla.

No había superioridad.

Solo miedo.

—¿Qué quieres decir con que yo soy el monstruo? —preguntó Daniel.

La copia bajó la mirada.

—Que todavía no recuerdas la parte más importante.

Elena cerró los ojos.

Como si ya supiera lo que estaba a punto de ocurrir.

---

Las paredes del laboratorio comenzaron a cambiar.

Ya no estaban en el presente.

El lugar volvió a convertirse en un recuerdo.

Pero esta vez era diferente.

Daniel no solo estaba viendo.

Estaba dentro.

Podía sentir el frío.

El olor del humo.

El peso de su propia respiración.

Era la noche del incidente.

---

El Daniel de hacía siete años caminaba por el laboratorio.

Pero no estaba huyendo.

Estaba buscando algo.

Una caja metálica pequeña.

La encontró sobre una mesa.

Dentro había fotografías.

Una de ellas mostraba a Elena.

Otra mostraba a una niña.

Daniel tomó la imagen.

Su expresión cambió.

La culpa apareció en su rostro.

—No...

El Daniel del presente observaba sin poder intervenir.

—¿Quién es ella? —susurró.

La copia respondió:

—Ahora empieza la verdad.

---

El recuerdo avanzó.

Daniel del pasado llegó a una habitación secreta.

El doctor Adrián Vega estaba allí.

—No puedes seguir con esto —dijo el doctor.

Daniel apretaba los puños.

—Ella murió por mi culpa.

—No puedes traerla de vuelta.

—Entonces encontraré una forma.

El doctor negó.

—No entiendes lo que estás intentando abrir.

Daniel miró hacia una puerta más pequeña dentro del laboratorio.

No era la puerta de contención.

Era otra.

Una que nadie había mencionado.

—Si existe una forma de recuperar recuerdos...

dijo Daniel.

—También existe una forma de recuperar personas.

---

El recuerdo se detuvo.

Daniel sintió que algo dentro de él se rompía.

—Yo no estaba intentando salvar a Elena.

La copia lo miró.

—No.

Silencio.

—Estabas intentando corregir una pérdida.

---

La escena cambió otra vez.

Ahora Elena estaba viva.

Pero algo estaba mal.

Su rostro era el mismo.

Su voz era la misma.

Pero no recordaba cosas importantes.

No recordaba su infancia.

No recordaba cómo había conocido a Daniel.

Solo recordaba una cosa.

Su muerte.

---

—La primera versión no funcionó —dijo la copia.

Daniel lo miró horrorizado.

—¿Primera versión?

La copia señaló a Elena.

Ella permanecía en silencio.

—Ella no fue la primera.

Daniel sintió un vacío.

Miró alrededor.

Las paredes comenzaron a llenarse de nombres.

Decenas.

Cientos.

Personas.

Todos con una fecha.

Todos con una palabra:

**RECONSTRUIDO.**

---

—¿Cuántas personas trajiste de vuelta? —preguntó Daniel.

La copia respondió:

—Yo no.

Pausa.

—Tú.

Daniel negó.

—No.

—Sí.

La copia se acercó.

—Cada vez que alguien moría, tú abrías la puerta.

Cada vez que perdías a alguien, intentabas recuperarlo.

Cada vez que fallabas...

mirabas al otro lado.

---

Daniel recordó.

No una noche.

Muchas.

Una cadena de intentos.

Personas regresando.

Personas cambiadas.

Personas que parecían humanas.

Pero que no eran las mismas.

---

Elena finalmente habló.

—Daniel, yo intenté detenerte.

Él la miró.

—¿Por qué no me dijiste?

Ella respondió con tristeza:



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En el texto hay: misterio, suspense, ciencia-ficción

Editado: 28.07.2026

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