—No le creas.
La voz volvió a sonar dentro de la mente de Daniel.
No venía del laboratorio.
No venía de Elena.
No venía del primer Daniel.
Venía de un lugar más profundo.
Como si alguien hubiera estado esperando durante años para hablar.
Daniel se llevó una mano a la cabeza.
—¿Quién eres?
Todos lo miraron.
El primer Daniel sonrió.
—Por fin despertó.
Elena palideció.
—No...
Daniel la miró.
—¿Qué pasa?
Ella dio un paso atrás.
—La otra voz.
Silencio.
—No debería existir todavía.
---
La cuenta regresiva seguía avanzando.
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**00:08:40**
El primer Daniel observaba con calma.
—Cada versión de nosotros conserva algo.
Señaló la cabeza de Daniel.
—Algunos recuerdos.
Señaló su propio pecho.
—Algunas emociones.
Después miró hacia las cápsulas.
—Y algunas cosas que nunca debieron sobrevivir.
Daniel sintió un escalofrío.
—¿Qué hay dentro de mí?
El primer Daniel respondió:
—La primera decisión.
---
Las luces del laboratorio cambiaron.
La habitación comenzó a llenarse de imágenes.
No eran recuerdos completos.
Eran fragmentos.
Daniel corriendo.
Daniel gritando.
Daniel llorando.
Daniel abriendo una puerta.
Pero esta vez había algo diferente.
En cada imagen había otra figura detrás de él.
Una sombra.
Una presencia.
Algo que lo observaba.
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—Siempre pensaste que estabas solo —dijo el primer Daniel.
La pantalla mostró el momento exacto en que Daniel abrió la puerta del laboratorio siete años atrás.
Pero ahora había un detalle nuevo.
Antes de que Daniel tocara el control...
Alguien colocó su mano sobre la suya.
Una mano idéntica.
—No...
susurró Daniel.
La copia.
El primer Daniel negó.
—No fue una copia.
Pausa.
—Fue una parte de ti.
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Elena se acercó.
—Daniel, escucha.
Él la miró.
—¿Tú lo sabías?
Ella no respondió.
Y esa respuesta fue suficiente.
—¿Desde cuándo?
—Desde el principio.
Daniel sintió una mezcla de rabia y traición.
—Me dejaste creer que estaba loco.
—Porque si recordabas antes...
Elena miró al primer Daniel.
—Él habría ganado.
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El primer Daniel caminó hacia la puerta de contención.
—No entiendes, Daniel.
Tocó el metal.
—No soy tu enemigo.
—Entonces ¿qué eres?
El hombre lo miró.
—Soy la parte de ti que hizo lo necesario para sobrevivir.
Daniel negó.
—¿Matando personas?
—¿Crees que las personas que murieron en el laboratorio fueron víctimas?
La pregunta lo golpeó.
—¿Qué quieres decir?
El primer Daniel señaló las cápsulas.
—Ellos no fueron asesinados.
Pausa.
—Fueron reemplazados.
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La cuenta regresiva llegó a:
**00:05:00**
El laboratorio entero comenzó a temblar.
Desde el otro lado de la puerta de acero llegó un sonido.
Un golpe.
Después otro.
Algo estaba despertando.
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La voz dentro de Daniel volvió.
—No abras la puerta.
Él cerró los ojos.
—¿Por qué debería escucharte?
La respuesta llegó lentamente.
—Porque yo soy el Daniel que quedó encerrado al otro lado.
Daniel abrió los ojos.
Miró la puerta.
Luego al primer Daniel.
Luego a Elena.
Tres versiones de la misma historia.
Tres posibles mentiras.
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—¿Cuántos Daniels existen? —preguntó.
El primer Daniel respondió:
—Los suficientes para destruir el mundo.
Silencio.
—Pero solo uno puede cerrarlo.
---
La puerta de acero comenzó a abrirse.